El hombre equis

El hombre equis

A sus 70, el hombre equis ha sido de todo: plomero, albañil, electricista, jardinero. Ahorita, como consecuencia de la situación, no hace nada, solo vive de los bonos que le da el gobierno. En su rancho vive solo, aunque una de sus hijas, siempre lo visita. En el rancho no paga luz, ni agua, ni gas, y solo sale para buscar comida y cuando el gobierno deposita. Con parte del dinero compra aguardiente y lo poco que queda cualquier cosa de las que se necesita. Aunque él dice que no precisa nada, que vive feliz así, que nació sin nada en las manos y desnudo de todo se irá.
Allí en el barrio ha formado una hermandad con los iguales a él que los hay por montones. Con una botella de anís al lado, ha tenido noches anegadas de negación y desvelos. Cuando El Gran Líder murió, por ejemplo, el hombre equis hizo un velorio en su rancho y lo vieron llorar nueve noches y nueve días frente a un altar y a una fotografía. Ni a mi padre lo lloré como a él, ni cuando perdí mi mano, lloré tanto, dice el hombre equis como recordando.
El que pasa frente a su rancho lo ve, casi siempre en la tierra sentado. A veces borracho y hablando solo, pero siempre feliz, y el que lo mira se pregunta: ¿Cómo puede reír alguien mientras se está ahogando?

¡Uhy, formas variadas de vivir!...gracias por sus letras...
Así es! Saludos