Histeria

in historia •  last year  (edited)


¿Eres mujer y padeces habitual u ocasionalmente sofocos, mareos, vértigos, dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, ansiedad, retención de líquidos, falta de apetito? No te preocupes, yo sé perfectamente qué es lo que te sucede; si tienes alguno o varios de los síntomas descritos anteriormente, no hay duda de que eres una mujer histérica.

Y te preguntarás… ¿Qué me estás contando? ¿Qué es eso de la histeria? Pues la respuesta es muy sencilla; eres una mujer que padece histeria debido a que tu útero es un animal que se mueve por el interior de tu cuerpo de forma sigilosa, y una vez que llega a tu pecho provoca que se desencadenen diferentes trastornos y enfermedades.

Ahora es el momento en que generas una exclamación y piensas que el autor de este artículo se ha vuelto loco o bien es un machista misógino; o quizás las dos cosas juntas.

Pues bien, aunque lo que he expuesto es una absoluta barbaridad, hasta hace muy poco tiempo estaba considerado por los médicos como real. La histeria femenina se diagnosticaba hasta bien entrado el siglo XX como una enfermedad que afectaba a las mujeres a consecuencia de la abstinencia y privación sexual.


La palabra histeria proviene del griego “hysteria”, cuyo significado es “útero”. Esta enfermedad ya fue descrita varios siglos antes de Cristo, tanto por los egipcios como por los griegos, y tal y como narré con anterioridad, era consecuencia de un útero insatisfecho por su incapacidad sexual y reproductiva, que presa de su mal humor e indignación, provoca todo tipo de molestias en la mujer.

Esta explicación se mantuvo con posterioridad aunque fue sufriendo diversas modificaciones; se dejó de considerar al útero como algo vivo y dinámico, pero se seguía pensando que la abstinencia sexual era el origen de todos los males. La solución a lo largo del tiempo fueron diversas y de lo más originales: aunque lo más eficaz era mantener relaciones sexuales y quedarse embarazada, en la Edad Media se trataba a las pacientes sentándolas sobre un aparato que quemaba determinadas sustancias y producía humo para que se introdujera en la vagina. En épocas más modernas se recomendaba montar a caballo y posteriormente en bicicleta e incluso viajar en tren.


Una de las técnicas más famosas fue el tratamiento de hidroterapia en los balnearios, consistente en aplicar agua a presión sobre la vagina con el fin de estimular las terminaciones nerviosas situadas en esa zona.
Y para aquellas mujeres que no podían satisfacer sus necesidades, coma las monjas o señoras mayores, siempre se podía recurrir a la masturbación e incluso a los masajes de una matrona.


A mediados del siglo XIX la terapia prescrita era el llamado “masaje pélvico”, que consistía en que el propio médico estimulaba y masajeaba el clítoris de la mujer hasta que la misma llegaba al orgasmo (a esto se le llamaba “paroxismo histérico”). Las consultas médicas se llenaban de mujeres que acudían acompañadas de maridos y familiares para tratar sus males mediante la masturbación.

Finalmente, en el año 1870 a un médico inglés llamado Mortimer Granville, se le ocurrió la idea de inventar el primer vibrador de la historia con forma de pene, como método alternativo a la terapia manual. Este vibrador se estuvo aplicando en las consultas médicas y fue en 1902 cuando se comenzaron a producir en serie pequeños vibradores para su uso doméstico.


Así que la creencia de que los vibradores y consoladores son aparatos modernos creados por la industria del sexo es totalmente errónea; se trata de un invento con fines médicos ideado para tratar una enfermedad llamada histeria.

Hoy en día la histeria se describe como un trastorno psicológico que se traduce en desórdenes de tipo neurológico, que afectan a sistema motor y sensorial, sin que tenga un origen fisiológico claro; en realidad se trata de algún tipo de alteración mental o emocional que tiene consecuencias físicas; lo único que se sabe a ciencia cierta acerca de la histeria es que, ni es exclusiva de las mujeres, ni es consecuencia de un útero insatisfecho por la falta de sexo.

Todas las imágenes de este artículo están bajo licencia CC0 Creative Commons y han sido obtenidas de Wikimedia Commons y Pixabay




Referencias:
https://www.lit-fem.com/histeria/
https://psicologiaymente.com/clinica/histeria




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