La Regla de Oro
La regla de oro se refiere a tratar bien a los demás asi como nosotros queremos ser tratados, si esta regla funcionara que distinta y bella seria la vida, el trato que damos a las otras personas sería mucho mejor, la vida fuera muy diferente y todos fuéramos felices porque todos estaríamos conformes con todo y nos sentiríamos totalmente satisfechos. Ya que damos lo mejor de nosotros para los demás no hay nada mejor que tratar a los demás como nosotros queremos ser tratados dado que siempre queremos lo mejor para nosotros y es lo deberíamos dar a los otros.
Lo que llamamos la Regla de Oro se refiere a: Jesús conocía el corazón de los seres humano y el egoísmo que este tiene. De hecho, en el versículo anterior, Dios describe a los seres humanos como "aun siendo malos” saben dar buenos obsequios a sus hijos aunque son malvados y egoístas por naturaleza. Este versículo se refiere a la Regla de Oro, que dice tratar a los demás como nos gustaría ser tratados en todas las cosas.
Mateo 7:12: "Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas."
La aplicación de la Regla de Oro se refiere primeramente cuando nos preguntemos, “¿Qué quiero yo?” Por ejemplo, quiero que los demás sean amables conmigo. Si hago mal, quiero que no me corrijan sin censura. No quiero que se aprovechen de mí. Quiero que me den un poco de reconocimiento por lo bueno que hago; que por lo menos me digan “gracias”, etc.” Esta regla dice, si esto es lo que quieres que los demás hagan contigo, así también debes hacer con ellos. Además nos dice lo que debemos hacer pero nos dice como, a través de ella, podemos saber lo que debemos hacer.
Tan buena como es la Regla de Oro en su mandato de tratar a los demás, ¡también nos recuerda de lo egoístas que somos! La audiencia de Jesús podría relacionarse con este mandato (como los judíos del tiempo de Moisés) porque la gente universalmente exige respeto, amor y aprecio, si ellos se lo merecen o no. Jesús sabía esto y lo usó para mostrar cómo Su gente debe tratar a los demás: cómo ellos mismos deseaban ser amados, respetados y apreciados. Esta regla para tratar a los demás con tal alta estima es también el segundo de los dos mandamientos más grandes, seguida sólo por el mandamiento de amar a Dios Mismo (Mateo 22:39).Nuestros problemas son la causa principal de relaciones personales. Si todos vivieran conforme a la Regla de Oro, que diferente sería la vida. Muchas veces somos ciegos a nuestras fallas pero muy prontos en ver las de los demás. Pero no tenemos derecho esperar que los demás sean buenos con nosotros si no somos buenos con ellos. Si vivimos según la Regla de Oro no quiere decir que los demás en nuestro alrededor van a ser buenos con nosotros. Puede ser que no tendrá un gran impacto sobre ellos, pero lo de bueno es lo que hace por nosotros.

