No somos importantes
Este planeta es demasiado grande, de eso hemos estado de acuerdo desde la antigua Grecia. La tradición oral de los antiguos helenos simplemente nos decía que todo más allá del mar, es decir, más allá de Grecia era desconocido e inhóspito. Por tal razón más allá del mar se debían hallar tierras mágicas plagadas de peligros. La inmensidad del espacio exterior de la mano del género del terror cósmico ideado por Lovecraft es hijo de esta misma idea del desconocido «más allá del mar» de los antiguos griegos, y así como la comparación de la inmensidad del mar y del espacio, a la idea se le inyectan esteroides.
Muchas teorías de conspiración existen para solamente excitar a las mentes de las personas que se las creen. A estas personas como a quienes se inventan dichas teorías las llamamos "conspiranoicos". Una teoría de conspiración puede variar desde algo como que todas las agencias espaciales del mundo están de acuerdo en decir que la tierra es redonda por alguna razón; pueden decir que los gobiernos de las principales potencias del mundo son controlados por seres alienígenas con aspecto de reptil, o te pueden decir que en el papel sanitario hay mensajes ocultos en braille. La cuestión es que allende a las teorías conspirativas que han resultado ser verdad, estas otras que no, que son sólo escándalo que a las personas les gustan porque apoyan a una idea que ya tenían pese a que no están sustentadas como que supuestamente el hombre jamás pisó la Luna, ayudan a disipar a ese sentimiento de soledad que produce pensar que pudiéramos ser los únicos en el universo.
O peor aún, que las posibilidades de que hagamos contacto con otra forma de vida de otro planeta son casi imposibles.
Y no imposibles porque no pueda haber vida más allá de nuestro sistema solar. Es que el universo es muy grande y las distancias son inmensas. Para los científicos, esto obedece a una lógica bastante simple: es imposible crear una nave espacial que pueda 1)ir a la velocidad de la luz, menos aún superarla; 2)es imposible poder abrir agujeros de gusano. Por lo tanto recorrer las distancias del cosmos fuera de la ficción es sumamente complicado y es solamente ciencia ficción. Estos hechos reducen drásticamente las posibilidades de que alguna forma de vida evolucionada haya tenido interés alguno en nuestro planeta y en específico en nuestra raza de tantas otras y que hayan venido a ayudarnos a evolucionar y a crear nuestra cultura. Estas cosas resultan ser más una suerte de forma moderna de reemplazar a las religiones tradicionales por unas nuevas que en arquetipos plantean exactamente lo mismo: a la humanidad como seres especiales con una suerte de destino.
Cuando en realidad no hay nada que marque esto. Las teorías de conspiración nos dice que somos especiales pero eso es imposible, sólo somos una especie más en un planeta pálido e insignificante para todo el universo, sin embargo, aceptar a esta realidad es sumirse a alguna forma de desesperación casi existencial. La humanidad no es especial.
