Sólo esto sé.
esto sé, que Dios está por mí."
Salmos 56:9
Fuente
Al ser tomado en Gat y llevado ante el rey Aquis para matarle (pues los filisteos estaban tras de David para arrestarle y acabar con su vida), David sabía que en ese momento no contaba ni con ejército, ni con su nación Israel.
David, siendo solo un hombre, se encontraba perseguido por el rey de su pueblo, y aún por sus enemigos los filisteos, entre los cuales estaba habitando.
"Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia."
David sabía que no tenía oportunidad alguna en contra de sus enemigos, y admitía que esas circunstancias le atemorizaban. Y, en ese instante, David solo pudo reconocer su total dependencia hacia Dios.
"En Dios he confiado, ¿que puede hacerme el hombre?"
La confianza de David fue llevada hasta tal límite en que ya ni en las fuerzas de sus caballos podría apoyarse. Él debía afirmarse sobre algo un poco menos tangible, pero mucho más grande que la fuerza de los ejércitos del mundo: el Dios de los Ejércitos.
Él sabía que Dios tenía contadas sus huidas, y cuántas veces había llorado, anhelando quizás volver a ser aquel joven que se divertía apacentando las ovejas de su padre. Pero, a pesar de todas las circunstancias que le rodeaban, David reconoció que en medio de tan gran prueba el solamente sabía una sola cosa: Dios estaba por él.
Quizás no sepa que va a suceder, o de qué manera las circunstancias obran a mi favor. Quizás no veo posible un revés en la situación actual. Quizás aún los míos me han dado la espalda, y son los propiciadores de la persecución. Quizás no sepa como Dios podrá glorificarse en medio de tantos errores y equivocaciones personales que he tenido.
Quizás piense que mi pecado me ha llevado ante una situación irremediable. Quizás pueda pensar que he cometido errores eternos, y he afectado la gloria de Dios por causa de mis decisiones. Mientras todo eso hace nido en mi cabeza, solo una cosa sé: Dios está por mí.
####Jesús fue quien llevó mis culpas, y de quien pertenece la carga de la cruz.
####Jesús fue quien abolió todo acta de decreto en mi contra, y quien rompió todo lo que me ataba.
Hoy Jesús es quien lucha por mi, y quien permanece siempre fiel, para su propia gloria. Jesús, a causa de mis pecado, permanece por mí tras haber obedecido su llamamiento santo (dado a todos los hombres) de arrepentirme y creer en su sacrificio por mí.
Y si Dios es por mí, ¿qué podrá hacerme el hombre?, o ¿quién contra mí?.
Veré la gloria de Dios aún frente al rey que busque mi muerte, y responderé tal como lo hizo el profeta Elías:
"Jehová, en cuya presencia estoy..."
Porque ¡Sólo esto sé! Que Dios está por mí.