Mis escritores favoritos 2a Parte: Del lado de allá.

in spanish •  9 months ago 

Dos de los mencionados como favoritos al Premio Nobel de Literatura

Hace un par de semanas me propuse compartir con ustedes mis 10 escritores favoritos. Les hablé sobre cómo llevaría a cabo mi proceso de selección en un primer post que pueden revisar en este enlace:

Mis escritores favoritos: criterios de selección
En una segunda publicación, escribí sobre cinco de esos diez seleccionados, todos ellos provenientes de este lado del mundo. Para conocer la 1a Parte de la lista sigue este enlace:
Mis escritores favoritos 1a Parte: Del lado de acá.
En este post, el tercero, cierro la serie con los otros cinco escritores, esta vez provenientes del resto del mundo, más allá de Latinoamérica. Al igual que en la entrega anterior, el orden de presentación de los siguientes autores, no responde a ningún tipo de preferencia, sino a un orden cronológico, el mismo orden en que los fui descubriendo.

La realidad a través de la imaginación

Intento adentrarme en las obras de los escritores en orden cronológico para ir viendo su evolución o buscar posibles relaciones entre sus libros. Sin embargo, algunas veces, por alguna u otra razón, comienzo al revés. Una amiga me regaló Las pequeñas memorias de José Saramago, un libro que me gustó, pero que no me atrapó porque no conocía nada sobre la vida y obra del autor, de quien no habían leído nada. Un par de años más tarde, en una librería, me topé con un libro que había visto alguna vez en un catálogo del ya desaparecido Círculo de Lectores y cuya sinopsis me había atrapado de inmediato. Las intermitencias de la muerte marcó para mí un antes y un después. Era la época en que comenzaba a definir mi perfil lector; ese año leí libros buenos y otros no tanto, desde El color púrpura, hasta el Gran diseño de Stephen Hawking, la trilogía de Los juegos del hambre e incluso algunos tan distintos como los de John Green y los de Shakespeare. Era el año en el cual descubriría a Eduardo Sánchez Rugeles, pero mi primer encuentro con Saramago me produjo una sensación de plenitud e identificación tal que desde la primera frase de la novela fui absorbido por ella: "Al siguiente día no murió nadie". ¡Qué genialidad! me dije, retratar una situación imposible con una carga de realidad tan exquisita.

Es lo que tienen, para mí, muchas de sus novelas: hacen pensar que esas situaciones que no son reales, de poder serlo, serían exactamente así como él las describe. El otro rasgo característico de Saramago que marcó mi vida como lector fue el estilo de su prosa. En sus novelas, excepto en las primeras, el portugués ganador del Premio Nobel de Literatura en 1.998, no utiliza signos de puntuación. Le basta con el punto y la coma. No hay comillas, signos de interrogación o exclamación, ni siquiera hay guiones para señalar los diálogos. Y aunque algunas personas puedan prever en esos párrafos una lectura densa, de alguna manera Saramago se las arregla para que lo que no se ve, esté presente. Eso, además de sus metáforas, su imaginación, su filosofía y las reflexiones a las que nos invita, son las cosas que más me gustan de sus libros. Después de tan magnífica experiencia, en menos de un año leí Ensayo sobre la ceguera, Caín, Todos los nombres, Casi un objeto y El evangelio según Jesucristo, lo que fue la guinda del delicioso pastel literario que es su obra que incluye novelas, ensayos, cuentos, poesía y teatro; y de la cual, a la fecha, me he leído casi una veintena de libros, en su gran mayoría entre mis favoritos.

Algunos libros de José Saramago

Desde la tierra del sol naciente

Al ampliar mi acervo literario, fui encontrando otros nombres, referencias, ensayos de algunos autores sobre otros, y fui conversando con personas que leían escritores desconocidos para mí. José Saramago, Eduardo Sánchez Rugeles, Julio Cortázar, me habían ido perfilando como lector y me habían conducido a buscar la Literatura en otros rincones, sobre todo en otras editoriales. Hasta entonces sólo había leído un libro de un autor japonés (esa hermosa novela que es Un grito de amor desde el centro del mundo de Kioychi Katayama) pero una y otra vez me seguía topando con un nombre que oí pronunciar mal algunas veces: Haruki Murakami.
Los primeros dos libros que leí de Murakami fueron Tokio Blues (Norwegian wood) y Sputnik, mi amor. Me gustaron tanto que ese mismo año leí seis más de sus libros: tres de cuentos (Después del terremoto, Sauce ciego, mujer dormida y Hombres sin mujeres), dos novelas más (Al Sur de la frontera, al Oeste del sol y Afterdark) y el ensayo De qué hablo cuando hablo de correr. Hasta allí, veía a Murakami como un gran escritor, sin pérdida alguna. Su estilo sereno, el realismo fantástico, las metáforas, el surrealismo, el Jazz casi siempre presente, su simplicidad para construir grandes frases, y sobre todo sus personajes solitarios, lograron cautivarme.

De esos primeros libros, sólo vi un poco flojo el final de Afterdark en el cual siento que desaprovechó elementos que había introducido a lo largo de esa pequeña novela de suspenso. De resto, todo era una genialidad. Sin embargo, en estos últimos, años tuve algunas pequeñas decepciones. Dos de las grandes obras que mencionan de este japonés han sido Kafka en la orilla y la alabada 1Q84. Pero, al leerlas, no me parecieron la gran cosa. Murakami ha intercalado novelas largas y novelas cortas en su carrera y estas dos son, a mi parecer, excesivamente largas. Cuando el lector siente que la historia pudo contarse en menos páginas y que tantos rodeos no están justificados, el autor debe ser llamado a revisión. 1Q84 tal como lo expresé en un post meses atrás tiene un final "demasiado convencional y poco imaginativo para una novela que era todo menos eso". He leído casi todos sus libros (actualmente estoy leyendo Underground, una obra de no ficción sobre los ataques con gas sarín en el metro de Tokio en 1.995) y aunque sus primeras novelas no me impresionaron mucho, la mayoría de lo que escribió después me ha gustado mucho, como ese ensayo De qué hablo cuando hablo de escribir y que pienso releer muy pronto. Además, Murakami fue el autor que me llevó a Kenzaburo Oé (aunque debió ser al revés) y a Banana Yoshimoto, otros dos grandes escritores nipones, cuyas obras admiro.

La deuda del Nobel

Bob Dylan ganó el Premio Nobel de Literatura para sorpresa del público (y mi conmoción). Y aunque muchos desean que la Academia Sueca le otorgue el galardón al japonés Haruki Murakami, muchos otros no. Me incluyo entre estos últimos, de momento, porque siento que existe otro autor cuya selección no encontraría detractores porque viene mereciendo ese honor desde hace mucho tiempo. Me refiero al escritor checo Milan Kundera. El mismo año que descubrí a Haruki Murakami, por una relación editorial (en español, ambos son publicados por TusQuets), conocí a Milan Kundera. Sólo en Enero, leí tres de sus libros, La identidad, La ignorancia y La fiesta de la insignificancia, todas ellas obras magníficas, antes de sumergirme, meses más tarde, en ese clásico que ya es La insoportable levedad del ser. La carga filosófica de sus ficciones, su conocimiento y comprensión de áreas tan diversas como la psicología humana, la individualidad, los procesos históricos y políticos y sus consecuencias, la música clásica, la literatura universal y tantas otras cosas, hacen que leer sus libros sea un placer mental y físico.

Cuando estén leyendo un libro que les eriza la piel, les acelera el pulso, que les hace detenerse a reflexionar sobra una frase que los ha tocado profundamente, van por muy buen camino. Siempre me han gustado los libros que me hacen sentir y todos los autores que admiro, incluido Kundera, lo consiguen. Además de sus ficciones, Kundera ha escrito poemas (no publicados en español), una obra de teatro Jacques y su amo y ensayos sobre la estética en la música, la pintura y especialmente la Literatura: El telón, Los testamentos traicionados y El arte de la novela. Leer estos libros es conversar con Kundera sobre la historia de la novela, sobre nombres tan grandes como Kafka, Flaubert y García Márquez, es sentarse a la mesa de los grandes autores y oírlos para tomar apuntes. Me he leído todo lo que ha publicado en español y todos sus libros son una experiencia increíble. El pasado abril, Kundera cumplió 90 años. ¿qué espera la Academia Sueca?¿que se muera para sumar una mancha más a su historial de premios no entregados? Este año tienen pensado entregar dos galardones (el año pasado no lo hicieron debido a un escándalo en la institución) y espero, no, exijo, que uno de ellos sea para el autor de esta frase: “El arte se alimenta de fuentes diferentes de las de la razón”.

Su primera novela, su obra más célebre y su última novela

Entre la seda y el mar

Había oído nombrar Seda de Alessandro Baricco como un buen libro y al ver que había sido editado por Anagrama (misma editorial que publica a Capote, Bolaño, Kerouac, Auster y tantos otros buenos autores) pensé: Debe ser bueno. Así que cuando vi esa novela corta en una librería, leí la sinopsis, lo compré y lo leí de inmediato. Dos meses más tarde leí Novecento. La leyenda del pianista en el océano, cuya adaptación al cine había visto años atrás sin saberlo, y otros dos meses después conocí Océano mar. Es difícil describir cómo tres libros pueden tener una escritura tan distinta, desde la forma, y sin embargo reconocerse emanados de la misma fuente. La fábula del melancólico pianista, nacido en un barco del que jamás ha descendido; Seda que se podría decir que es una historia de amor, pero según el autor "si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla" y la otra que puede leerse como un poema en prosa, o como un relato de aventuras con imágenes tan hermosa como esa en la que un pintor, a la orilla de la playa, plasma en un cuadro un océano que no se ve en la tela, pero que lleva toda su esencia: está pintando el mar con el mar. Todas ellas narradas "a través de una escritura y una técnica narrativa sin modelos ni antecedentes ni maestros" en palabras de sus editores.

Después de estas tres, leí otras tres: Esta historia y Tierras de cristal, las cuales beben de esa misma fuente, aunque buscan cauces nuevos y Emaús, la que a mi parecer enfoca un estilo diferente, más real a las demás si se quiere, cercano a Capote, a Nabokov, a Fitzgerald, pero con una efectividad tremenda. Con este y otos autores me di cuenta de que mi goce literario ahora tiene mucho más que ver con el lenguaje, la forma, la construcción de las frases y la estética de la escritura, que con los hechos narrados en sí, cosa que me atrajo cuando comencé, leyendo thrillers. De ser alumno en mi clase, Alessandro Baricco tendría puntaje perfecto. He leído y amado los seis libros que he leído de él (algunos dos veces) y todos y cada uno de ellos esperan pacientes en mi estantería una relectura.

¿Toni es una mujer?

Otra alumna de puntaje perfecto, el mismo score que Baricco, sería la norteamericana Toni Morrison. Una de las librerías que más frecuentaba años atrás, tenía una amplia exhibición de libros DeBols!llo: Glenway Scott, Saul Bellow, Philip Roth, Susan Sontag, Orhan Pamuk, Javier Marías, D.H. Lawrence y muchos otros, nombres que en aquel momento no me decían nada, pero que luego fui leyendo, enamorado del diseño compacto y práctico del sello editorial. Entre esos nombres, me llamaron la atención algunas sinopsis de los libros de Toni Morrison. Como estaba ávido de nuevas lecturas y en aquel entonces podía hacerlo, compré cuatro de sus libros y me aventaré a leerlos. Cuando abrí el primero de ellos, descubrí que Morrison había ganado el Premio Nobel de Literatura en 1.993 y que ¡era mujer! Quizás por relacionar el nombre con el del vocalista de The Doors o por el hecho de que Tony es el apócope de Antonio, me dejé engañar por el nombre e inferí equivocadamente que se trataba de un hombre. Leí Ojos azules y Sula ese año, dos novelas cortas cargadas de emociones fuertes; y al año siguiente leí Jazz y Amor. Finalmente, el año pasado leí Beloved, una de sus obras más aclamadas y La canción de Salomón, que obtuvo el National Book Critic's Circle en 1.978. En mi estantería reposa La isla de los caballeros, única de sus novelas que me falta leer (entre las que tengo).

En todas sus obras, Toni Morrison habla de la vida de la población negra en los Estados Unidos en el siglo XX, en especial de las mujeres, quienes eran objeto de abusos e injusticias, no sólo a causa de su raza, sino también de su sexo. La escritora está a favor de los derechos civiles y es una mujer comprometida con la lucha en contra la discriminación racial que se vale de sus historias para difundir un mensaje, sin que por ello sus ficciones sean fábulas moralistas o proselitistas políticamente: la historia de una niña negra que quiere tener los ojos del color de los de las muñecas de las niñas blancas, o de una mujer esclava que asesina a su hija recién nacida para ahorrarle un destino cruel al que está condenada de antemano, son algunos de los puntos de partida de un universo literario repleto de cosas fantasía, supersticiones, mitos, leyendas, fantasmas; pero también cargado de la más oscura realidad: asesinatos, racismo, venganza, suicidios, celos, crueldad, ambición; y es en esta combinación donde radica la fuerza de una escritura que, como lo dije en un post el año pasado "refleja las profundidades del alma humana que puede amar y odiar al mismo tiempo, o soñar con volar como los pájaros mientras se ata a la tierra y se deja poseer por sus posesiones". Esa totalidad de representación del alma humana es una de las cosas que más me atrae de su obra, porque trasciende la barrera racial, permitiendo al lector identificarse con los personajes y sentir su impotencia, su angustia, su dolor. La prosa de Morrison es directa y efectiva. La mayoría de las frases son breves, ella recomienda eso a la hora de escribir, pero no es en absoluto un lenguaje simple o limitado. Hay riqueza en su escritura y profundidad en su obra.

Con esta 2a Parte cierro esta publicación sobre Mis escritores favoritos, pero me ha quedado tanto por decir sobre ellos y sobre otros nombres que he decidido iniciar una nueva serie llamada #IdolosLiterarios, que estaré iniciando esta misma semana. Mientras tanto, díganme, de estos cinco autores de hoy ¿Cuáles han leído? ¿con cuáles coincidimos? ¿en cuáles diferimos? Los leo en los comentarios.

Reseñado por @cristiancaicedo


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@cristiancaicedo, me apena confesar que de ellos unicamente he leído a Saramago y a Baricco. Me encanta la forma en que escribes y espero seguir leyéndote.
No soy lector de novelas largas.
Felcitaciones.
Un abrazo.

No tiene por qué apenarse, seguramente ha leído otros buenos autores que no están en este post. Le recomiendo estas novelas cortas: de Kundera, La identidad, La ignorancia, La fiesta de la insignificancia (ninguna llega a 200 páginas); de Murakami Sputnik, mi amor y de Morrison Sula. Estas últimas dos no pasan de 250 páginas.
Gracias por leerme y el apoyo. Saludos.

¡Magnifico!

He dejado tu post para el final porque sé lo extensos y bien elaborados que son, y por mi limitado tiempo y otros factores que también se presentan (deficiencia en el servicio eléctrico e internet) no he podido ni ojearlo superficialmente, porque me gusta sentarme tranquilamente y leer con detenimiento.

Coincidimos con Saramago, desde hace u tiempo soy adicto a sus poemas, aunque no lo he leído mucho recientemente ya que no me gustan leer los libros en PDF, por mi vista que se cansa mucho. Los otros autores que mencionas solo conozco a Murakami por el nombre, me han hablando de su excelencia literaria, veré si consigo algo de él.

Tu publicación me ha incitado a querer leer (releer) a todos, me ha gustado hasta el final, te felicito. Saludos.

Muchas gracias por tu lectura y comentario. Dado lo que he visto que publicas, te recomendaría Beloved de Toni Morrison; y de Murakami, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Y de Saramago, pues Ensayo sobre la ceguera y Las intermitencias de la muerte. Saludos y gracias por el apoyo.

Una publicación impecable, @cristiancaicedo. Antes de leer este post, fui al anterior de de esta serie. "De los escritores del lado de acá" he leído todos los que reseñas y comparto contigo el gusto y la admiración por Sánchez Rugeles. también he leído toda su bibliografía, es un escritor magnífico. Leerlo es como tener una conversación amena y profunda con un amigo con el cual compartes muchas cosas. "De los escritores del lado de allá" comencé a leer La insoportable levedad del ser de Milan Kundera, pero no he podido terminarlo. Creo que tengo uno de los libros de Murakami en una caja de libros que queda sin destapar después de una mudanza, es uno pendiente en mi lista de libros por leer y ahora tengo que añadir los autores que mencionas aquí.
Agradecida por esta excelente publicación, saludos.

Excelente manera de expresarlo: " Leerlo es como tener una conversación amena y profunda con un amigo con el cual compartes muchas cosas". Tal cual. Termine ese de Kundera, lea el de Murakami, pero agregue a Saramago también. Gracias por leerme y por el comentario. Saludos.

Excelente publicación @cristiancaicedo, y tu selección va de acuerdo a lo que me agrada leer. De Saramago recuerdo especialmente El año de la muerte de Ricardo Reis de Kundera La insoportable levedad del ser que de alguna forma cambió mi vida porque luego de tantas reflexiones y de sentirlo casi vivo ya no puedes olvidarlo. Seda tambien me impactó gratamente. Tengo tarea pendiente con Toni Morrison y Murakami. quero pendiente de tus #idolosliterarios para seguir aprendiendo. Gracias por compartir.

Ese es uno de los pocos que me falta leer de Saramago; de Kundera sí lo he leído todo y ése es uno de mis favoritos, aunque tiene otros muy buenos, como La identidad o La ignorancia. Para iniciar con Morrison, recomiendo Sula y con Murakami, Tokio Blues. Saludos y gracias por el apoyo.