Bomarzo. El parque de los monstruos
En el año 1962 se publicó una de las obras literarias escritas en lengua española más aclamadas del siglo XX; “Bomarzo” fue escrita por el argentino Manuel Mujica Láinez, y es una obra que conjuga la novela de ficción con la novela histórica.
Hace ya bastantes años recibí la recomendación por parte de una compañera de leer este libro; era una época donde internet todavía no era muy popular y se trataba de algo totalmente desconocido para mí; por aquel entonces yo tenía una gran afición por la lectura y no paraba de devorar libros. Había escuchado hablar de “Bomarzo” por referencias de revistas especializadas, y además conocía acerca de la existencia del parque de los monstruos, debido a que un amigo mío, muy aficionado a los viajes, lo había visitado años atrás.
Tengo que reconocer que fui incapaz de terminar de leer el libro, aunque estuve cerca; se trata de una de mis asignaturas pendientes; muchas veces me he preguntado el motivo, ya que es uno de los casos contados en mi vida que empiezo un libro y no lo termino.
Recuerdo que la lectura era densa y difícil; quizás fuera una época complicada en mi vida y por el motivo que fuese no me motivó el argumento. Es un libro bastante largo, cierto, pero después de haber conseguido leer “El Péndulo de Focault “o “Los Pilares de la Tierra”, considero que cualquiera está preparado para asumir la lectura de “Bomarzo”.
“Bomarzo” describe la vida de un personaje histórico que vivió en la Italia renacentista del siglo XVI; Pier Francesco Orsini era el duque de Bomarzo, una pequeña población situada a 90 kilómetros de Roma. Los Orsini fueron una de las familias más importantes, poderosas y de mayor influencia de Italia, tanto en la Edad Media como en el Renacimiento, a la altura de lo que pudieron representar los Medici en la ciudad de Florencia.
Pier Francesco Orsini, que heredó el ducado a los siete años de la muerte de su padre, fue una persona poco agraciada físicamente; tenía una prominente joroba que sin embargo, y debido a la riqueza y el poder que ostentaba, no le impidió casarse con una bella joven a la que profesaba un profundo amor. La muerte de su mujer y de su hijo provocó que cayera en una profunda depresión y tristeza que motivó que se refugiara en su palacio de Bomarzo.
Pier Francesco Orsini fue un amante de la literatura y de las artes; admiraba todo lo bello, y se rodeó de algunas de las personalidades artísticas más importantes del Renacimiento en Italia. Una de ellos fue un arquitecto y pintor llamado Pirro Ligorio, al que encargó la construcción de un parque muy especial.
Los parajes que rodean Bomarzo están conformados por un tipo de roca volcánica que puede trabajarse y esculpirse con bastante facilidad. Ligorio debía crear un parque de jardines y esculturas naturales que simulara una especie de zoológico imaginario formado por personajes y animales fantásticos, resultado de la locura depresiva de Orsini. Este parque recibiría el nombre del “Sacro Bosco”, aunque popularmente era conocido como el parque de los monstruos.
La construcción del parque de los monstruos duró 30 años pero tras la muerte de Orsini, cayó en el más absoluto de los olvidos. Era un lugar al que los vecinos no querían acercarse, lo temían, y poco a poco la vegetación fue cubriendo y ocultando las esculturas. No fue hasta el siglo XX que el parque de los monstruos fue redescubierto y restaurado.
Hoy en día puede ser visitado y admirado a pesar de los jardines no han podido ser reproducidos tal y como fueron creados en su origen. El parque de los monstruos parece no tener una lógica clara; sin un recorrido concreto, el visitante se adentra en su interior descubriendo una treintena de fascinantes esculturas esculpidas en la roca, conformando uno de los rincones más fabulosos y estimulantes de Europa.
Fuentes:
http://rutacultural.com/parque-monstruos-bomarzo-guia/
https://lasmilhistoriasdelarte.wordpress.com/2014/03/20/1052/
https://elpais.com/diario/2006/10/07/viajero/1160254626_850215.html
http://www.homo-architectus.com/2013/03/el-sacro-bosco-de-bomarzo-el-jardin-de.html








