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RE: ¡Ay, mi madre!
Recibí muchas críticas, por eso, pero sabía que hacía lo correcto.
El Salmos 127 nos enseña que los hijos son como flechas y nosotras las arqueras, Jehová el entrenador. Manteniendo esto en acción ninguna flecha se pierde.
Gracias por tu animador comentario amiga.
Bendiciones para ti 🙏🏻🙏🏻🙏🏻
Fue un gran gusto leerte amiga.