¿Y El juramento Hipocrático?

in #cervantes4 years ago

Alguna vez en tu vida te has preguntado ¿Qué es el juramento hipocrático? por casualidad, has escuchado hablar de esto, O quizás como a Mí, ¿te tocó averiguarlo debido a una mala experiencia? Si estas interesado o intrigado por lo que acabas de leer te invito a seguir el siguiente relato, que seguro estoy, que en algún momento de tu vida has oído o lamentablemente vivido.
03 de diciembre del 2006, domingo de una mañana lluviosa, me encontraba en casa, cuando de pronto recibo una llamada, al contestar, pude percibir que quien me hablaba era Jorge, un primo muy querido, él, muy preocupado, trataba de contarme algo que sucedía; yo no entendía lo que me decía, hasta el punto que tuve que pedirle varias veces que se calmara para comprender mejor lo que trataba de explicarme. Luego de calmarse me dijo que su hermano Manuel se encontraba muy mal, mareado, con cólicos y vomitando mucha sangre, lo primero que hice después de oírle fue dirigirme a su casa, la cual estaba a unos 400 metros de distancia con respecto a la mía, cuando llegué mi impresión fue terrible, la cantidad de sangre que había en el cuarto era impresionante y aún más el semblante del primo Manuel, su rostro y sobre todo sus labios estaban literalmente blancos como el algodón, de inmediato pregunté a Jorge qué hacer, él me contestó que lo lleváramos al hospital, así lo hicimos. Con las pocas fuerzas que este tenía lo vestimos y al mismo tiempo le preguntaba qué había sucedido, claro todos nosotros sabíamos del mal hábito que Manuel tenía al comer, era desmedido en ese sentido, el picante en las comidas eran por cantidades exageradas, por decir lo menos, las grasas como la mayonesa o margarina estaban a la orden del día, de los condimentos ni hablar, en fin su hábito para comer era terrible y a pesar que consumía poco alcohol, no era lo mismo con las bebidas gaseosas, estas no podían faltarle en ningún momento, todo eso pasaba por mi cabeza mientras volvía a preguntarle ¿qué te provocó eso Manuel? La respuesta fue precia, no lo sé, contestó.
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Al entrar al hospital comienza “La Odisea de Manuel y su Familia” de inmediato solicité una camilla, el portero me pidió sentarlo en una de las sillas de la sala de espera, allí nos ubicamos mientras el primo Jorge corría en busca de un Médico, para ese momento Manuel yacía casi desmayado, de pronto sale del consultorio una Doctora, la cual no quiero dar su nombre porque he tratado de olvidarlo desde entonces, así como también su cara y nombrarla quizás no ayude a eso, además de darle fama, en fin, al verlo, la Doctora pide que lo pasen al consultorio para checarlo y determinar que tiene; esta empieza a realizar las preguntas de rigor, ¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene? ¿Dónde vive? Y luego de todo esto finalmente preguntó qué le pasó y porqué lo trajeron al hospital, Todas las preguntas fueron contestadas fiel y rápidamente por nosotros, luego de observarlo y escribir un rato sobre lo que parecía un cuaderno de agenda, llamó a una enfermera y pidió le tomaran una muestra de sangre para realizar los exámenes pertinentes, de repente y sin previo aviso Manuel vuelve a vomitar, el asombro de todos los presentes fue inmediato, hasta la propia Doctora pareció estarlo, rápidamente mandó a apresurar los exámenes y ordenó realizar una endoscopia y pasarlo a una camilla.
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Los minutos fueron transcurriendo hasta llegar los resultados de los primeros exámenes, mientras tanto le fue colocado un suero para hidratar y tomada una vía para pasar tratamiento endovenoso. Antes de todo esto ya Jorge había hecho contacto telefónico con el resto de la familia para contarle lo sucedido.
La Doctora pide hablar con uno de los familiares, para lo cual me ofrecí de inmediato, en ese entonces empieza a hablar sobre algunos valores bajos, otros altos, que si la tensión, entre otras cosas, donde lo único que pude comprender era que la hemoglobina estaba muy baja, para ese momento en 10.5 gr/dl, y eso representaba un peligro debido al sangrado, por tanto era necesario detener el vómito para realizar una endoscopia y poder determinar lo que ocasionaba tal sangrado.
A medida que pasaba el tiempo ya estaba todo preparado para realizar la endoscopia cuando nuevamente Manuel vuelve con el sangrado, ahora con dolores intensos, la Doctora es solicitada en otra sala pero antes pide la realización de nuevos exámenes. El resto de la familia ya había hecho acto de presencia para el momento. Los minutos seguían transcurriendo luego del último evento; llegaron los resultados, la hemoglobina había descendido a 8 gr/dl, la situación seguía complicándose, más sin embargo, la acción de la Doctora era invariable, quien decía que era necesario controlar el sangrado para la realización de la endoscopia, nada más, mientras tanto todos a la expectativa viendo la dramática evolución de Manuel.
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Con el paso del tiempo, entre 25 minutos a media hora aproximadamente, el escenario fue el mismo que en el relatado anteriormente, el sangrado se hizo nuevamente presente, exactamente igual a lo anterior, en eso la Doctora pide colocar un plasma de sangre y buscar varios donadores, los exámenes de laboratorio iban y venían por cada sangrado, luego de un rato y con unos nuevos resultados en la mano la Doctora pide hablar nuevamente con un familiar, a lo que de inmediato acudo, pasé al consultorio y la Doctora dijo estas palabras, y cito “el Paciente está muy mal, no se puede hacer la endoscopia, creo que es muy difícil que pase de hoy” el asombro a todo aquello fue abrumador, más sin embargo le miré y le dije: pero Doctora ¿no hay nada más qué hacer? A lo que respondió: no y luego dijo: “ustedes son testigos que no hemos podido practicarle la endoscopio, así que no sé qué más se pueda hacer.
Pensé en un momento en la resignación, pero luego y casi que por instinto le dije, ¿y qué tal si lo operan? Casi que de inmediato, como si intuyera lo que le iba a sugerir me dijo en tono despreocupado e indolente ¿y para qué? Su respuesta fue como la caída de una lápida de una tonelada sobre mis hombros, luego continuó diciendo, mire Señor si lo llevamos a quirófano vamos a operar a ciegas, no sabemos que causa el sangrado y además quien asumiría ese riesgo, ¡Yo no!
Me quedé sin palabras por un instante, pensando en cómo decirle esto a la familia, mas sin embargo volví a mirar a la Doctora y le dije, pero si va a morir igual como usted dice por qué no lo opera y quizás haya una esperanza, pueda que al hacerlo encuentra la causa del sangrado y lo controle, es más, (y esto fue una ocurrencia del momento) nosotros creemos que la causa del sangrado fue que el día de ayer estuvimos bebiendo unas cervezas y a él le tocó una con el pico roto a lo que le sugerimos que no se la bebiera, pero Manuel, porfiado como es, hizo caso omiso, así que manejamos esa teoría que algún vidrio pudo cortar una vena en el estómago o algo así, continué explicando, entonces es probable que esto fue lo que paso, la Doctora me miró nuevamente y replicó de inmediato, casi como que no me hubiese oído: mira los resultados, la hemoglobina descendió a 7 gr/dl ahora, a pesar que se le están colocando plasma de sangre, yo no me voy a arriesgar a meter un paciente así con estos valores a quirófano, mejor sigamos esperando a ver cómo sigue evolucionando.
Salí del consultorio y todos me cayeron encima a preguntar qué había pasado, le expliqué que era necesario detener el sangrado y rogar por su estabilización para realizarse la endoscopia, todos se retiraron esperanzados; ya había transcurrido un tiempo prudencial desde la última reunión con la Doctora, los exámenes y todo aquello.
Me tocó entonces reunir a algunos miembros de la familia para contarle lo que realmente había sucedido en la reunión con la Médico, al oír toda la historia y sin pensarlo dos veces nos pusimos de acuerdo para solicitar a esta la pronta operación de Manuel bajo nuestra responsabilidad antes de verlo morir sin intentar nada más. Nos dirigimos al consultorio y allí la confrontamos amablemente, expresándole nuestra intensión de agotar hasta el último recurso, pero la negativa fue tajante, ella dijo firmemente que no haría nada más, que de su parte no había nada más que hacer, de inmediato algunos ánimos se caldearon pero a lo que pronto pudimos calmar para nuevamente rogar casi que de rodillas que se tomara nuestra petición de operar a Manuel y no dejarlo morir sin intentar nada, pero para asombro de todos la respuesta fue aún más fría que las anteriores “que puedo hacer yo, yo no soy Dios” y se fue.
Allí, tuvimos que respirar profundo, lágrimas rodaron, algunos puñetazos fueron a la pared, se dejaron ver manos en la cabeza, la impotencia se adueñó del lugar. No hubo mucho tiempo para sobreponerse a todo aquello cuando de pronto se repitió lo que todos temíamos que sucediera, la hemorragia volvió a hacerse presente, ya la situación se volvía prácticamente insoportable, el examen ahora mostraba una hemoglobina en 6 gr/dl y Manuel desvariaba con los ojos completamente cerrados, en esos momento se presentó lo que pudo haber sido una esperanza, un cambio de guardia, la Doctora, quien se había negado rotundamente a realizar otra cosa distinta a las que ya había hecho y no había resultado, le tocaba pasar el testigo al Médico que entraba en ese momento, antes de que se reuniera con alguno de nosotros, el Galeno que recibía la guardia estuvo en una larga conversa con la Doctora saliente, al salir este, de quien tampoco daré el nombre por las mismas razones que exprese cuando hablé de la Doctora, pidió hablar con un familiar, inmediatamente fui, allí el Médico me dijo, en resumen, todo lo que él había recibido y antes de despedirme, y sin hablar de operación o no, me dijo que era necesario conseguir cierto medicamento y que de no hacerlo y literalmente dijo “el paciente morirá” entregándome un récipe.
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Salí del consultorio rápidamente, expliqué lo que me habían dicho, nos reunimos tres de nosotros y salimos en busca de un vehículo para dirigirnos a las farmacias en busca del “medicamento milagroso”.
Al llegar a la primera farmacia la respuesta fue negativa, nos dirigimos a otra y la respuesta fue igual, transcurrido un tiempo prudencial ya habíamos visitado aproximadamente unas 17 farmacias, todas con la misma respuesta, en dos de ellas nos sugirieron dirigirnos a la droguería de la ciudad, cosa que decidimos hacer, cuando íbamos en camino, el primo Jorge pudo ver a la distancia a un Doctor muy amigo de la familia de apellido Russian, a él si lo nombro porque representa a lo que yo llamo “Los Ángeles Humanos” pero esto puede ser el título de otro posible artículo, en fin, el primo le llamó, de inmediato, le contamos la situación y mostramos el récipe dado por el Doctor, de inmediato Russian frunció el ceño y preguntó intrigado ¿Quién le recetó esto? Respondimos casi que al unísono el nombre del Doctor, a lo que Russian dijo: esto no lo venden en ninguna farmacia o droguería, esto es de uso exclusivo de hospitales y clínicas, por qué el recetó esto, sí sabe que no se conseguirá. Todos nos miramos las caras, de inmediato pedimos al Doctor Russian acompañarnos, lo cual aceptó, y en el camino le fuimos echando el cuento y sobre las intenciones de operar a el primo Manuel.
Entramos al hospital y nos dirigimos rápidamente a la habitación de Manuel, el Doctor Russian se dirigió a la dirección a solicitar información sobre el caso para él hacerse cargo, mientras nosotros contábamos esperanzados al resto de los familiares lo sucedido y con rabia lo hecho por el otro Doctor, de inmediato entró a la habitación el Doctor que había tomado la guardia de la Médico anterior, de inmediato un tío llamado Tomás le dijo muy enojado: ¿QUÉ HUBO DE SU JURAMENTO HIPOCRÁTICO DOCTOR? A lo que este solo hizo silencio.
Esa fue, si se quiere, la primera vez que había oído seriamente y en un contexto específico sobre esto, me quedé pensando sobre la situación, de pronto irrumpe en la misma el Doctor Russian, conversa gratamente con todos y pide paciencia porque ya se estaban haciendo todos los preparativos para la operación, pero que no prometía nada, todos estuvimos de acurdo con lo planteado y decidimos esperanzarnos con esto.
Realizado todo y preparada la sala de operaciones, trasladaron al primo Manuel a la misma, no sin antes oír las palabras de aquel “doctorcito” que decía: yo voy a ver cuál es la bulla de esta gente, si igual morirá, aquí o en el quirófano; Todo dicho en un tono desafiante e irónico, a lo que nos tuvimos que armar de paciencia y tolerancia para no caer en provocaciones.
Finalmente y luego de 4 largas horas salió el Doctor Russian portando la buena noticia de que la operación había sido todo un éxito y explicó lo que había sucedido llegando a la conclusión que algún objeto no identificado, probablemente un vidrio, habría perforado una vena en el estómago provocándole una hemorragia interna.
Después de todo aquello y con el pasar de los días, decidí investigar sobre lo que había escuchado de mi Tío Tomás sobre el “Juramento Hipocrático” razón por la cual invito a todos los que han leído sobre mi historia a hacerlo y así entenderán un poco más del porqué del título en mi relato.
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Espero les haya gustado y deseo que a ninguno de ustedes, ni nadie, le toque vivir situaciones similares.
Hasta pronto... chao 1.jpg