El Halo (parte 13) / The Halo (part 13)

in WORLD OF XPILAR6 months ago

Un saludo a todos, el siguiente relato fue inspirado por el arte digital de @xpilar, los invito a que visiten su blog. La imagen que motivó este relato es la siguiente.


Greetings to everyone, the following story was inspired by the digital art of @xpilar, I invite you to visit his blog. The picture that motivated this story is the following.



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El Halo (parte 13)

Oliver permaneció en su habitación durante todo el viaje de regreso a GB01, durante la batalla, uno de los rieles de aceleración del motor de impulso, resultó averiado y no era posible superar las 200 c, así que el trayecto duró tres días, durante los cuales guardó solo su luto, por la muerte de su amigo y mentor el almirante Olsen.

Permanecía largas horas sentado a la orilla del mar, en la misma simulación que le gustaba visitar a Olsen, decía que le relajaba, Oliver, hasta este momento, nunca había entendido por qué. La sensación de la brisa salina en el rostro y el sonido del mar, resultaban extrañamente placenteros, el viejo Olsen tenía razón aquel lugar ayudaba a pensar.

Había estado bajo las ordenes de Olsen, desde que fue asignado, a la ya retirada fragata Nike, donde Olsen era el capitán. Oliver acaba de salir de la academia y fue asignado como alférez al control de los sistemas de armas. A bordo de la Nike participó en la retoma de la estación orbital de Deméter que había sido capturada por rebeldes y también en el resguardo de varias zonas oscuras, tras varios de los llamados puentes a la nada, como la de Balder y la de la Estación de Investigación de Nuevos Impulsores.

La mayor parte de su carrera la hizo a bordo de Nike, hasta llegar a ser el primer oficial de la nave. Cuando Nike fue retirada de funcionamiento, para ser reformada y Olsen ascendido a almirante, él y toda su tripulación de puente fueron reasignados al nuevo destructor Sorrento, recién salido de los astilleros de Apolo. El Sorrento junto a una pequeña flota de cuatro fragatas y dos naves de aprovisionamiento, fueron puestos a cargo de la exploración de los sectores no inus del brazo exterior, hasta llegar a los límites mismos del disco galáctico.

Después de varias decenas de años, recorriendo la región más exterior de la galaxia, y establecer más de quince puentes, que marcarían el camino de los humanos hasta el halo, el Sorrento fue llamado a custodiar a GB01 y él asignado a comandar la Leónidas una de las fragatas escolta del acorazado, por primera vez en su carrera no estaba bajo el ala de Olsen, al menos no directamente.

Hasta ahora sus acciones valerosas le habían merecido el reconocimiento del alto mando, y muy probablemente esta última, no sería la excepción, posiblemente serían recibidos con algún tipo de homenaje a su llegada a GB01. Probablemente su amigo también hubiese celebrado su valentía y le habría invitado un trago de aquel aromático brebaje que acostumbraba a tomar, cada vez que celebraban un triunfo. Tanto él como Olsen sabían que nadie está a salvo en una zona de guerra, y que sus acciones ayudaron a evitar que hubiese más daños sobre las naves aliadas, pero nada de esto le hacia dejar de pensar que su osadía, tal vez había causado la muerte de su amigo.

Su decisión de impulsarse para enfrentar a corta distancia a las naves alienígenas, dejó al Sorrento sin una de sus escoltas, pero si no lo hubiese hecho, todas las naves habrían sido blancos inertes para los aliens, sin embargo, pensó, que tal vez, la Leónidas pudo haber sido la diferencia en la salvación del Sorrento.


Lo que debió haber sido un viaje para recoger a una pasante en la estación de monitoreo de Quimera, repentinamente se había convertido en una misión para regresar su cadáver a Palas. La nave de transporte llegó al puerto de acople de la estación espacial, a dos semanas de recibida la notificación de WILBUR, tras lo cual sus dos tripulantes entraron a la estación.

―WILBUR donde se encuentra el cuerpo? ―preguntó uno de los tripulantes, que llevaba un identificador en su overol con el apellido Pereira.

WILBUR había tenido que usar uno de los robots de mantenimiento del casco, para recuperar el cuerpo de Edith, que permanecía flotando en las proximidades de la estación, sin embargo, sólo pudo dejarlo en una de las exclusas de aire, a la cual redujo la temperatura bajo los 273 kelvins, pues no tenía medio para llevarlo al interior de la estación y darle un resguardo más digno.

―Está en la exclusa cuatro ―dijo, a través de los altavoces de la nave ―. Voy a reponer la atmósfera en su interior para que puedan retirarlo.

―¿Ya reparaste el daño en la compuerta averiada? ―preguntó Pereira mientras avanzaba por el pasillo hasta la entrada de la exclusa.

―Sí, pero no he podido asearlo, las unidades de limpieza no pueden entrar en las exclusas ―respondió WILBUR, en tono apenado ―. Y los robots de mantenimiento de casco no están equipados para hacerlo.

―Entiendo, nosotros lo haremos ―dijo el mismo hombre ―. Lucas, hazte cargo tú de eso ―dijo después, dirigiéndose a su compañero, quien con cara de hastío detuvo su paso.

―WILBUR, ¿cuál fue la exclusa del accidente? ― preguntó Lucas.

―La número uno, la más próxima al habitáculo.

Cada uno de los dos hombres abrió la puerta de una exclusa diferente y se introdujo en ella, al cabo de pocos minutos Pereira salió de donde estaba, empujando, en una pequeña plataforma deslizadora plegable, el cuerpo de Edith, envuelto en una bolsa de color naranja.

Se detuvo frente a la entrada de la exclusa uno y la dejo ahí, para entrar a ayudar a Lucas, quien aun estaba limpiando la marca que había dejado Edith al golpear con su cabeza el borde de la escotilla de salida, cuando fue expulsada por ella.

Minutos más tarde, ambos salieron y siguieron su camino rumbo al puerto de acople e introdujeron el cuerpo en su nave.

―Es todo WILBUR ―dijo Pereira ―. Nos tenemos que ir, el viaje es largo. Tal vez pronto tengas de nuevo compañía, escuche decir que tal vez haya nuevo pasante.

WILBUR se despidió de los técnicos, que minutos después, estarían desacoplando su nave y partiendo rumbo a Palas. Edith sería la última ocupante de aquella plaza de investigación, WILBUR continuaría solo en la estación de monitoreo de Quimera, recibiendo sólo la visita ocasional de algunos técnicos para el reabastecimiento o las actualizaciones.

Edith sería la última victima de Quimera, el último ser humano en estar en su superficie y el último en escuchar las voces de los cristalodermos. WILBUR permanecería activo en la estación de monitoreo, por varios cientos de años más, hasta que fue finalmente retirado de operaciones y su conciencia respaldada en la red del Parlamento.

Texto de @amart29, Barcelona, Venezuela, abril de 2021

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English

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The Halo (part 13)

Oliver remained in his room during the whole trip back to GB01, during the battle, one of the acceleration rails of the impulse engine, was damaged and it was not possible to exceed 200 c, so the trip lasted three days, during which he kept only his mourning, for the death of his friend and mentor Admiral Olsen.

He sat for long hours on the seashore, in the same simulation he liked to visit Olsen, he said it relaxed him, Oliver, until this moment, had never understood why. The sensation of the salty breeze on his face and the sound of the sea were strangely pleasurable, old Olsen was right, that place helped him to think.

He had been under Olsen's command since he was assigned to the now retired frigate Nike, where Olsen was the captain. Oliver was just out of the academy and was assigned as an ensign to weapons systems control. Aboard the Nike he participated in retaking the Demeter orbital station that had been captured by rebels and also in guarding several dark zones, behind several of the so-called bridges to nowhere, such as Balder's and the New Impulse Research Station.

He spent most of his career aboard Nike, eventually becoming the ship's first officer. When Nike was decommissioned, to be refitted and Olsen promoted to admiral, he and his entire bridge crew were reassigned to the new destroyer Sorrento, fresh from the Apollo shipyard. The Sorrento, along with a small fleet of four frigates and two supply ships, were put in charge of exploring the non-Inus sectors of the outer arm, all the way to the very edges of the galactic disk.

After several tens of years, touring the outermost region of the galaxy, and establishing more than fifteen bridges, which would mark the path of humans to the halo, the Sorrento was called to guard GB01 and he assigned to command the Leonidas one of the escort frigates of the battleship, for the first time in his career he was not under Olsen's wing, at least not directly.

So far his courageous actions had earned him the recognition of the high command, and most likely this last one, would be no exception, possibly they would be greeted with some kind of tribute upon his arrival at GB01. Probably his friend would have also celebrated his bravery and would have invited him a drink of that aromatic concoction he used to drink every time they celebrated a triumph. Both he and Olsen knew that no one is safe in a war zone, and that his actions helped prevent further damage to the allied ships, but none of this made him stop thinking that his boldness had perhaps caused his friend's death.

His decision to thrust himself forward to engage the alien ships at close range left the Sorrento without one of her escorts, but had he not done so, all the ships would have been inert targets for the aliens, however, he thought, perhaps, the Leonidas may have been the difference in saving the Sorrento.


What should have been a trip to pick up an intern at the Chimera monitoring station had suddenly turned into a mission to return her corpse to Palas. The transport ship arrived at the docking port of the space station, two weeks after receiving notification from WILBUR, after which its two crewmen entered the station.

-WILBUR, where is the body? -asked one of the crew members, who wore an identifier on his overalls with the surname Pereira.

WILBUR had had to use one of the hull maintenance robots to recover Edith's body, which remained floating in the vicinity of the station, however, he could only leave it in one of the airlocks, to which he reduced the temperature below 273 kelvins, since he had no means to take it to the interior of the station and give it a more dignified shelter.

-He's in airlock four, -he said, through the ship's loudspeakers-. I'm going to replenish the atmosphere inside so they can remove it.

-Have you repaired the damage to the damaged hatch? -Pereira asked as he walked down the corridor to the entrance of the airlock.

-Yes, but I haven't been able to clean it, the cleaning units can't enter the airlocks, - answered WILBUR, in a sorrowful tone -. And the hull maintenance robots are not equipped to do it.

-I understand, we'll do it, - said the same man -. Lucas, you take care of that - he said then, turning to his companion, who with a face of weariness stopped his step.

-Wilbur, what was the lock of the accident? - Lucas asked.

-Number one, the one closest to the cabin.

Each of the two men opened the door of a different airlock and entered it, after a few minutes Pereira came out of where he was, pushing, on a small folding sliding platform, Edith's body, wrapped in an orange bag.

He stopped in front of the entrance to airlock one and left her there, to go inside to help Lucas, who was still cleaning the mark left by Edith when she hit the edge of the exit hatch with her head, when she was ejected by her.

Minutes later, they both got out and continued on their way to the docking port and introduced the body into their ship.

-That's all WILBUR, - said Pereira -. We have to go, it's a long trip. Maybe soon you will have company again, I heard that there might be a new intern.

WILBUR said goodbye to the technicians, who, minutes later, would be undocking their ship and leaving for Palas. Edith would be the last occupant of that research position, WILBUR would continue alone at the Chimera monitoring station, receiving only the occasional visit from a few technicians for refueling or upgrades.

Edith would be Chimera's last victim, the last human being to be on its surface and the last to hear the voices of the crystalloderms. WILBUR would remain active on the monitoring station, for several hundred more years, until he was finally removed from operations and his consciousness backed up in the Parliament network.

Text of @amart29, Barcelona, Venezuela, April 2021

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Sólo me queda agradecer a @xpilar por permitirme usar su arte digital en mi publicación y por motivarla. Muchas Gracias @xpilar

Gracias a todos por visitar mi publicación, espero sus comentario y agradezco su apoyo, hasta la próxima


I can only thank @xpilar for allowing me to use his digital art in my publication and for motivating my creation. Thank you very much @xpilar

Thank you all for visiting my publication, I hope your comments and I appreciate your support, until next time

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Excellent story, I always like to read your stories

Thank you @amart29

Thanks @xpilar, I appreciate it.


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