¡Maravilloso! Tu fábula me hizo recordar al profesor Fortunato Malán, creo que también te dio clase a ti, él decía:
El único robo que es perdonable es el de un libro, ya que no es el libro en sí lo que se roba, sino el conocimiento. Por tanto, el "ladrón" siempre debería ser perdonado, jeje.
Luego seguía: "Mi biblioteca está llena de buenos libros; los mejores me los robé, pues nunca tenía dinero para comprarlos. Por eso dejo que me roben los libros, así el conocimiento se hace libre y libera a los hombres de la ignorancia.
Palabras más, palabras menos, Fortunato nos dio esta lección. Creo que él era en parte búho y también loro. Me encantó leerte.
Fortunato Malán was my professor of Spanish III and Greco-Latin Literature, and he was also the director of my undergraduate thesis. I also heard all those good words from him. The well-remembered Silvio Orta was not far behind with that kind of advice. Thanks for your words. Greetings, friend.
Así es, dos grandes maestros.