Sin mascaras
Carl Jung decía que existen 4 mascaras que a lo largo de la vida usamos continuamente tanto de manera individual como colectiva. Entre ella se encuentran:
La persona, es el aspecto de la personalidad que se adapta al mundo. Desde que nacemos y a lo largo de toda nuestra vida nuestra personalidad es moldeada de acuerdo a lo que la sociedad considera adecuado. Cuando hacemos algo y la sociedad –Nuestros padres, en la primera instancia- nos dicen que somos brillantes, atractivos o tenemos habilidades de algún tipo, esto se vuelve parte de nuestra autoimagen, la percepción que tenemos de nosotros mismos. Por tanto…
Luchamos por comportarnos de formas que nos ganen una imagen social positiva, poniendo énfasis en los aspectos de nosotros mismos que son valorados por los demás y tratamos de ignorar o negar el resto. Tales esfuerzos tienen éxito sólo temporalmente. Franz Fanon (1967)
Cuando no logramos adaptarnos a los que la sociedad “Espera de nosotros” entonces pasamos a la siguiente mascara:
La sombra, son aquellos aspectos de la psique que son rechazados de la consciencia por el yo, ya que son inconsistentes con el autoconcepto, es decir, la imagen que nos hemos formado. Se trata de aquello que no mostramos ante el mundo, la parte fea, la antítesis al concepto preconcebido que tenemos de nosotros mismos.
Nosotros mostramos nuestra persona al mundo y escondemos la sombra, conforme lo hacemos, la sombra se afea cada vez más y la escisión entre persona y sombra, que por un tiempo quebranta nuestra totalidad, se amplía.
Si logramos librarnos de la sombra y aceptar nuestro *Lado malo* y seguir viviendo, continuamos con:
El alma, se refiere a la conexión consigo mismo como la fuente del conocimiento, la agudización de los sentidos y la conexión espiritual con nuestro medio interno.
Luego viene la máscara del viejo sabio, en caso de las mujeres La gran madre y en los hombres, el padre espiritual. Acá nos damos cuenta que podemos canalizar toda esa energía y utilizarla en algo sólido, las experiencias, emociones y otras mascaras pasan a ser una fuente de aprendizaje, nos convertimos en guías, sabios y algunas veces falso profetas.
Ahora bien, ¿Cuál de estas mascaras usamos diariamente? ¿Cuánto de nosotros escondemos por miedo a la crítica o a no encajar? Nos vestimos de traje, cubrimos nuestro cuerpo con accesorios, ropa y maquillaje, actuamos de una u otra manera para ser “Socialmente aceptables” y nos olvidamos de vivenciar nuestro ser, lo que somos, nuestra esencia.
Las fotos de este post fueron tomadas específicamente para participar en la actividad que está promoviendo @armandofd y el canal de DISCORD del PROYECTO ENGRÁNATE, con el apoyo de @engranaje y @abelardobravoh; en la 6ta edición de “Domingo de Galería y Filtro: Rostros
Tanto las fotos como el escrito pertenecen a @Sanchezal95 y fueron tomadas con Cámara: Sony cybershot de 14.1 megapíxeles
Excelente tema! Me encanta! Ojalá sigas subiendo de temas similares. Me apasiona la psicología 💖 (te seguí jiji)
Deberíamos de aceptarnos más y queremos más.
Me gusto mucho este post.
Saludos!
Hay que vivir sin máscaras. Ser auténticos ante todo sin dejarnos llevar por las presiones sociales. Si fingimos ser algo que no somos podemos llevar una carga muy pesada y no sabemos si nuestra psique será capaz de soportarlo. Excelente post @sanchezal95 Saludos :)
De verdad me gustó mucho la forma en que tomaste la temática, combinando lo artístico con lo psicológico. ¿Te digo mi máscara favorita? la del alma.
Muchas gracias Nico. Esa era la intención. Creo lo ideal es vivir sin mascaras, siendo auténticos.
Me encanto este post y las fotos de ella! bien es cierto que siempre mostratemos aquella mascara la cual se ajuste mejor al a sociedad.
te ha visitado el trail del sr.cianuro ven y unete a esta noble causa :D
Att: @Srcianuro