…Sí, eso es lo que ellos creen… - Pensaba en voz alta Eugenio mientras trataba de explicarle a Álvaro, su opinión al respecto. Era alrededor de las seis de la tarde.
El susodicho vacilaba, pues le daba la impresión de que no se sentía aludido por su anfitrión.
Volteó a mirar a su alrededor -pues se encontraban en el frente de la casa de Eugenio- el tránsito peatonal fluía con cierta libertad, no así el vehicular, pues a escasos cincuenta metros, había una tranca, quizás motivado a que uno de los chóferes haya detenido su vehículo por alguna razón. Pronto se escuchó el repiqueteo de los motores, precedido por una que otra corneta, quejándose por la tardanza en el movimiento.
Pronto se volvió a restituir el tránsito y los carros comenzaban a desplazarse con cierta libertad.
Una cierta brisa en esa tarde un tanto calurosa, en esa Maracaibo Señorial. (Donde los cujíes…A veces “lloran de dolor”)
…Álvaro volvió su atención a su amigo…Y…
¿Qué me decías…? – Le preguntó en una forma un tanto mecánica, mientras ambos restituían su amena conversa.
Decía: “Ellos creen…”
¿Ellos…Creen…Quiénes…? – Precisó un tanto intrigado, y su oyente le hizo una señal de que ya le informaría…
Ellos. El pueblo. “Los pata en el piso” El pueblo llano…
La masa amorfa, que no tiene ni tamaño ni figura.
Esa que nos ha obligado siempre a repetir todos nuestros errores.
La que antes de que se posesionaran los comunistas en este país, (llamado: Venezuela.) decían: “¡Aquí lo que hace falta es una gorra! Aquí lo que hace falta son unas buenas botas, para que pongan orden en este país… (¡Bonito que les quedó!)
-El desdén era manifiesto. Todos muestran un rostro de cansancio.-
…Por culpa de una inmensa mayoría…Que con toda seguridad, ni saben leer, cómo tampoco escribir (¡Pero que deciden!) son los imbéciles que nos hacen repetir una y otra vez los mismos errores.
…Bueno…A decir verdad… - Álvaro se ruborizó un tanto y colocándose a un lado, le fue diciendo…
Yo voté por el tipo ese. (¡Y no sabes cuánto lo he lamentado!)
Porque yo soy uno de los que se sienten defraudados. Engañados.
Por esta gente que se han burlado de todos nosotros. – Calló su boca con cierto desdén, ocasión que aprovechó Eugenio para agregar…
…Y lo peor…Desde el siete de marzo hasta esta fecha…A pocos días de comenzar Mayo…En este: 2. 019.
Y el problema de la Energía Eléctrica…Corre y al parecer: ¡No tiene remedio! Son apagones de días enteros. Ya esta situación no la aguanto más. ¿Cuándo se finiquitará este desastre…? – Su oyente se movió de un sitio a otro, mostrando su enojo y…
…Se rumora…Un nuevo ¡”Macro-Apagón”! Y se oye decir, por aquellas lejanías (Qué en el tiempo y en el espacio: Se pierden)
…Afirman…Que viene un desastre Nacional. ¡40 días sin luz! En toda Venezuela. (Esto es “Acabo de mundo”) – Eugenio se movía de un sitio a otro, acompasado por Álvaro, ambos se encontraban muy indispuestos. Miraban a todos lados. Callaban no por falta de argumentos, sino por la cólera que a ambos los embarga…
Lo peor: ¡Los puntos de venta…No funcionan! Y esto facilita la acción de muchos ladrones de oficio, que aprovechándose de esto: ¡Aumentan los precios de una forma exponencial! No se consigue: Gasolina. Ni aceite (para carros, ni para la cocina, ¡ninguno!) La carne la están vendiendo: ¡Carísima! ¿El pollo? ¡Lo venden al precio que les da la gana! (Se están aprovechando para aumentar todos los precios.) ¿Cómo se puede seguir viviendo de esta forma…?
…Con razón la gente se está yendo de este país…Mira esto es asombroso. ¡Patético! – Ambos se quedaron en silencio, pues comenzaban a ser testigos de cómo sus mismos vecinos comenzaban a carretear sus colchonetas, colchones, cobijas y todos los implementos…Pues la tarde ya estaba comenzando a caer…Y pronto vendría la noche. Y para variar: Sin energía eléctrica.
…Esto es un suplicio… - Agregó Eugenio. – Ya hasta nos están obligando a dormir “cayendo el sol”…Cómo si fuésemos gallinas.
Así es…Yo me voy a mí casa a ayudar a mí mujer…Tendremos que prepararnos…Ya se nos cae la noche de nuevo… - En su rostro se dibujó esa obstinación…Ese hastío…
¿Qué podemos hacer…? Ya no tenemos fuerza para seguir protestando. Nos tienen dominados: ¡Sin comida! Sin Luz. Sin oportunidad de defendernos. (Esto es la propia tortura china…)
Pronto la conversación que había comenzado fluida…Declinó en un profundo pesar. (La realidad imperante, así los obligan)
Así que silenciosamente…Desacompasadamente…Todos sin seguir instrucción al respecto…Hacían lo mismo: Prepararse para otra noche más…Sin energía…Cansados. Agotados. Sudorosos…
Con el nuevo amanecer…De repente: Se apiadan y les envían unas tantas horas más….De luz.
Atrás quedaron las megas marchas.
Atrás quedaron tantas demostraciones de hartazgo nacional.
Esta nueva forma…Es sencillamente: Sobrevivir. Existir en una nación que antaño fue prospera. Orgullosa. Solvente.
“Tierra de oportunidades” Patria de los que habían perdido la suya.
…Pero eso…Quedó en el pasado.