Cuando...

in #cuentos7 years ago
  • Cuando venía por esos caminos que la misma naturaleza ha creado para nosotros, percibí (en el ambiente…) que algo inusitado se estaba gestando por doquier.
    (En seguida agucé cada uno de mis sentidos…Los expandí, pues.) Y muchos secretos se me fueron exaltados…Uno a uno… (Por ejemplo…) En el aire pude respirar…Un extraño aroma, más bien podría asegurar que era algo nuevo… - Ángel se tomó su tiempo, mientras exhalaba y aspiraba con increíble premura. Y mientras esto hacía, María lo observaba con cierta avidez, mientras Cecilia mostraba cierta incredulidad. Juan tan solo observaba, siempre pendiente de todo.
    Se sintió un tenue cambio en la temperatura, a esa hora de la mañana por lo general, el sol esparce todos sus rayos solares, esparciendo haces de luces por doquier y aumentando la temperatura.
    En las calles todo seguía su curso habitual. El tráfico automotor seguía en sus derroteros habituales y la escasa población que por esos lados deambula, pues daba muestra del intenso sol que les imperaba.
  • ¿…Cómo ahora…? – Requirió Cecilia, mientras los demás tan solo se contentaron con esperar.
  • ¿Cómo ahora…Qué…? – Le devolvió su pregunta.
  • Bueno, estás hablando de “ciertos aromas”
  • ¡Ah ya! – Dio muestras de cierta inexactitud, pero pronto recuperó su habitual desenfado y agregó…
  • Bueno. Ni tanto. – Y acto seguido agregó…
  • El aroma al que me refiero, no se asemeja en nada a lo que Cecilia se está refiriendo.
    …Pero puedo afirmar…Qué para “ese” entonces, el clima se tornó oscuro y siniestro, (siendo apenas…Cómo estamos hoy mismo.) un cierto tufo inundó todo el horizonte…
  • ¿…No será…”Algún” tufillo…Tuyo…? – De inmediato todos se sonrieron y festejaron tal improvisación.
    Él. No se sintió aludido. Esperó hasta que todos dejaran de reírse y de mofarse, para luego tomar de nuevo el uso de la palabra…Para agregar…
  • Cómo les decía (Antes de esta inoportuna interrupción) además de todo lo que ya les narré…
    Un perro que venía a gruñirme… ¡De repente! Se dio ¡a la fuga! (Yo mismo había escuchado un: ¡Plas! Asumí que “alguien” le había dado una patada…Aunque a decir verdad: ¡No había nadie más que yo mismo! Pero…Eso será tema, para otro de mis relatos.)
    …Lo cierto del caso, es que el dichoso animalito…Salió aullando despavorido y corriendo como ánima que se lleva el diablo.
  • ¿Quién…? (Porque pienso que fuiste tú…) – Insistió Cecilia.
  • Tal como venía relatándoles. (Siguió omitiendo tal comentario)
    De repente y de forma sospechosa…El cielo (Que estaba claro y límpido) se tornó oscuro. Noté unas extrañas sombras que se agitaban por doquier (Y de inmediato, levanté mi cara -tal como lo estoy haciendo ahora mismo- para ilustrar todo cuanto hice.) y en verdad, les digo, qué en un principio me costó poder dilucidar…Pero que en cuanto lo pude enfocar bien: ¡Eran millones de buitres! Qué sobrevolaban todo el horizonte..
  • ¡Seguro que percibieron tu presencia! – Intervino Cecilia.
  • …O quizás percibieron: “Aromas sutiles…” – Agregó Juan.
    Todos se encallaron en reírse y burlarse del buen narrador, mientras este los miraba con cara de pocos amigos…
  • …Por sus frutos: “¡Los conoceréis!” – Sentenció Cecilia.
    El hablante…Dejó de parlar. Y partió de muy mala gana.
    Deteniéndose a mitad de cuadra, mientras gesticulaba con su rostro descompuesto y profiriendo sonidos, que no pudieron descifrar ellos.
  • Ustedes son muy malos con el pobre Ángel… - Se quejó amargamente
    María. Pero ya sus compañeros no la escuchaban. Observaban el mal humor del que algún cuentecillo les quería contar…Ángel hizo gestos de descontrol.
    Y partió muy molesto. Ya no quería ni verlos siquiera.

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