El comienzo y el final

in amor •  2 months ago

Dos años han pasado. Y nuevamente estaba ahí, llorando por ti. Siempre en sueños, porque ya no me es posible hacerlo en mi realidad. Grito tu nombre muchas veces, y entre lágrimas siento como obligo a mi inconsciente a traerte, al menos por un rato. Veo como apareces y voy a ti. Te hablo, pero me respondes indiferente, como si ya no me acordara de quién eres, y mi mente no pudiese repetir tus patrones para crear un sueño placentero. Me lleno de angustia, porque intento recordar si siempre fuiste así o simplemente te estoy olvidando, y no quiero olvidarte, porque eso significaría aceptar que hace un tiempo que ya deje de importarte. De pronto desapareces, y sigo soñando solo para traerte de vuelta, pero eso nunca pasa. Tú nunca llegas dos veces.

Me despierto, y entre pensamientos nublados intento recordar lo que hicimos, y un recuerdo me lleva a otro recuerdo. Tus ojos me llevan a tu nariz, y tu nariz a tu boca, y tu boca a tu risa; esa risa que siempre buscaba sacarte, pero que termine convirtiendo en una mueca de frustración. Me culpo, me culpo de todo: de mi impaciencia, mi inmadurez, mi manera de sobrellevar las situaciones, mis respuestas y mis reacciones, mis cambios de humor y mis celos. Discúlpame, era una niña. Una niña llena de inseguridades y miedos, que de pronto se enamoró y no supo cómo llevarlo. Sé que fui yo la que siempre terminaba todo, la primera, y la segunda vez. Y tú en todas decidías marcharte sin siquiera mirar atrás. Eso me mantenía insegura, porque significaba que podías vivir sin mi. Solía pensar que tu amor era indiferente y que yo era la única que amaba. Pero no era así, tú sólo eras sabio.

No sólo me culpo a mi ¿Sabes? Culpo a la industria, que nos llena de expectativas ridículas e imposibles de llenar. El chico alto, guapo, inteligente, conocedor, talentoso, de buena familia, elocuente, chistoso, romántico, detallista, pero también todo un macho, fuerte y tonificado para defenderme. Ese tenías que ser tú. Nadie dice nada del que se come las uñas, el de los pies feos, el que se olvida echarse perfume, el que es gago, el que no es muy abierto sentimentalmente, el bajito, no muy talentoso pero trabajador, olvidadizo pero amoroso, el que se olvida del mundo por un partido de fútbol y una noche con sus amigos. El que me tocó a mi. Nadie te enseña en la escuela como amar a alguien real, a alguien que no es Thor (y digo Thor porque estoy segura que hasta Chris Hemsworth tiene sus defectos). La magia del cine se olvida de decirte que: ¡Ryan Gosling es un ser humano!

Así que intenté cambiarte, intenté moldearte a lo que yo consideraba era la perfección según la sociedad, y olvidé que lo que me enamoró de ti eras tú. Tú en tu simple forma, tú cuando te esforzabas por hablar sin quedarte pegado en las palabras que empiezan con “t” o “p”, tú jugando fútbol con el equipo de pacotilla de la universidad como si fuese la final del mundial de Rusia 2018, tú cuando me tocabas la mano mientras conducías, tú cuando me sacabas al cine a ver el nuevo estreno de Marvel, tú cuando salíamos en el coche solo para cazar Pokemons, tú cuando me invitabas a bailar en medio de la sala, tú cuando escuchabas mis historias y secabas mis lágrimas, tú cuando ponías Residente o Caramelos y cantábamos todas las canciones, tú cuando me llamabas por mi apodo “Hola K**”. Yo por dentro era feliz, te lo juro, no necesitaba nada más. Si no hubiese sido tan inmadura y prejuiciosa, si no hubiese sido tan insegura y emocionalmente dependiente, habría dejado toda la sociedad atrás y habría decidido aceptarme primeramente, para luego aceptarte a ti, y amar sin dolor y sin drama.

Pero eso no pasó. Todo se fue poniendo peor, porque intentaba que tú llenaras mis vacios, y en vez de trabajar por cumplir mis sueños junto a ti, intenté que tú cumplieras mis sueños por mi. Me equivoqué y terminé mandando a la verga a mi mejor amigo, a mi amor. Pero es que me dolió cuando me dijiste que no tenías en mente una vida conmigo, al menos no en ese momento, no querías tener una relación de adultos con la persona con la que habías compartido 4 años. Y yo que imaginaba una vida contigo. Así que aunque en ese momento me viste muy serena y tranquila con tu decisión, ya para mi se había acabado. Por eso terminé la segunda vez, porque intenté hacerme la dura, y salir con otros chicos para que vieras que me podías perder, y para yo misma intentar subirme el autoestima. Luego me di cuenta que simplemente no te importaba y que tú también salías con otras. Así que intenté continuar mi vida y dejarte atrás.

Hoy te veo feliz con esa que decías odiar, con una vida hecha, con casa y hogar; y hoy tengo 2 años sin verte y es difícil para mí aceptar como nunca miraste atrás, simplemente no te importó ni una pizca quién un día decías amar. Al parecer es cierto eso de que del amor al odio hay un paso, y viceversa.

AMOR.jpg

Authors get paid when people like you upvote their post.
If you enjoyed what you read here, create your account today and start earning FREE STEEM!