Desprendimiento - Relato - Parte 2/3

in #spanish8 years ago

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https://steemit.com/spanish/@thecrazydreamer/el-tren-fantasma-relato-parte-1-2


Cuatro curiosas personas se hallaban en un viejo tren lleno de gente. De éstas cuatro personas, dos estaban en contra de su voluntad y las otras dos estaban allí con malos motivos. Secuestradores y víctimas, aquellos eran dos hombres armados y dos chicos muy jóvenes y muy diferentes.

Un chico vestido casi completamente de negro a excepción de las mangas de su franela manga larga, cabello largo y oscuro y enormes audífonos cubriendo sus oídos cuyo nombre no había revelado hasta ahora y una chica vestida por completo de azul marino a excepción de una franela negra que iba bajo su sweater, chica cuyo cabello largo y negro la hacía resaltar entre muchas de su edad llamada Lucy.Esas eran las víctimas.

Los victimarios, por su parte, eran dos hombres de unos cuarenta años, vestidos completamente de negro. Con la diferencia de que uno llevaba una gorra y el otro la cabeza descubierta y rapada. Cada hombre iba al lado de uno de los chicos, apuntando su arma a ellos por la espalda.

Hacía un año que ya los dos jóvenes habían decidido olvidarse de ese tren, debido a la horrible tragedia que había ocurrido ese día. El día en que ambos se encontraron con los cuerpos muertos de nada menos que 150 personas. Sin embargo, nadie supo de su muerte, pues nadie la prescenció, y no hubo ni una persona que pudiera recolectar evidencia de ese tren luego de que ambos salieran de allí.

Para sus secuestradores, ese tren era de seguro la última parada que aquella gente había hecho. Lo interezante estaba en que no eran personas comunes y corrientes de las que se hablaba; no. Se trataba de altas mentes de la mafia local y sus familiares.

Lo que para aquellos hombres viajando en ese tren en aquel momento significaba que debía haber, en definitiva, algo del "tesoro" que aquellas personas estaban transportando antes de desaparecer completamente de la existencia.

De modo que, sentados allí, viendo a las personas ponerse cómodas y mirar por la ventana, ellos observaban con atención cualquier señal de un lugar de poco uso o inacsesible.

Mientras estas cosas sucedían, el chico sentado junto a Lucy miraba por las ventanas que el viento se hacía más frío, y húmedo, y que, poco a poco, las nubes grises estaban empezando a cubrir el cielo. Lucy, al girar la mirada hacia él, pudo notar su profundo interés en ésto y decidió preguntarle: "¿Crees que haya algo malo con el clima?". Una pregunta muy abierta, pero sólo hecha con el deseo de hacerlo hablar y decir lo que pensaba.

Sin embargo, antes de que el muchacho pudiera hablar, el hombre que estaba del otro lado, apuntando a Lucy con su arma, dijo: "Quédate aquí mientras voy y reviso todo el lugar, si encuentro algo, entramos todos y tú y yo tomamos lo que podamos y nos quedamos en la estación más cercana... luego nos encargamos de ellos."

"Ok, no tardes" respondió el hombre junto al chico. "No puedo creer que alguien pueda ser tan estúpido... deben ser drogadictos con deudas... no hay otra explicación. Increíble la poca experiencia de vida que tengo y sólo con un par de meses como policía ya conozco muy bien a este tipo de gente" pensó Lucy.

Después de unos momentos de silencio, Lucy giró su mirada al chico junto a ella y le dijo: "Vas a tener que disculparme... pero creo que después del incidente borré tu nombre de mi memoria esperando continuar con mi vida sin recordar todo... pero... de verdad me gustaría saberlo de nuevo, para no olvidarlo". "¿Quieres saber mi nombre?" preguntó él. "Sí" respondió ella, con una leve sonrisa. "Me llamo Luke". Lucy, riendo ligeramente, dijo: "Es la versión masculina de mi nombre, eso es un poco gracioso".

Aquel pequeño intercambio de palabras fué interrumpido por un fuerte rayo que cayó cerca del tren, haciendo gran estruendo y asustando a los pasajeros. Esto hizo que ambos chicos se fijaran bien en las ventanas del tren y, para su sorpresa, en el paso de un minuto, el cielo estaba lleno de nubes negras, y habían dejado atrás los edificios e incluso las casas; todo lo que podían ver era el cielo negro y gris oscuro hasta donde alcanzaba la vista y los últimos rastros del bosque y los campos a medida que se acercaban a lo que parecía ser un desierto por la aparente interminable arena.

"¡Heeeey Mark! ¡Ven un momento con los chicos para ver esto!", dijo el hombre que antes se hallaba con ellos desde uno de los vagones traseros. "¡Vamos para allá!" dijo Mark, que estaba junto a los chicos. Entonces, inclinando la cabeza hacia los dos, les dijo susurrando: "Hacen algún movimiento estúpido y habrá una matanza en el acto".

Lucy, al oir esto, con una mirada seria asintió. Luke, por su parte, asintió con apatía, desviando la mirada de aquel hombre. Con ello, los tres se pusieron de pie y empezaron a caminar, los chicos caminaban delante de Mark, que llevaba la pistola bajo su sweater negro.

Mientras caminaban, empezaron a oir a la gente alarmarse. "¿Se supone que deberíamos estar llendo por aquí?" "Parece el medio de la nada..." "No creo que esta sea la ruta correcta", y otros comentarios como este empezaban a escucharse. Al mismo tiempo, truenos y relámpagos empezaron a oirse más frecuentemente, y la lluvia empezó a descender pasando de ligera a tormentosa en menos de un minuto.

Preocupados por esto, ambos jóvenes llegaron al vagón de donde provenía la voz del otro hombre. Al entrar, su sentimiento de fatalidad se hizo aún peor. El vagón al que entraron estaba completamente tapizado de negro, o eso era lo que parecía. Había muy poca luz en esa habitación, había algunos tubos de metal que iban desde el suelo hasta el techo y en el medio de ella había una especie de caja metálica llegaba a la altura del hombro de los hombres. "Esto es... muy... surreal..." dijo Lucy. "Sí", respondió Luke, después de una breve pausa.

"Ah... Jay, ¿Qué es esto?" preguntó Mark. "El tesoro" dijo Jay, con alegría en su mirada. "¿Ese pedazo de metal lleno de hongos? Te felicito, continúa con tu maravilloso tesoro" dijo Mark. "Ven y ve lo que hay dentro." respondió Jay. Mark inmediatamente sacó de su bolsillo dos pares de esposas y los encadenó a uno de los tubos que estaba al lado de la puerta e iba del suelo al techo.

Al hacer eso, todos se dieron cuenta de que habían empezado a caer gotas del techo. "Goteras... qué lugar tan excelente conseguiste..." dijo Mark, en tono sarcástico y . Entonces, mientras Lucy estaba asustada por todas las posibilidades de lo que podría ocurrir, Mark se acercó hasta la enorme caja y vió su contenido.

Ante ellos estaban nada menos que 150 kilos de droga bien empaquetados. "Son 150 kilos" dijo Jay. "¿Estás seguro?" preguntó Mark. "Están separados por kilos, no soy estúpido" respondió Jay. "En ese caso... saquemos lo más que podamos" dijo Mark.

Ambos saltaron los lados de metal y entraron en la "caja". De inmediado, Jay desdobló dos mochilas relativamente grandes que estaban en su bolsillo y le dió una a Mark mientras él usaba la otra para colocar allí las pilas de droga que había en el espacio.

"La locura del tren los ha consumido" dijo Luke, en voz baja. "La locura del... tren..." dijo Lucy, pensativa, "¿Recuerdas algo como esto la primera vez que estuviste aquí?" pregunta. "Sí, en un par de personas" respondió Luke.

Luego de unos minutos. "¿Eso era todo lo que tenía que decir?" pensó ella, "¿Me podrías dar más información?" preguntó. "Pues... realmente no sé mucho. Sólo sé que a medida que pasaba el tiempo en el tren... la gente empezaba a actuar cada vez más... extraño..." dijo Luke. "Entiendo..." dijo Lucy, mientras se hundía en sus pensamientos.

En cuestión de minutos, los cuatro empezaron a sentir cada vez más gotas de agua cayendo del techo, hasta el punto en que todos estaban empezando a mojarse. Mark y Jay, sin prestar atención a aquello, seguían tratando de sacar los paquetes de donde estaban. "¿Qué es esto? Todos están pegados." dijo Mark, con frustración, mientras separaba como podía dos paquetes notando una extraña pega que los unía. "Tomamos una palanca y los sacamos entonces" dijo Jay. "¿Eres estúpido no? ¿No crees que si hacemos eso se abrirían los paquetes y se queda todo el polvo en el piso? ¿Quieres polvo con hongos? ¿Huh?" respondió Mark.

"Cuida tus palabras conmigo" dijo Jay, en un tono amenazante. Mark, tratando de evitar problemas, dijo: "Ah... olvídalo, vamos a conseguir algo que disuelva la pega", mientras miraba a su alrededor y se disponía a salir de la caja metálica en la que estaban. "Oye", dijo Jay antes de que Mark saliera "Creo que el agua que cae está disolviendo la pega... sólo tendríamos que frotarla un poco... así no llamamos la atención" concluyó.

"¡Muy bien...! Estás empezando a pensar" dijo Mark, con un tono alegre y burlón. "Estás empezando a cansarme" dijo Jay, mientras se inclinaba a despegar con paciencia los paquetes. Mark se dispuso a hacer lo mismo. Confiados en que la puerta estaba trancada. Ambos se quitaron las chaquetar y las franelas y empezaron tediosa, pero aparentemente breve tarea.

Mientras tanto, la preocupación y el rechazo por aquella habitación se hacía más y más grande en Lucy, a quien le parecía de alguna manera sospechoso el aire tan espeso y húmedo que se había formado allí. No sólo eso, sino que las goteras, el aire y la superficie del tren llena de agua por la tormenta hacían que el evidentemente deteriorado techo de aquella habitación estuviera lleno de agua, con gotas cayendo lentamente por toda su superficie, como una pequeña y tortuosa lluvia que ya para ese momento los tenía empapados en agua.

"No es normal que estemos tan empapados de agua tan rápido" dijo Lucy. "Sí, es correcto, creo que lo mejor sería buscar una forma de mantenernos secos" dijo Luke. Lucy, a medida que pensaba mejor la situación, su expresión se tornaba más y más preocupada. "Y si... si esto fuera obra de tren entonces... ¿No crees que tratar de combatirlo sólo haría que nos matáramos?" preguntó ella. "Hmm... sí, es probable" dijo él.

"Mis manos... se sienten muy húmedas..." pensó Lucy, mientras se tocaba los dedos y veía cuán pálidos y arrugados se habían puesto. Entonces, levantando la mirada hacia los hombres, pudo ver que ambos estaban muy empapados en agua, y la gran caja estaba llenándose de ésta también. "¿No deberían salirse se allí?... se está poniendo un poco... complicada la tarea de sacar esos paquetes de allí" pensó ella.

Pasaron las horas. Los chicos no podían hacer otra cosa sino esperar. Poco a poco, el aire era más húmedo y todos se llenaban más de agua. La caja donde se hallaban también tuvo más hasta que los hombres tenían que trabajar con los brazos y las piernas hundidos en un pequeño pozo de agua.

Los chicos se habían sentado, y, aunque trataban de mantenerse despiertos, el sueño había vencido y se habían quedado dormidos. Sólo con el sonido del chapoteo de los hombres sacando uno a uno y muy lentamente cada paquete y el de las gotas de agua caer sobre el pozo y en el suelo.

Sin esperarlo, había pasado casi un día. Lucy despertó al escuchar los fuertes halaridos provenientes de afuera; de los otros vagones. Parecía gente molesta, consternada y asustada. Ella entonces giró la mirada hacia Luke, quien seguía dormido. Su rostro era tranquilo. Verlo así casi le daba a ella la sensación de que todo estaba bien.

Sin embargo, aún preocupada, Lucy levantó la mirada hacia los dos hombres. Lo que vió la dejó con un sentimiento de desgracia inminente y desagrado completo que no podía sacudir de su cuerpo. Notó que los dos hombres, que se hallaban todavía sacando paquetes con las pocas fuerzas que les quedaban, con movimientos lentos y patéticos, tenían no sólo las manos pálidas y rugosas, sino también el resto de su piel.

De hecho, ambos se hallaban escurriendo agua por montones. Su piel se hallaba tan pálida, rugosa y aparentemente blanda que parecía leche o nata. "Uhh..." exclamó Lucy, sintiendo su respiración hacerse más fuerte. Ésto hizo que Luke abriera los ojos con lentitud, un poco confundido por lo que sucedía.

Uno de los hombres, Mark, se giró hacia ella y le dijo con lentitud: "¿Qué... pasa...?" mientras respiraba con dificultad. Entonces, intentó acercarse a ella, levantando los pies lo suficiente para salir del agua por unos momentos.

En ese momento, ella pudo ver cómo, al levantar una pierna para dar un paso, éste se levantó por unos segundos fuera del agua y luego cayó brusca y antinaturalmente. Casi... como si se hubiera salido de su lugar.

El hombre inmediatamente miró hacia abajo, como si algo estuviera terriblemente mal, confundido. En ese momento perdió el equilibrio y cayó hacia el frente, chocando su cabeza contra el borde de la caja.

Al chocar, su cabeza salió volando como si nada hacia el otro lado con fuerza. El resto de su cuerpo cayó al agua, y su cuello y brazos que rozaron con uno de los lados de la caja despidieron la piel que había en ellos, que ya era como una masa blanda que tintó el agua de color blanco y rojo.

Lucy empezó a gritar con fuerzas. El otro hombre, Jay, miró lo que sucedía con gran perturbación, pero parecía no tener las fuerzas para siquiera moverse. Entonces, todavía muy confundido, levantó la mirada hacia Lucy, como su último intento desesperado por encontrar una explicación a lo sucedido y levantó uno de sus brazos hacia ella. Un brazo pálido, derramando agua y con una textura rugosa y pastosa, como el resto de su cuerpo.

Al levantarlo, éste inmediatamente se desprendió de él y cayó al pozo. Jay bajó la mirada lentamente para ver. Al mirar lo que sucedía, con la otra mano lentamente elevada se tocó el rostro. La piel de sus mejillas se desprendió al primer toque.

El hombre empezó a hacer un patético intento por expresar su horror y gritar, pero todo lo que se oía era un leve, oscuro clamor con poca energía. Intentó bajarse de la caja recostando su pecho primero en el borde y deslizándose. Al deslizarse, toda su piel se quedó acumulada en el margen. Como si se tratara de pelar una fruta. Sus piernas se elevaron con él por unos momentos y luego se desprendieron y cayeron al agua, haciendo un sonido de chapoteo muy asqueroso para la escena.

Entonces el hombre cayó al suelo, lleno de sangre, sin piernas. Todo lo que quedaba de él era un torso sin piel en el frente. Con la piel y la carne del cráneo machacada en el suelo por la caída, el hombre inmediatamente cerró los ojos, ridiéndose ante el cansancio y su obvia derrota.

Lucy no podía parar de gritar. Luke miraba la escena concentrado en todo lo que sucedía, con una mano en el suelo y en posición de levantarse, como si quisiera hacer algo, pero sus esposas no lo dejaban.

Rápidamente, las personas que se hallaban afuera escucharon los gritos y se acercaron a la habitación. La mujer que más alto hablaba les tocaba la puerta con fuerza. "¿Quieren que entremos?" preguntaba. "¡Sí! ¡Por favor!" gritaba Lucy.

De modo que, la mujer del otro lado empezó a dar golpes fuertes a la puerta; era obvio que era ella por los sonidos barbáricos que hacía al dar golpes con tanta violencia a una puerta tan fuerte.

Finalmente, la puerta se abrió. Al abrirse se notó la enorme diferencia de luz, pues aquella habitación estaba muy oscura en comparación al resto de los vagones. Entró una mujer obesa de baja estatura. Pelirroja, con blusa roja de patrones transparentes y blue jeans.

"¿Quiénes están aquí?" dijo la mujer al entrar, viendo primeramente a los muchachos esposados junto a la puerta. Luke, con algo más de energía pero mucha seriedad, dijo: "Aquí estamos... estabamos retenidos en contra de nuestra voluntad.". "Si, es correcto. No cre-..." dijo Lucy, pero antes de terminar la sentencia, pudo mirar que aquella mujer era alguien que ella conocía muy bien.

"¿Je... jefa?" dijo Lucy, con una voz mucho más tímida y aterrada que antes. La mujer tardó unos segundos en reconocerla. "No puede ser..." dijo la mujer, entonces, con un tono de voz creciente y mucho enojo dijo: "¡Luuuucy!... ¿¡Qué se supone que haces aquí!? ¿¡Qué te dije de tus días libres!?" mientras su rostro se ponía rojo como un tomate.

"Y-yo..." trató de replicar ella, pero no hallaba palabras para responder. Entonces, la mujer volteó fortuitamente hacia el frente, donde se hallaban los cadáveres. Al ver aquello, un grito escapó de ella. "¿¡Qué diablos es eso!?" gritó.

La mujer inmediatamente giró la vista a los chicos y, al fijarse mejor, pudo ver que se hallaban encadenados al tubo junto a la puerta.

Entonces, los demás que se hallaban histéricos por quién sabe qué cosa asomaron sus rostros por los lados que permitía la mujer. Varios pasajeros empezaron a gritar, y algunos empezaron a exclamar: "¡Hay muertos aquí!", "¡Están muertos!", "¡Se ven horribles!", "¡No lo creo!" y muchas otras cosas.

Después de escuchar los gritos de las demás personas por unos momentos, la mujer dijo: "¡Ya basta! ¡Cálmense ahora!". Su voz era tan fuerte, resonante e intimidante que muchos hicieron silencio; los suficientes para que todos los demás hicieran caso por conveniencia.

La mujer, girándose con confianza y una mirada de autoridad le dijo a todos ellos: "Tenemos que averiguar qué ha sucedido aquí y quién es el responsable de esto... incluído el secuestro del tren. ¡Y lo encontraremos! Sólo hay que mantenernos tranquilos y pensar en frío... Cada quien, regresen a sus puestos y esperen allí para una leve seción de investigación. Mi compañera aquí y yo conduciermos una investigación. Cada uno podrá ver nuestras placas si les parece. Si confían en nosotras, les conseguiremos al culpable", concluyó.

Todos se quedaron sin palabras por unos momentos, hasta que uno de ellos dijo: "¡Excelente! ¡Lo haremos así!" y todos le siguieron, afirmando que era una buena idea. De modo que todos fueron a sus puestos.

Luke miraba a aquella escena con atención, tratando de comprender todo lo que sucedía. Lucy miraba a aquella mujer con miedo y respeto. Ésta, por su parte, tomó una pequeña llave de un bolso que estaba junto a sus cosas y loberó las esposas, haciendo que Lucy y Luke pasaran a la luz del otro vagón.

Lucy, al entrar allí, se dió cuenta de que el horror estaba a punto de comenzar. Al entrar bajo la luz pudo darse cuenta que su piel también se había mojado mucho y se hallaba pálida y estaba empezando a ponerse rugosa. Ella simplemente siguió mirándose mientras los latidos de su corazón aumentaban y empezaba a ver sus brazos no sólo en ese estado, sino que también empezaban a temblar debido al horror y la poca energía que estaba sintiendo. Una lágrima brotó de su ojo sin ella percibirlo.

Luke, que estaba junto a ella, sintió una espada atravezar su corazón con dolor al verla a ella, una pequeña muchachita para semejante vida que llebava, ver la posibilidad de una horrible muerte.

No sólo eso, sino que Lucy, al levantar la mirada brevemente, pudo ver que todos los pasajeros tenían la piel pálida y húmeda, que el aire estaba empezando a humedecerse por la fuerte lluvia, que el techo se estaba llenando de agua, y que por las ventanas se podía ver que el día se había vuelto de diferentes tonalidades de azul oscuro, pues el tren se hallaba viajando por vías que se alzaban por encima del mar; mar que estaba padeciendo una tormenta marina.

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Imágenes cortesía de: https://pixabay.com/

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Muy bueno, me encantan tus relatos, es un placer leerte, gracias por compartir, el equipo Cervantes poyando a la comunidad.

Muchísimas gracias. Es halagador y una pasión poder dar algo de interés a los lectores =) Gracias a esta comunidad por darme la oportunidad.

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