VOLTEA Y MÍRAME
Dedico esta imágen a la fuerza, a lo indomable, al amor incondicional, a la entrega y a los temores de lo que vendría.
Nunca he sentido vulnerabilidad ante lanzamientos en parapentes subiendo hacia la Colonia Tovar desde La Victoria; o montada en balsas para practicar en rápidos en Yaracuy, benji en Mérida (aunque éste último no lo volvería a repetir); escalar tepuyes y, lo más osado, meterme en pozos en plena selva montañera del Henri Pittier en madrugadas, escuchando rugidos felinos yendo hacia Choroní; pero saberme responsable de un ser que venía a hacerme vivir la mayor aventura fue cuando supe lo que era el vértigo y el miedo.
Tenía 4 meses de embarazo cuando fui capturada, sentada en el Parque La Llovizna, Pto. Ordaz, viendo fluir el agua de forma imparable como lo que estaba por llegar. Me dejaba bañar por su rocío infinito y ancestral.
Hoy, mis paisajes son acompañados de un par de cocuyos. No cambio este viaje emprendido que comencé amamantando con pañaleras y ahora somos 3 mochilas. Son 12 años transcurridos desde esta foto y son dos almas las que llevo conmigo que ya saben preparar maletas con la mayor practicidad y ligereza como les ha enseñado mamá para la vida. Comen y se atreven a probar lo que muestran los espacios visitados y saben contemplar y conmoverse ante la caída del sol.
PORQUE EL HAMBRE MATA AL AMOR, Y SIN AMOR, NO HAY EXISTENCIA SANA POSIBLE.
Criar viajando me enamora. Sin embargo, ando con días muy sensibles ya que, por mi trabajo y amistades que han decidido accionarse ante cosas que pasan ajenas a nuestro diario, he obtenido más informaciones que son muy conmovedoras. Como mamá viajera, no dejo de mirar y mostrarles la otra cara de la realidad a las cocuyos. Es urgente sensibilizar la sociedad del futuro. Niños con necesidades, porque el hambre mata al amor, y sin amor, no hay existencia sana posible. Los viajeros, los que nos adentramos a los rincones maravillosos, en cada uno de ellos, también se ocultan reliadades lamentables. Somos co-responsables, desde nuestro alcance, de accionar para DAR.
Sin sentirnos culpables, la fuerza y la energía que se impone en cada una de las acciones que ejercemos, gira alrededor nuestro. No la vemos al instante, pero, créanme, se viene por donde menos lo pensamos. Es como una centrifuga que no para y que no etabeblece condiciones sino la intención misma con lo que, luego, serás correspondido. Somos necesarios, siempre, para educar, para enseñar para mostrarle a mucha gente maltratada, que la bondad existe y que los observamos, desde nuestro espacio.
El río Caroní y el río Orinoco navegan juntos sin llegar a unirse, se aceptaron diferentes, con destinos y propiedades diferentes, pero al fin, unidos van. Así andamos todos, solo nos falta, voltear y mirar.
Que bellas las fotografías, me encanto, tienes mi voto, te invito a pasar por mi blog y le des un vistazo a mis nuevas publicaciones, @mararena espero tus comentarios y si te gusta tu voto. Exitos
La union del caroni y orioco algo hermoso de ver
sí, es una experiencia muy bonita. La vez que fui corrí con la mayor suerte de visualizar unas toninas. Es muy raro que ocurra.
Gracias por "voltear" y leer ;)
Me encanto tu post, excelentes fotografias
Gracias @daysi.diaz Me alegro te haya gustado.
me encanto este post. Lo importante es estar "al lado del camino" para "rodar y rodar la vida". Ser sensible ante realidades nos hace ser más conscientes y respetuosos del mundo y de nuestros propios recursos.
Excelente post. Gracias por llevarme a viajar con tus fotos.