Ciudadano Kane: Un magnate de la prensa amarillista.

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“No crea en todo lo que escucha en la radio. Lea el Inquire”
-Ciudadano Kane (Orson Welles)

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La prensa escrita fue una de las primeras manifestaciones de la Industria Cultural. Ya para mediados del siglo XIX, constituía uno de los instrumentos de apoyo “a la exposición de posiciones políticas o para el debate de las ideas”, así nos menciona la Profesora Gloria Martín en su tesis, donde además, nos plantea el problema de la prensa no cómo un hilo democratizador, sino por el contrario, como un medio inductor de ideas.

Para la tercera década del siglo XX, el cine y la radio pasan a ser dos de los grandes medios de comunicación de masas. Sin embargo, la prensa escrita era considerada como una de las más populares. -sobre todo en países como Estados Unidos- La noticia debía ser consumida frecuentemente por la masa y la masa debía concebir los diarios no sólo como un medio de información, sino también para el debate y la discusión. A pesar de la falta de alfabetización y de los costos de los diarios, no dejaba de ser uno de medios de comunicación más demandados. Empero, es menester preguntarnos si realmente los diarios populares habían sido capaces de producir una intención objetiva, clara, precisa y verídica desde un principio, y no lo que más tarde se denominaría como “Prensa amarillista” o “prensa rosa”. De ser así, es imposible no recordar a uno de los primeros apocalípticos, el filósofo Niestzche, quien clasificó al periodismo como una “enfermedad histórica”. Pero, a pesar de haber sido uno de los intelectuales más influyentes de la modernidad, no parecía estar “a la altura de los tiempos”. Con la llegada del cine, la radio, la televisión y el desarrollo de las grandes urbes, ya no era posible concebir a las nuevas generaciones sin el consumo de la Industria Cultural.

De esta manera, Orson Welles en su opera prima, Ciudadano Kane (1941), trata la crítica del periodismo desde dos ámbitos: por un lado nos muestra el “sensacionalismo” de los medios de comunicación de masas, y por otra, el compromiso de la investigación periodista. Asimismo, Welles y Mankiewicz nos presentan un novedoso guion donde no sólo conocemos la vida de Charles Foster Kane, un magnate de la prensa amarillista, que después de su muerte, desata una investigación periodista y que conforma el hilo conductor durante todo el film. En este sentido, vemos la responsabilidad de un reportero, por investigar sobre el significado de la última palabra que mencionó Kane, antes de fallecer: Rosebud.

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Última palabra que pronunció Kane antes de morir (Inicio de la película) y que aparece en el trineo de su infancia al finalizar el film.

Este periodista –que se convierte en una especie de narrador- entrevista a los amigos y socios de Kane, y por medio de Flashbacks, vamos atisbando a la naturaleza del personaje creado y personificado por Welles. En este sentido, podríamos decir que este personaje, representa al exitoso empresario que asume el negocio del periodismo como un “asunto comercial” y no como un compromiso con el pueblo.

Charles Foster Kane es un personaje que permite ver las dos caras del periodismo: En un principio vemos al joven e inexperto empresario, que considera “divertido” dirigir un periódico, pero que a su vez, se compromete con el pueblo a decir la verdad de los hechos, hasta que descubre el poder que tiene la prensa en las masas. Ya no se trata de “la verdad”, sino de un medio de propaganda política y de interés personal. Una idea subjetiva y plantada a los lectores para crear polémica acerca de un beneficio individual. Ciudadano Kane, representa por excelente, una de las primeras películas de crítica a la Industria Cultural. Pero… ¿Por qué Orson Welles narró esta historia en su primera obra cinematográfica? Para finales del siglo XIX, la prensa norteamericana, representada por el magnate William Randolph Hearst, había provocado la guerra entre Cuba y España en 1898, al mencionar la famosa frase: “facilíteme las ilustraciones que yo pondré la guerra”. O como lo sugiere el personaje de Welles: “Todo el mundo va a pensar lo que yo les ordene que piensen”. Por tanto, y retomando la tesis de la profesora Marín, es menester aludir al hecho de que la Industria Cultural no es un medio democratizador, sino que pretende serlo o -dicho en otras palabras- te hace creer que lo es. No obstante, plantea una idea al lector, según el beneficio de quien tiene el poder de los medios de difusión.

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El filme nos muestra una realidad que nos recuerda que no siempre los dueños de la Industria Cultural, son los que poseen o saben la verdad, incluso podríamos señalar que no necesariamente pertenecen a una clase intelectual. Simplemente se trata de quienes tienen el poder capital para manejar una empresa que difunde contenidos e información a las masas que las consumen. En este sentido, Charles Foster Kane no se caracteriza por ser un hombre culto y estudiado. De hecho, advertimos en una escena de la película donde afirma haber sido expulsado de las mejores universidades del país. No obstante, ¿podríamos citar la crítica de Horkheimer y Adorno, acerca de la Industria Cultural? Y de ser así, ¿Es posible adquirir una postura semejante a la de los intelectuales de la Escuela de Frankfurt? Es incuestionable que haya un interés personal en todos los medios que conforman la Industria Cultural, pero también constituyen un medio eficaz para transmitir un mensaje destinado a toda la población. Pero… ¿Qué tipo de mensaje? y no menos importante ¿Quiénes son los dueños de las empresas más populares por el público?

"Para los 44 millones de compradores de diarios de los EE.UU, más importantes que los nombres en sus titulares, fue Kane el mayor de los magnates (…) Durante 40 años no se publicó en la prensa de Kane ningún tema público sobre el que los diarios de Kane no se pronunciaran ninguna figura pública a quien él mismo Kane no hubiese apoyado o, posteriormente, denunciado."

-Títulos al inicio de la película. Forma parte de una especie de cortometraje acerca de la vida de Charles Foster Kane.

En este sentido, Orson Welles elabora un discurso donde el principal problema radica no sólo en lo que se dice sino en cómo se dice. La manera en que la masa consume la noticia de los diarios es, ante todo, el principal beneficio para los empresarios de la prensa escrita. En el caso de Ciudadano Kane, nos encontramos con un empresario que decide hacer vida política, después de haber conquistado el mundo de la Industria periodista. Observamos, de esta manera, el crepúsculo de un personaje al que sólo le queda el Imperio que creó. Sin embargo, Welles junto a Manckiewicz, más que una crítica a la Industria Cultural, fue una denuncia –y una sátira- hacia las personas que manipulan el poder de los medios, en este caso, al gran magnate de la prensa Norteamericana de finales del siglo XIX y principio del XX: William Randolph Hearst.

Es menester mencionar los problemas que tuvo Ciudadano Kane, durante su distribución. Pues el personaje escenificado por Welles, fue inspirado en Hearst, lo que ocasionó que tuvieran que eliminar varias escenas antes de su estreno oficial. Hearst, denunció la película por difamación y prohibió su estreno. No obstante, pudieron llegar a un acuerdo, donde Welles y Manckiewics, se comprometieron a eliminar una cuarta parte de las escenas filmadas, puesto que también existía un contrato con la RKO, para producir la película. Sin embargo, podemos decir, que a pesar de la censura incriminada hacia la obra de Welles, varios críticos de la prensa norteamericana, pudieron asociar al personaje de Kane con Hearst.

Finalmente, debemos reconocer que Ciudadano Kane constituye no sólo la primera película de crítica hacia la Industria Cultural, sino que además ofrece un novedoso lenguaje a nivel cinematográfico, que selló el inicio hacia nuevas formas de representación en el cine. La obra de Welles es considera por muchos críticos –de los que resalta Roger Ebert- como una “obra maestra de la historia del cine. Tal vez la mejor”. Por consiguiente, Ciudadano Kane se ubica en un contexto importante para la prensa Norteamérica, en relación a los acontecimientos locales y externos, y de cómo la prensa afectaba no sólo la opinión pública, sino también el conflicto.

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Uy, qué dilema. El artículo va sumamente interesante, lo juro, pero siempre he querido ver esta película y veo venir un spoiler gigantesco... Dime tú: ¿me atrevo a continuar? Jajaja

No hay spoiler. Mira la película y si después consideras que mi artículo te hizo spoiler, dime.
Gracias por leer.
Saludos =)

Me encantó el análisis, aunque al final el comentario de Ebert me parece exagerado, bueno, Ebert creo que está sobrestimado pero en cuanto la publicación GENIAL.

Si, tienes razón. Ebert sobrestima esta película. En su libro le dedica más páginas de lo normal, y hasta tiene una guía de cómo ver la película.


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