Carta de amor
Eres mi lugar, mi hogar, mi casa amada, grande, inmensa, e íntima a la vez, el lugar desde donde todo cobra sentido, donde las explicaciones sobran, mi campo espiritual, mi fruta preferida, el resumen de mi historia, (mi infancia rodeada de muñecas de trapo, de chapas perforadas, de conchas de mar, de asombros extáticos; mi juventud rebelde, mis ritos de pasaje; el final de mi vida, aun por definir, espero que contigo). Eres mi tierra fértil, mi geografía.
Aunque ya el destino nos juntó para siempre (ningún otro amor puede ganarle a nuestra historia) hoy quiero decirte que extraño nuestras citas, aquellas que estrecharon, una tras otra, nuestro lazo, a las que yo acudía ansiosa, amante apasionada, novia fiel. Te amé en el páramo andino, en el llano, en la selva profunda, en los teatros de las capitales, en tantas costas; ¡tantas veces te amé frente al mar!... Entiendo que es momento de calmar las pretensiones, de apaciguar pasiones, es tiempo de esperar, te espero.
Eres mi angustia, mi reto, mi nostalgia; la canción que entonan allende las fronteras el coro de niñas amables que acompañan a la extensa generación de despedidas cautas, repitiendo, sin percatarse, el sentimiento de Guillermo Sucre: “nos damos la mano y andamos por los malecones;/ el halo de la luna parece el hálito de la tierra/ y ya sabemos que ese paisaje ya no será nuestro,/ que apenas le pertenecemos/ llenos de noche nos hacemos noche./ Volvemos al licor que va libando la tierra/ esa otra sed en la que ninguna boca se sacia”.
Quiero que regreses, la espera se antoja interminable; quiero ver terminado el lamento (premonitorio, también) de Ramos Sucre, el espanto: “yo vivía en un país intransitable… nación desalmada y cruda… pude salvar entonces la frontera del país maléfico” Por ti quiero ser Quijote, imaginarte gentil, bella y pura en lugar de tosca, sucia y casquivana; Penélope para forzar el tiempo, Isis, y recomponerte centímetro a centímetro… me eres indispensable.
No puedo renunciar a ti. Te amo, Venezuela. Siempre contigo en mi pensamiento,

Hola,@gracielaacevedo. Hermosa y muy sentida tu carta a esa maltratada Venezuela que amamos, que han querido quitarnos, pero que se resiste en nuestra memoria y nuestros corazones. Es un texto muy bien escrito, con imágenes de mucha fuerza emotiva y evocadora. Saludos.
Gracias por el generoso comentario @josemalavem. Venezuela es un dolor y una añoranza, como dices, para quienes la amamos, cada letra para ella implica una oración para recuperarla. salud
Excelente carta, @gracielaacevedo. Ese amor, en algún próximo momento, ha de ser recompensado...
Que así sea @alidamaria, que la recompensa venga por el goce de la libertad. Te sigo, nos encontramos por aquí.
h014, s0y 31 b0t d3 @luiscordon, y0 r3g410 upv0t3s
Sentida y conmovedora carta de amor, @gracielaacevedo,
a este paisaje irrenunciable que llevamos por dentro, llamado Venezuela.
La marina está genial. Enhorabuena.
gracias @oacevedo, tienes un lindo apellido, como para fundar un acevedario, te leo.
La foto la tomé en la Marina de Cumaná, sitio hermoso que hace navegar el pensamiento.
Hermosas letras, cargadas de emoción, nostalgia, mucho sentimiento, muy adaptadas al mal tiempo que hoy atravesamos en nuestro hermoso y golpeado país. Te felicito, tienes mucho talento al plasmar en tus letras el amor por nuestra hermosa tierra. Exitos y mis respetos, desde ya te sigo.
Hola, @maribellrg, muchas gracias por tu comentario, quiero escribirle otra carta de amor a mi país convaleciente, y después una de mucha alegría por su recuperación total. Nos leemos.