ETECSA: un monopolio que avergüenza (Parte II)

in bloque64 •  3 months ago  (edited)

En este artículo narro una experiencia personal con la empresa de
telecomunicaciones de ETECSA. Para conocer el preámbulo de la historia, donde
describo a este enrevesado alambique caribeño, pueden dar clic aquí
.

En mi caso, soy cliente del Nauta Hogar, uno de los tantos servicios que ofrece la compañía, y que es "garcias" al cual tengo internet en mi casa, por un periodo de 30 horas mensuales, por las que puedo pagar distintas tarifas, en dependencia de la velocidad de subida y de bajada que desee, 1 . Como yo no soy ambicioso, ni en mi casa se puede pagar más allá del precio más bajo, todos los meses, con estricta disciplina, para no perder la cuenta nauta, abonamos 15 CUC, lo que viene a ser más de un tercio del salario promedio de un cubano (recordar que aquí no entran los tanques pensantes que dirigen nuestro país. Solo con ver el perfil de facebook de sus familias una cosa así resulta incongruente.) O sea, que esas 30 horas de gloria informativa digital, con las cuales accedo a canales de Youtube; interactúo en redes sociales, díganse Steemit, Instagram, Twitter; leo periódicos como bbc mundo y busco un incentivo económico a través de las criptomonedas, duelen bastante. ETECSA se encarga de ello. De que me duelan.


Derechos del consumidor. ETECSA es tan consecuente con
esas palabras como Adolf Hitler lo fue con el pacto Ribbentrop-Mólotov

Recientemente, fue anunciada por varios medios oficiales la noticia de que a los usuarios del nauta hogar se les iba a comenzar a aplicar una rebaja en el consumo a partir de acabadas las 30 horas , las cuales mi austeridad y disciplina autoimpuestas solo consiguen que me duren 10 días. Pues, a partir de dicho momento, para una cuenta de este tipo, a diferencia de las otras cuentas nautas, en vez de pagar un 1 CUC por hora, paga 0.50 CUC. Tal vez algún lector inocente pensará: "Entonces, ¿por qué no tener siempre una cuenta nauta hogar?". Confío en que algún otro, que además haya leído o tenga nota de los vericuetos de esta oscura firma, sospeche que no es tan fácil. Para empezar, quien va a iniciar esta sangría mensual debe tener bajo su propiedad un teléfono fijo (a través del cual se va a conectar el router.) Y aun poseyendo lo anterior, cosa que no es probable tal como dije en el capítulo pasado, no puedes ir a una oficina del monopolio a pedir la cuenta de tan exclusivo servicio, como sí se puede hacer con una cuenta nauta ordinaria, de las que se usan para conectarse en los parques wi- fi. Te debes quedar en tu casa, a esperar que llegue el invierno de los Stark, y de paso, la providencia haga que una operaria marque tu número, para contactar con el propietario del teléfono y le diga, que si lo desea puede inaugurar el servicio de internet a domicilio. Para usar el lenguaje del oficialismo, el proceso de establecimiento de esta conexión, se hace de manera paulatina, sin pausa pero sin prisa, tomando en cuenta las características y necesidades de cada región. En fin, que una vez más se deja ver la opacidad y lo turbio de cada movimiento que esa criatura llamada ETECSA hace para que estemos en línea con el mundo.

Con la noticia de la rebaja, es natural entusiasmarse. No han pasado dos meses desde que usamos el servicio, y ya los precios menguan un poco. "¿Viste que fue bueno coger el internet? Hay que estar a la viva con esas cosas. Si te llaman para que lo pongas hay que decir que sí. Después no se sabe cuándo te vuelvan a llamar." Así que consumido el tiempo, fui a una oficina de atención al cliente a recargar solícito y complaciente abonando 50 CUP (equivalente a 2 CUC), y así poder disfrutar de 4 horas compartiendo con el resto del mundo.

Llama la atención que en estas oficinas no hay un cuadro de Fidel Castro, o de su hermano, o de cualquier héroe de moda, o un cartel con el concepto de Revolución, el poema más difundido por los medios oficiales, como sí los hay en la mayoría de los centros de trabajo estatales, y hasta en algunas cafeterías.

Cuando llegué a la oficina, me recibió una operaria sin uniforme. Era una muchacha joven, delgada, con rasgos de india, con un solapín colgado del cuello con una correa azul, y una notada inseguridad en las preguntas que le hice. Me dijo : "Espera un momento, que estoy de prácticas." Fue al cubículo de la jefa para aclarar y luego volvió y me respondió. "Las horas extras no se van a ver cuando te conectes aquí, en las máquinas que ofrecemos, ni en los parques wi-fi. Se van a ver en tu casa. Es lo que me dijeron". Primera divergencia. Si se lee en el artículo de Cubadebate al respecto , se ve lo contrario . Pero bueno... ¡Qué se le va a hacer! Como dicen por ahí, estamos en Cuba. De todos modos, cuando llegué a mi casa tampoco vi el incremento esperado en el tiempo de consumo, pero regresar a reclamar en ese momento se me hacía cansino. Así que pasaron dos días, se acabó el saldo, y decidí ir a la oficina nuevamente. Al llegar, vi a la misma operaria que antes me había atendido. Seguía joven, delgada, con rasgos de india, con su solapín colgado del cuello con una correa azul, sin uniforme, y por supuesto, con marcada timidez novicia a la hora de atenderme.

"Hola! ¿Recuerdas que el otro día recargué mi cuenta contigo? Pues sucedió que, llegué a la casa y no vi que aumentara el tiempo. No entiendo cómo es la rebaja." Ella se volvió hacia la compañera de trabajo que tenía al lado, y le explicó mi situación. Esta era también joven, mestiza, que al hablar arrastraba la ese, a veces con encanto, a veces con vicio. "Cuando tú entras con tu usuario en el portal, no ves en tiempo de consumo 4 horas. Ves dos horas. Pero cuando consumes una hora se te descuentan 50 centavos". "¿Cómo?", dije. En un primer momento eso me resultó inentendible, o al menos no valía la pena esforzarse a pensar en algo que apuntaba al absurdo. "A ver (suspiró y enfatizó), dejáme tomar un papel para explicarte: Cuando tú consumes una hora, se te descuentan 50 centavos, no un dólar. Te va a quedar por lo tanto en la cuenta un dólar, si consumes dos horas". "¿Pero qué hago con eso?". "¡Es dinero!". "¿Pero yo no veo el doble del tiempo? ¿Cómo voy a utilizar el dinero de reserva que queda en la cuenta? ¿ No debería ese poder consumirse también? ¿O tengo que transferirlo a otro lugar? Está muy bien tener dinero, pero si no puedes utilizarlo es igual que nada". "A ver (otra vez un suspiro. Se giró hacia la primera operaria).Vayan a la sala de navegación y entren al portal con su usuario, y mira a ver cuánto ha consumido."

Salimos de la oficina de atención y entramos a la sala de navegación. Mientras ingresaba mis credenciales en una máquina, le comentaba a mi acompañante : "Es una empresa que lo hace todo mal, y ganan millones de dólares. Millones. No es culpa tuya, y tú no debes ni puedes protestar. Pero fíjate si lo hacen todo mal, que no te han dado ni un uniforme". "Estoy de prácticas...". "Igual deberían habértelo dado". Ingresamos al portal nauta, un software lanzado desde el 2011 (es lo que dice al pie de la página de log in ) para administrar personalmente la cuenta de un usuario. Es software con algunos aspectos bastante rústicos, como por ejemplo que no tiene una forma de calcular por una columna cuánto tiempo se ha consumido, o dar clic en una fila que señale un intervalo de conexión y que diga a partir de allí, cuánto tiempo queda. O al menos yo, ni alguna de las muchachas que me atendieron saben de que tengan esa clase de ventajas en esa aplicación. La joven que me secundaba, en compañía de la otra, que vino a ayudarla, le tomó una foto con un celular a cada vista en la pantalla que mostraba una tabla con las veces que en mi casa se había usado el servicio, desde que yo había recargado. Podrá imaginarse que, en aras de ahorrar, la cantidad de veces que entraba y salía de la conexión era considerable. Ellas, volvieron a su oficina, y pacientemente y con muchos gazapos, hicieron el cómputo calculadora en mano.

Puede verse aquí una de las tantas tablas que muestran el periodo de conexión al que me refiero. Entre los inusitados privilegios que poseo, por los cuales se supone debo estar agradecido eternamente, están el poder acceder de manera gratis a esta página, y poder descargar información sobre la ley Helms-Burton, para mantenerme informado de las agresiones del imperialismo yanqui.

El resultado, excedía el tiempo convencional por lo que yo había pagado, pero era totalmente desordenado, no se complementaba con lo que me quedaba en la cuenta, y cuando se los hice ver me dijeron, que aún así había consumido más tiempo del que decía. "¿Creen que yo vendría hasta aquí a preguntarles cómo funciona si no fuera porque no pasó lo que esperaba, que era ver 4 horas?". "A ver (vuelta con el suspiro). Ya te dije que tú no ves las horas. Que se te descuentan 0.50 CUC..." . "Deme el celular que yo calculo el tiempo." Me sentí un idiota haciéndolo. En ese momento giré la vista y vi sobre una mesa un cartel que decía: "Usted puede ahora, pagando 0.50 CUC, navegar durante una hora desde cualquier punto de conexión, usando su cuenta de Nauta Hogar." "¿Ustedes me pueden llevar a su jefe para preguntarle cómo funciona esto? Porque evidentemente aquí hay un error o algo se está escapando." Entonces me llevaron hacia la jefa de turno, la cual lo primero que me dijo fue : "¿La cuenta está a tu nombre? ¿Al de tu mamá, no? Como ese es el caso, cualquier reclamación debe hacerlo el dueño de la cuenta." "Yo lo que quiero es el servicio que anuncia el cartel. Si ese cartel dice que puedo navegar a mitad de precio, ¿por qué no resulta?". "Usted no puede hacer ninguna reclamación. No se encuentra en facultad de ello, para cualquier reclamación debe venir..." ."¡Buenas tardes!".

De más está decir que repetí el mismo capítulo, esta vez junto con mi padre, en otra oficina, y que la explicación de un servicio que debería percibirse rápidamente, trascendía toda racionalidad. Incluso volvimos al lugar del primer incidente. Sin embargo el cartel, lo habían quitado. Un farol de la empresa en un contexto candente en el ámbito político, un error de los desarrolladores, la mezcla de ambos, lo que es resulta difícil de saber. No queda más remedio que volver a mentar el misterio en que todo lo envuelve este armatroste capitalista que mucho satisface a los tanques pensantes del socialismo caribeño.

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