Día de Entregas
Me encontraba en un ir y venir de luces,
Yo estaba ahí, pero no se sentía así;
Veía y no veía,
Escuchaba y no escuchaba,
Caminaba y no caminaba.
El tiempo pasaba, o eso creía.
Cada vez que la aguja se movía
Menos perceptible se hacía,
Eran las 12:30 y pasaron dos horas
Cuando por fin fueron las 12:31.
Me senté de copiloto,
Se aceleró el reloj
Pero solo alrededor,
Todo corría ante mis ojos,
Todo se apuró,
Menos los latidos de mi corazón.
Me noté pesada, anclada y estancada
Mis 45kg se tornaron 100,
Puedo decir que la ansiedad,
Mi nunca bienvenida compañera,
Hincaba todo su peso en mí.
Te vi.
¿Te vi?
Un pie afuera
¡Vamos!
El otro…
Escuchaba mis propios latidos,
Retumbaban en mis oídos.
Tú estabas ahí, pero no se sentía así;
Te veía y no te veía,
Te escuchaba y no te escuchaba.
¿Podría llamarse encuentro
Si buscando un recuerdo
Hallé una caratula sin película?
¡Claro que sí!
¡Qué penosa serendipia!
Caminaba y no caminaba.
Me senté de copiloto.
Por primera vez en veintiún años
La inmensidad del universo dejo caer
Todo su vacío en mi,
Ya no era pesada,
Los 100kg se tornaron menos,
No eran 45, ni 20, ni -2.
No había gravedad,
Me hundía y me ahogaba,
No hay agua,
No hay aire.
¿Cómo se respira?
¿Cómo se seca una lágrima?
Entre grafías e imágenes hallé
La respuesta indeseada a una pregunta,
Una pregunta que no recuerdo haber formulado
Nunca.
No hay perdón que no haya sido dado ya,
No hay razones que deban darse más,
Dejemos ir esto,
Te dejo ir,
Me dejo ir,
Ya no necesito el pasado,
Tampoco la esperanza del futuro,
Sólo necesito en este momento
Volver a mí.
Y así me encontraba en un ir y venir de luces,
Otra vez.
Yo estaba ahí, yo estaba ahí;
Veía y admiraba,
Escuchaba y disfrutaba,
Caminaba y cada paso,
Por corto o largo,
Me alejaba de ti,
Me acercaba a mi.