"Preludio para el circo" [capítulo borrador]

in spanish •  5 months ago

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Después de reponerme comencé a caminar por el bosque que había delante de mí. Pensaba en aquel tren y en lo que había sucedido. En las palabras de la señora Burgos que seguían clavadas en mi cabeza taladrando de momento hasta que me detenía a mirar a mis alrededores. Avancé hacia el noroeste por media hora hasta que vislumbré luces adelante de mí. Me escabullí entre las sombras para mirar de qué se trataba. Eran tráileres de algún de circo. Había algunos pocos hombres vestidos de colores llamativos y maquillados. Me quité la máscara y la guardé dentro de mi capa. Rodee el campamento de los cirqueros con cautela. Estaban vigilantes de sus al rededores. Por estos bosques hay lobos, osos y quién sabe qué más. Yo sentía hambre y culpa por lo que había sucedido en el tren. A continuación, vi un tráiler con algunos vagones llenos de paja. No había nadie vigilándolo. Me escabullí en silencio y arrojé mi espada en él después de asegurarme que no había nada vivo dentro. Luego, hice el camino de vuelta para ingresar al circo a través del sendero y no por detrás. No seria buena idea parecer que me escabullí por los al rededores. Entre de frente pisando algunas ramas. Un hombre muy alto y fornido con cicatrices en la cara se percató de mi presencia y se acercó a mí.

 

—¿Puedo ayudarte?—Dijo secamente sin quitarme la mirada de encima.

—Buenas noches señor—dije. —Estoy extraviado en este bosque, y me gustaría saber si puede ofrecerme agua, y de casualidad un teléfono.—El hombre frunció el entrecejo.

—Si estás perdido y necesitas un teléfono, ¿por qué mejor no comes con nosotros?—Ofreció él amablemente.

—Me gustaría, señor, hace frío. El vino también sería de gran ayuda para calentarme.

—Tenemos vino, carne, pan y un teléfono, ven conmigo—Dijo y lo acompañé varios pasos hasta un tráiler bastante grande. Había otros hombres a los alrededores. Uno estaba haciendo malabares con algunas pelotas y pinos, no obstante, era lento y torpe como si estuviera borracho. El sujeto abrió una puerta y me ordenó pasar. A continuación, saludó a otro y le pidió que me sirviera de comer y de beber. Según las normas de cortesía de estos bosques, lo que primero debe de hacer uno para pedir ayuda en los campamentos es pedir agua y un teléfono. Si te ofrecen comida entonces puedes pedir vino y así serás automáticamente serás un invitado. Arremangué mis mangas y me senté en la mesa a comer carne de cerdo con frijoles, pan y vino. Sin embargo, indiqué que quería primero el agua. Bebí de un gran cuerno. Este tráiler por dentro estaba muy iluminado y era lujoso. Una vez terminé de comer, el sujeto, según el código de amabilidad me pidió mi nombre.

—Me llamo Elon Black—mentí y sorbí más vino.—Me he perdido esta noche mientras ya que huí de mi familia.

—Yo me llamo Rodrick Pot—dijo el hombre que me había invitado. —Has caminado más de 16 kilómetros. Los campamentos están al sur de donde nos encontramos nosotros. ¿Por qué has huido?

—Mis padres son unos cerdos que pretenden controlar mi vida, Rodrick—señalé con la mirada. —Y también soy el menor de siete hermanos y tres hermanas. No me tocará nada en la linea de la herencia que pudieran dejarme, así que mejor prefiero dirigirme hacia Samour y comenzar una vida allá desde cero y como un inventor—dije soltando un intencionado aliento de alivio.

—¿Y pensabas ir hasta Samour caminando?

—Pensé en agarrar un tren—dije.

—Menos mal no lo hiciste, muchacho—me interrumpió el hombre que me había servido.

—¿Por qué lo dice?—Pregunté.

—Elon, él es Morty—dijo Rodrick; es el cocinero y también mi primo. Morty me saludó cortésmente y sirvió tres copas.

—Hace un rato vi en las noticias que un tren en dirección a las minas sufrió de un accidente, y que no esperaban encontrar vivo a ninguno de los pasajeros.—Dijo Morty con un gesto de tristeza.—Para llegar a Samour por tren, primero habrías tenido que agarrar ese, y tú podrías haber muerto en él. Tienes suerte, aunque no sé cuánta pues andas perdido en un bosque. Pero es mejor estar aquí que muerto—dijo y se rió en dueto con Rodrick.

—En fin, Elon, te acompañaré hasta donde está el teléfono. Sígueme—dijo Rodrick salimos del tráiler y fuimos hasta otro.

—Este es un baño, pero hay un teléfono dentro. Puedes asearte si lo deseas. Te traeré una toalla.

—Gracias, Rodrick—dije. Y entré. El teléfono estaba al lado de una mesa con un espejo. Marqué una primera vez al número de la única persona que me podía ayudar. No contestó. Volví a marcar una segunda mientras me miraba en el espejo. ¿Había miedo en mi rostro? Me preguntaba. Acababa de asesinar a sangre fría a quien quería pero también había ocasionado un accidente que le costó la vida a personas inocentes. Era un asesino como lo eran mis enemigos. Apreté mi mano y mordí mi labio. No me hice daño alguno, pero necesitaba una manera de vaciarme. Tocaron la puerta, era Rodrick con la toalla, me la entregó sin decirme nada. Estaba otra vez yo frente al espejo y me miré en él poniendo mis manos en mi cara, tapando todo lo que pudiera de mi rostro salvo por mis ojos. «Quizá por el camino que escogí deba perderme y ser destruido en el avance del mismo. No obstante, hace mucho que no pertenezco a este mundo, y posiblemente hasta mi propia memoria deberá ser castigada» dije en voz baja. Saqué mi máscara de la parte trasera de mi capa y me la puse en el rostro. Marqué por tercera vez tal y como debía de hacer si llamaba a esta persona desde un número desconocido.

—¡Khalain! ¿Eres tú? Me tienes muy preocupada—dijo Emilia al otro lado de la línea.

—Lo lamento.

—No pensé que ocasionarías un accidente—dijo interrumpíendome.

—No fue intencional.

—Por algo se le llama "accidente"—bromeó. —¿Qué pasó?—Le expliqué a Emilia lo sucedido en mi enfrentamiento en el tren y la resolución del mismo. —Estás bien, ¿puedes darme tu ubicación?—Preguntó ella escondiendo cualquier emoción en su voz. Le di mi dirección. —Así que es un circo. Incluso yo tardaré unas horas en llegar.

—Si llegas después de media noche sería mejor—comenté. —No puedo usar mi capa hasta después de la media noche.

—¿Entonces piensas que hay algo raro en ese sitio?—Preguntó Emilia.

—Eso es lo que quiero averiguar. Rodee el lugar pero para ser un circo están bastante escasos de artistas.

—Esos bosques están llenos de criminales y se secuestradores—agregó ella.

—Lo sé. Incluso yo soy uno de ellos.—Hubo un silencio de unos segundos.

—Averiguaré cuanto pueda—dijo Emilia rompiendo el silencio. —Y Khalain… No pienses mucho en lo que has hecho si no en quién eres. No estás en posición de atormentarte más de lo que debes—dijo ella.

—Creo que tienes razón. Te estaré esperando—dije y colgué.

 

Guardé la máscara una vez más en mi capa, abrí la llave del agua y decidí darme un baño caliente. Al menos el agua desprendería algo de mí. O eso pensaba.



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Caramba, primero que todo, la señora Burgos tenía un nombre muy bonito, como el mío je je.
Esta historia se pone interesante, no tengo claro quién es él, pero se ve un ser noble a pesar de lo que sucedió en el tren. Este capítulo del circo, me ha encantado, porque creo que hay algo oculto y que no todo es color de rosa.

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Ya pronto se viene más de esta trama del circo. Prometo que estará muy, muy buena.