Amiga qué experiencia la de jubilarse jajaja y aunque no salió bien, imagino que hoy en día cuando comparten la anécdota no paran de reír.
Por otra parte qué bueno que tomar la ruta equivocada no pasó de un susto y que hasta cerraron el día con broche de oro comiendo su comida favorita.
Gracias por participar en mi concurso, tienes la entrada #04
Hola amiga, en efecto nos reímos cada vez que sale en las conversaciones, has mi mamá se ríe de nuestras ocurrencias.
Dios fue nuestro compañero ese día, porque si no, el resultado hubiese sido otro con el señor del transporte.
Fue un placer participar.
Bendiciones.