TRISTE RELATO DE SUFRIMIENTO POR POCOS BOLÍVARES EN VENEZUELA

in cervantes •  3 months ago

@eudotorres

Me sorprendieron las colas a las afueras de los Bancos. Los guardias y policías les hablan de forma altanera a los abuelos y a quienes exigían una mejor organización para de alguna forma calmar el agobio, el cansancio y la decepción.

Eje, ¿cómo estás? Escuché una voz entre la multitud.
¡Epa chamo!, fino, ¿y tú?
Aquí en la cola para retirar pal pasaje.

Jesús se mostraba agotado, el sudor le corría por sus mejillas. Había estado parado cuidando su sitio desde la mañana del día anterior, para así poder cobrar.

“Ayer vine a hacer la cola desde las 8:00 am, y cuando nos paramos aquí, ya había gente. A esa hora hicieron una lista y teníamos que quedarnos porque sino perdíamos el puesto. Me tocó el 245”, dijo Jesús, un hombre de 40 años de edad a quien le tocó vivir en carne viva lo que deben atravesar los pensionados, sus abuelos, como los tomó para sí.

A las tres de la tarde pasaron la lista, y quien no estuvo, perdió el puesto. Casi nadie se fue, allí se quedó la mayoría. Pero para lograrlo, tuvieron que pasar hambre, se mojaron con la lluvia, hacerse amigos del calor y de los militares que se mostraron como cansados de ellos. “Compramos un pan y un refresco y con eso nos aguantamos toda la noche y parte del día”, cuenta Jesús.

A las diez de la noche del día anterior al que les tocó atravesar por todo el trajín, volvieron a pasar la lista, pero ya algunos no estaban. Agotados, sedientos y con hambre, regresaron a sus casas. Esa vez repartieron tickets y a Jesús le tocó el 215. “Este papelito lo tengo desde anoche”, enseñó el papel que estaba húmedo y curtido, mientras que su mano temblaba.

Con cada lista que otras personas pasaban durante la madrugada, era desesperante, pero a la vez una prueba de fortaleza para Jesús. Quedaban pocos “sobrevivientes” en aquella batalla bancaria.

Cuando amaneció todos estaban pendientes de sus puestos y sus tickets, por fortuna la cola avanzaba bien. Jesús sabía que libraría una nueva batalla, una a la que enfrentaría sin agua, con hambre y bajo un sol que no les tuvo compasión.

“¿Qué hora es ahorita?”
Las 11:05.
Él estaba en el puesto 25 de la cola, Ya en algunos minutos entraría al Banco de Venezuela para retirar 50 Bs.S. Y ya adentro, ¿deberá esperar más tiempo? No sabía si su cuerpo lo soportaría.

¿28 o 29 horas para retirar 50 Bs.S?

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