Concurso Cervantes: 4ª Entrega
Rumba en las acequias que riegan el silencio. Germina el flamenco que aletea sus notas al aire libre en medio del agua centelleando su voz clara. Acelera el punteo en las cuerdas conforme sube la marea. Entre las dos aguas Paco de Lucía levita en su afluencia de notas frigias en caudal cadente. Legattos salpicando semicorcheas y el desliz del dedo entre los trastes, catapulta audaz, arroja las notas a sus potencialidades máximas. Alpinista de las escalas menores que sube a la cima a coronar la armonía para luego zambullirse, clavadista que se hunde en notas graves sin temor para emerger con la frescura del viento soprano. La madera dormita en resonancia con el nylon cediendo al ritmo que se suelta. Y yo pregunto: ¿A dónde se van esas notas que no asimilamos cuando a Paco se le va la jarra? ¿A qué centro confluyen esos compases maelstrómicos que condenan al silencio a huir? Y va y surge de nuevo con alguna de sus melodías insistentes. Siempre resurje de entre encrucijadas armónicas que él mismo arma y reafirma así sus dotes. La repetición fija los parámetros con que hará su giro, son autoreferencias con que reproduce fractales en el tiempo. Yo diría que Paco de Lucía se ganó su lugar en la posteridad con esos dedos virtuosos que derrocharon punteos sin límites. Con él el flamenco llegó a su cúspide, y quién sabe si esa fenomenología impresionante e inasible que presenciaron quienes le vieron tocar llegará a ser superada por otro. Nos queda escuchar e intentar asir más de algo. Así nos convertimos en algún tipo de Heráclitos insensatos pues sabiendo que todo fluye más no permanece intentamos almacenar su caudal en nuestra memoria, en nuestra experiencia. Intentando impregnarnos de su música, se escabulle su esencia dejando sólo la cola de su cometa. Y si el ritmo acelera es porque no hay tiempo para llegar antes que la muerte detenga sus manos. Y si las notas se escapan, es porque Paco las dejó ir en su gracia de complicidad. El matiz de la música en nuestro lienzo vacío pronuncia nuestras sílabas indecibles en sus pinceladas que nos marcan de por vida. Quienes hemos resonado con el virtuosismo de Paco de Lucía hemos tenido que afrontar sus caprichos musicales con humildad. Y en lo personal, de lo poco que he asimilado de sus caudales de notas, la satisfacción rebalsa. Paco de Lucía intentando salvar sus castillos de arena que lava el mar; prueba a petrificarlos en su guitarra, repite frases para ver si así se quedan y luego pasa de largo a donde su capricho de virtuoso le lleve. Ahora que Paco no está, de algún modo sabemos que sus fraseos, sus piezas continúan en movimiento perpetuo, como organismos nouménicos, que son obras vivas resonando aún entre nosotros.
Concurso patrocinado por el witness @cervantes
Para apoyar a @cervantes votá en la siguiente página: http://www.steemit.com/~witnesses
Buen trabajo @elguille tienes mi voto.
Gracias @colovhis
Muy bueno, eres grande @elguille
Gracias @assus, saludos
Formidable!
muy buen trabajo te felicito, tienes mi upvote y te sigo para estar leyéndonos!! saludos desde Venezuela