En el ejemplo de la chica atleta universitaria, tal como usted acota, no se puede asegurar que tan lamentable accidente sea producto de la envidia, pero tampoco podemos pasar por alto que sí existen energías negativas, malas vibraciones, que pueden influir en estos percances. Es comprensible, por otra parte, que una niña envidie a las compañeras que poseen un padre amoroso que las busca en el colegio. Sin embargo, lo más importante es que después supo canalizar es situación como una fortaleza y para elevar, aún más, el rol de la madre en su existencia, en la mujer especial que es en el presente. Muchas gracias, amiga, por presentarnos sus impresiones en este reto. Un gran saludo.