Dios frente a un espejo: #1"pensamientos y dudas" por @seifiro

in #babelproyect3 years ago (edited)

“Se puede pelear bastante con Dios si se hace con un espíritu puro de búsqueda de la verdad (…). El que aparte la mirada de Él para ir en dirección de la verdad, no irá muy lejos antes de caer en sus brazos”.
Simone Weil.


Este trabajo es original de @seifiro pasa por su blog y léelo.


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Es normal encontrarnos en conflicto con Dios. Después de todo, los seres humanos siempre sentiremos dudas. El problema no es la fe sino las convicciones sociales heredadas por la sociedad a las cuales confundimos con la fe. ¿Cuál es el propósito de la fe sino en ser un molino de viento dentro de nosotros mismos, y no un mástil inamovible?

Los seres humanos pueden pasar toda su vida creyendo en Dios, en iglesias, en curas y en pastores sin jamás cuestionarlos, consumiendo toda su chatarra, asimismo aceptando que las cosas malas que les puedan suceder a ellos como también a sus semejantes, son parte de «ese plan de Dios», tanto como lo puede ser que te ganes 500 dólares en la lotería como también que esa misma noche te estrelles en contra de un auto, no te mates pero como consecuencia pases varios años de tu vida en un coma profundo, para citar a “La zona muerta” de Stephen King.

De la duda nace también la necesidad de encontrar a los profetas.


Si la Iglesia como institución es corrupta y sociópata, eso es culpa de todos los papas y sus cambios de ideas.
Benedicto XVI pensaba que la religión católica no podía ser para cualquiera sino para gente pensante. Repudiaba al público entregado por convicción y no por fe. En su papado, el debilitamiento del cristianismo se debió no sólo por los casos de pederastia (que no son el tema de este artículo, así que sólo los mencionaré una vez) sino también por su idea de cambiar a la religión en algo que se diera internamente. Benedicto XVI fue un nazi con un pasado muy mal disimulado. Un hombre falto de carisma a comparación del papa actual, pero se debía a su odio por el espectáculo. La iglesia de ser por Benedicto, tendría menos fieles pero mejores católicos. Pero este papa escribió tres tomos sobre la vida de Jesús los cuales son un menester leer.

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Además de esto, Benedicto XVI fue enemigo de los jesuitas, que son la rama del catolicismo que han esparcido al comunismo por todo el continente latinoamericano, rama a la cual pertenece el Papa actual. Pero esto es tema para otro tipo de artículo.


El conflicto con Dios nace de dos grandes dudas según nos lo dice la historia. Antes de la época decimonónica, el temor del hombre era hallarse acompañado. Acompañado siempre por Dios, sea a donde fuera. Antes había dioses en los rayos, en los ríos y en los árboles; en el viento que mecía a las hojas y en el desierto. Después, el temor se convirtió al miedo en hallarse solo. Solo sin Dios. Sin poder comprender a los azares de la vida. Encerrados en el mundo salvaje y funesto con la idea de que existe un plan. ¿Pero y qué tal si ese plan es simplemente que te mueras?
Heidegger decía que el ser humano avanzaba por la vida fúnebremente en un acorde de cinco momentos que formaban a esa melodía en marcha fúnebre: duda, preocupación, deuda, finitud y muerte. Ante la angustia el Ser se muestra alejándose como consecuencia del momento en que el hombre se encuentra ante la nada. El Ser existe para la muerte. El hombre es arrojado al mundo como un Proyecto auténtico.
En la película “El séptimo sello” de Ingmar Berman, el protagonista juega al ajedrez con la muerte todos los días para poder extender su vida debido a que teme morir, pero teme todavía más a encontrar a Dios y que realmente no haya nadie.


Contexto: el protagonista, Antonius Block, un caballero cruzado sueco regresa después a su casa después de lidiar muchas batallas en nombre de Dios, del Papa y de su fe. Años después, comienzan a morir personas en las aldeas cercanas como consecuencia de la peste. En un momento determinado, se encuentra con un campesino tirado en el suelo. Block envía a su escudero que lo revise y se da cuenta de que es un cadáver. Block le pregunta a su escudero: “¿qué te dijo?” “Nada” le responde. La figura de la muerte aparece para reclamar entonces la vida del protagonista. Antonius reta a La Muerte a una partida de ajedrez para con ello ganar tiempo y en esto también encontrar un solo acto que le dé sentido a su vida antes de morir”. Mientras La Muerte no pueda ganarle en el ajedrez, no podrá reclamar a su alma.


Ahora bien, dentro de la película existe una escena en donde el protagonista acude a la iglesia para confesar sus temores. Sin saberlo, el sacerdote se trata de la misma muerte quien lo está engañando. Tienen el siguiente diálogo:


Antonius: Quiero confesarme y no sé qué decir. Mi corazón está vacío. El vacío es como un espejo puesto delante de mi rostro. Me veo a mí mismo, y al contemplarlo siento un profundo desprecio de mi ser. Por mi indiferencia hacia los hombres y las cosas me he alejado de la sociedad en que viví. Ahora habito un mundo de fantasmas, prisionero de fantasías sin sueños.

La muerte: y a pesar de todo, no quieres morir.

Antonius: ¡Sí! ¡Quiero!

La muerte: ¿Entonces a qué esperas?

Antonius: Deseo saber qué hay después…
La muerte: buscas garantías.

Antonius: ¡Llámalo cómo quieras! ¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos? ¿Por qué se nos esconde en una oscura nebulosa de promesas que no hemos oído y de milagros que no hemos visto? Si desconfiamos una y otra vez de nosotros mismos, ¿cómo vamos a fiarnos de los creyentes? ¿Qué va a ser de nosotros… los que queremos creer y no podemos? ¿Por qué no logro matar a Dios en mí? ¿Por qué sigue habitando en mi ser? ¿Por qué me acompaña humilde y sufrido, a pesar de mis maldiciones que pretenden eliminarlo de mi corazón? ¿Por qué sigue siendo una realidad que se burla de mí y de la cual no me puedo liberar? ¿Me oyes?

La muerte: Te oigo.

Antonius: Yo quiero entender, no creer. No debemos afirmar lo que no se logra demostrar. Quiero que Dios me tienda su mano, vuelva su rostro hacia mí, y me hable.

La muerte: Él... no habla.

Antonius: Clamo a él en las tinieblas, y desde las tinieblas nadie contesta a mis clamores.

La muerte: Tal vez no haya nadie.

Antonius: La vida perdería el sentido. Nadie puede vivir mirando a la muerte y sabiendo que camina hacia la nada.

La muerte: la mayor parte de los hombres no piensan ni en la muerte ni en la nada.

Antonius: Pero un día llegan al borde de la vida y tienen que enfrentarse a las tinieblas.

La muerte: sí… y cuando llegan.

Antonius: ¡Calla! Sé lo que vas a decir: que el miedo nos hace crear una imagen salvadora, y esa imagen es lo que llamamos Dios.

La muerte: te estás preocupando.

Antonius: Hoy ha venido a buscarme la muerte. Estamos jugando una partida de ajedrez. Es una prórroga que me da la oportunidad de hacer algo importante.
La muerte: ¿Qué piensas hacer?

Antonius: he gastado mi vida en diversiones, viajes, charlas y muchos sinsentidos. Mi vida ha sido un continuo absurdo. Creo que me arrepiento. Fui un necio. A esta hora siento amargura por el tiempo perdido. Creo que la vida de casi todos los hombres corren por los mismos causes. Por eso quiero emplear esta prórraga en una acción única que me dé la paz.
La muerte: por eso juegas ajedrez con la muerte…


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Hace mucho tiempo disfrute de esta película y difícilmente podría haber recordado con exactitud alguna conversación, y ahora leyendo esta transcripción del dialogo de la confesión con la muerte recordé unas palabras: "creo para entender y entiendo para creer"

En lo personal si estamos obsesionados con la idea de darle una forma perceptible a los sentidos al concepto de Dios creo que seguiremos teniendo muchísimos problemas decidiendo cual es el verdadero...

Aunque mira lo que estoy diciendo, sin nisiquiera tener una "evidencia física" nos hemos matado de formas inimaginables durante toda la historia por saber quien tiene la razón. Que tal si lo único que hay que entender es que la muerte es inevitable y que la vida a toda costa se protege a sí misma, resistiendo de incontables forma los embates externos e internos.

Hablar de religiones, iglesias, curas, pastores, a todos se les ha dado un poder de manera innecesaria. Puede que tengan algunos conocimientos pero ante lo inevitable de sentir como el cuerpo agoniza y dejamos de ser, no se puede determinar lo que sucede despues.

Qué importa que hay después de la muerte, estamos tan apegado a un proceso neuronal que nos otorga placeres y dolores que no podemos simplemente vernos como lo que somos, criaturas frágiles que por alguna clase de "castigo" tuvimos que desarrollar conciencia y vivir en sociedades.

Creo que todos podríamos saber lo que es lo bueno para los seres humanos sin recurrir a un tercero para excusar virtudes o debilidades.

Muy interesante tema. Saludos.

Muchísimas gracias por leerme, de verdad. La película es muy buena. Hay otra que va sobre la fe y que es sencillamente un manjar: "la palabra" (o the ordet).