Si eres escritor, necesitas conocer LETRALIA
Letralia es una página que recopila los certámenes literarios de habla castellana. Tienen cuidado de seleccionar y publicar solo los concursos que no desmejoren el oficio literario del autor, tal como lo explican:
Son muchísimas convocatorias de todos los géneros y casi todos reciben los trabajos en formato digital. Participé en tantos, aunque solo una vez me incluyeron en una Antología de microrrelatos. Lástima que perdí la colección de Pompas de Papel.
Para quien le gusta escribir, disfrutará de esta web. Aún tengo mis carpetas clasificadas por tema y mes de entrega. El tiempo no alcanza para trabajar en todos y hay que ser creativamente muy bueno para resaltar entre tantos participantes, así que si la vida no depende de esos concursos, son una excelente manera de hacer terapia mientras se practica y perfeccionan las habilidades como escritor.
Este cuento de ficción lo escribí hace 8 años. Lo rescaté del olvido.
Entre el bien y el mal
El tráfico era cada vez más pesado en la ciudad.
Tomar un taxi era definitivamente impensable. Por lo que la opción más inteligente era hacer el recorrido en el servicio de transporte subterráneo. Tanto como fuera las seis de la mañana, como las seis de la tarde, los usuarios se aglomeraban distribuyéndose con desorden en el andén.
Los codazos, insultos, sofocamiento y la impaciencia eran ya rutina. Como rutina era los cuentos sobre los pasajeros empujados accidentalmente a los rieles por la ansiedad colectiva de embarcarse a su destino. Me aterraba imaginarlo.
Esa mañana desperté sin prisa. Ya en la estación, me desplacé por el andén abriéndome paso con dificultad entre la muchedumbre. Se abarrotaron tres trenes de pasajeros antes de que yo pudiera estar próxima a embarcarme en uno. Con el ánimo de quien no llevaba apuro, la incomodidad que significaba la espera no me importaba.
Oí una discusión a mi espalda. Alguien intentaba adelantarse sin respetar el orden de llegada. Otro tren anunciaba su cercanía reflejando sus luces a través del túnel y por el rechinar metálico de los rieles. Esto provocó una nueva agitación en la multitud.
Sorpresivamente, fui empujada al vacío y, como en cámara lenta, vi las caras de consternación de la gente apiñada en la plataforma.
Entonces surgieron de la nada seres gravitando. Aunque su fisonomía era parecida a la de un ser humano bulímico, sus rostros eran una masa uniforme, sin cabello. Por boca, un agujero sin fondo que se deformaba dejando escapar sonidos guturales.
Noté que eran dos especies diferentes, unos más transparentes y brillantes que los otros. Todo parecía tan surrealista. Vi cómo se peleaban las almas de los caídos que gritaban presos del pánico mientras eran tironeados de los extremos por estos espectros.
Pude entender, era una lucha entre el bien y el mal.
No importaba qué tan noble o ruin hubiera sido mi conducta en vida. Mi destino eterno dependía del vencedor.
Estupefacta, alcancé a mirar mi cuerpo desmembrado sobre los rieles, junto a los otros desafortunados. Fue cuando entendí, que ahora, esos espectros reñirían por mí.