Ilusiones.
No hay dolor más grande que el que causa él saber que has perdido a alguien que amas, después de haberte aferrado a la ilusión que da una amor que se ha vuelto dependiente de la ilusión que hay algo firme, y más aún ver que todo se desmorona y ver con impotencia que todo se acaba al punto de no poder impedir el punto cúspide de la ruptura y el adiós final.