Mangos

in #cervantes9 years ago

Los sábados, hay mercadillo en mi barrio, no suelo comprar, básicamente porque no está muy cerca y como siempre para que te compense te tienes que llevar gran cantidad, es penoso transportar la fruta, verdura o ambos hasta la casa por esa avenida con el sol abrasador de los sábados en Málaga, que haces que acabes renegando.

Hubo un tiempo que llevaba el carrito de la compra, pero en ese momento, no hace tanto, cinco años lo sumo, me sentía como Divine en Pink Flamingos antes las miradas reprobatorias o quizás de sorpresa, ante el casi 1,90 barbudo de andar vacilante por los dolores de espalda, tropezando las ruedas del carro contra sus lastimados y lastimeros tobillos, pero no. Renuncié, primero al carro, y después directamente al comprar, llegué a la conclusión, no compensaba.

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Pero a veces, pico, el vicio el deseo, nos pierde una oferta, en fin. Después de hacer casi todo el mercadillo, solo fijándome en los rostros de la degeneración malaguita, vi el puesto, no era uno de los habituales, pero el género, tenía buen aspecto. Sobre todo una oferta arrebatadora, seis mangos por dos euros, estaban en su cajita, de Brasil venían, con su sellito, tenían un aspecto firme, vamos que me decidí.

Compré otras frutas más, unos intrascendentes plátanos y una piña más verde que un púber ante su primera cita. Iba contento con la compra, ya lo digo no suelo comprar, pero no se, por cuatros euros oiga, iba cargado de fruta para la semana venidera, o eso al menos creía, los acontecimientos me tenían reservado otra sorpresa.

Los plátanos,bueno bananas, que quieres por un euro, intrascendentes, pero comestibles, siempre vienen bien, se pelan fácil, se comen bien, tienen potasio, no están de más en cualquiera de las comidas del día, la piña, ya lo dije, era cuestión de paciencia(leí algo que para que madurase ponerla al revés sobre sus hojas y efectivamente a los dos o tres días el olor a fruta empezó a percibirse y finalmente fue comestible, nada del otro mundo por cierto, en la misma onda que los plátanos, leñosa con muchos taninos y te debaja el velo del paladar como si hubieras estado aseando a un gato y las tripas débiles como súplicas de domingo.)

Pero los mangos, ay señor los mangos, duros, pétreos, incólumes, empecé a ser consciente que mi previsión frutal para la semana quizás fue un optimista desatino, como muy pronto, estarían para mitad de la semana, en adelante, guardé tres frutos en el frigorífico, los otros tres, en un recipiente en un centro de esos de cocina de toda la vida de cristal esmerilado, en la mesa del comedor que linda a la cocina.

A los dos días, los toqué por curiosidad mientras esperaba que la cafetera acabase su lento transitar de la conversión del agua en este exquisito brebaje que conocemos como café expreso, ahí seguían no habían cedido ni un ápice en su colosal turgencia,, duros como pechos de silicona de los noventa, ni rastro de olor, parecían piezas de madera tallada, recubiertas, pero su peso, los delataba, en principio, seguí creyendo en ellos como fruta, ando sobrado de pisapapeles.

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Los envolví cuidadosamente de papel de periódico, nada ningún cambio a las doce horas, no seas impaciente me dije, acompañé el bodegón con plátanos maduros y un par de manzanas, para precipitar la maduración, había leído algo vago sobre que liberan etileno, lo cual acelera la maduración, a la mañana siguiente, volví a repetir la rutina, toqué como el que abre su facebook, esperando esa notificación ese “me gusta” de la chica con la que sueña,introducirse en sus bragas, nada, negativo, seguían presentando esa textura marmórea, no cedían un ápice a la presión de mis índice y pulgar, paciencia, me dije de nuevo, paciencia, es sólo martes, ve comiendo o comprando otra fruta mientras tanto.

La paciencia, es una virtud, de la cual se ve que evidentemente carezco, “bichee” internet en busca de algun remedio alguna alquimia que transformase la esos mangos en la piedra filosofal de la tierna y perfumada carne del mango en mi boca. Más de lo mismo de los remedios que ya había aplicado, hablaban también de bolsas de papel, me hice con una gracias a la gentileza de la dependienta que me mira con ojos golosos cada vez que paso por su escaparate de zapatos donde nunca he comprado nada.

Metí los mangos envueltos en papel, cuidadosamente revisados a su vez en la bolsa de papel, la cerré como pude, mañana será otro día. La noche, me levanté con sed, a oscuras palpé la bolsa esperando encontrar la turgencia vencida, nada, vaso de agua, suspiro de angustia, a la cama a dar vueltas a soñar con playas llenas de guijarros, arenisca gruesa, y mangos, duros mangos que hacen daño en los pies a los imberbes que aun se atreven a pasear por las orillas de aguas parduzcas.

Decidí esperar al viernes, reafirmé la bolsa con una pinza, para producir una mayor concentración de etileno, prefiero verlos podridos a incólumes, y me dediqué a los quehaceres normales de la vida, olvidé esa mala y obscena bolsa de desdichas que me estaba haciendo llevadera la semana.

Llegó el ansiado viernes, no los miré por la mañana, estuve entretenido con tramitaciones varias, llamadas, se sabe, mil pequeños asuntos que distraen la atención del tema importante, la madurez, la madurez de los mangos, ya se sabe. Toqué con ansia, esperaba al menos una señal un mínimo hundirse del pulgar, nada pero nada de nada increible, desistí, mis nervios, no aguantarían otro desaire más de esa fruta granítica, de bellos aspecto esa inalcanzable enamorada de Bécquer.

Correr, no importa el calor, no importa el roce de la ropa, sonreir, reir,gritar de placer, de alegría , antes de que una maraña de manos me tire al suelo y me inmovilice, noto el áspero sabor del asfalto en mi boca magullada, todo es confuso, después de haberle lanzado en el mismo puesto de fruta, de haber devuelto a su patria,volaron a la cabeza con certera puntería dos de los cuatro que lancé, los frutos, que si esta vez sí abrieron su testa con un suspiro como de sorpresa jalonado por un moño en mitad de la cabeza al que le brotó un clavel de sangre negra y espesa, con una explosión como de sandía podrida.

(Imágenes obtenidas de Pixabay.com)

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wooo espera estaban podridos tanto esperar para nada,
enserio que mal

thank you for sharing valuable information.

Que bien escrito todo, me gusto muchisimo tu forma de expresarte. Tienes magia en tu cabeza o tus ideas son magos...

Que historia tan interesante he inesperada, ¡Excelente! Cuenta con un nuevo seguidor hermano!

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