Penso que de alguna forma Dios y la vida les permitio a ambas ese reencuentro para vivir momento felices, que quizá, también se trataba de una despedida.
Esas personas como su Cristina, llegan a nuestras vidas en calidad de amigos, como en el caso con su mamá, y luego se convierten en nuestra familia adoptiva.
Afortundados todos los involucrados en su historia de vida, porque se pudieron disfrutar unos de otros, con compañía y amor verdadero.
¡Suerte y éxitos en la dinámica! ¡Saludos!