¡INSACIABLE DILECCIÓN!
Su mirada intimidante, te enviaba a Francisco Tárrega - Capricho árabe, era cautivador e inútil de no acreditar tan voluptuosa lujuria de presar a un insignificante mortal. Sus pupilas dilatadas marcaban anhelación de control total principal característica de dominación por excelencia, sonrisa a medio hacer personificando tan vil acto de adoración inmediata, merodeaba como un simple ser tal vez no sabía lo que realmente es ¿o tal vez si? no lo sé, no era de mi incumbencia incluirme en su burbuja, mucho menos regocijarme en cuanto descubriera alguna debilidad sin embargo, lo observaba detenidamente hipnotizada en lo mínimo que hiciera, se volvió adictivo, en poco tiempo vi profundamente sus defectos y aun peor los había notado desde un principio.
Control, dominante, suspicaz era lo que podía considerar como defectos notables en su personificación más no eran desventajas como tal sabia como utilizarlas y como hacer de ellas su herramienta bajo la manga. No era de asombrarse que en cuanto hablará, su voz fuera como un rugido y a la vez tan tenue y dulce, que sus actos se enfrascaran en egoísmo y capricho, me volví su presa favorita, amo serlo, la adrenalina es mi cafeína diaria y me la proporciona segundo tras segundo ¿Cómo me libraría? ¿Sería posible? si sus actos impunes y delicados impregnaban cada parte de mi alma, cegaba todos mis sentidos, siendo de mí una pasiva dama de ojos tan grandes como la luna llena.
Un día, cambio no era su presa estaba errada pues una noche de actos de unión su mirada se expandió en profundo devoción suspiro pronunció lentamente lo que vio en mi desde el primer instante, no solo era yo quien se zozobraba en fervor de su belleza y detallaba su universo, fuimos dos rugidos, egoístas, controladores encontrados en un pequeño espacio y tiempo ciegos de lo que éramos y quien nos veía.
Muzos de los demás y no de lo que veíamos en nosotros nos convirtieron en una adicción insaciable, sin cura, sin salvación...
Pero que lindura, ah <3