Más Madrid
Continuamos con nuestro paseo en taxi por la capital española.
El Retiro con sus entradas majestuosas, edificios clásicos, sus monumentos históricos que han contemplado cada amanecer el bullicio de una ciudad cosmopolita, abierta, compleja.
Para los provincianos como yo, pasear por sus calles es como ir al museo degustando sus bondades.
Por otra parte, también sufrimos el ritmo frenético al que no estamos acostumbrados, no soy muy amante de la velocidad y los taxistas de esta bendita polis se obscecan en ponerme de los nervios con sus maniobras... Ni que condujeran una ambulancia.
Allí es todo a lo grande, las distancias eternas y el asfalto parece no tener fin.
A pesar de todo , tiene un encanto especial que a mí me enamora, recuerdo la primera vez consciente que la visité y como las emociones hicieron su aparición en un preadolescente ansioso de conocimiento.
Hoy voy por trabajo y apenas puedo saborearla, unas migajas que me sirven para mantener el hambre que un día tuve por sorberle más jugo...
Quizás algún día no muy lejano...
Fotografías de mi autoría
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