(el sitio donde vivimos)
Un verano con 40ºC a la sombra
y alguien muere de frío en algún lugar:
consecuencias de vivir en un planeta en construcción.
El que tenga hambre
y el que esté saciado,
el que vea, el que no quiera ver;
el que habla o calla para siempre;
tienen un sitio en este planeta en construcción;
viajar o no viajar,
los estados intermedios: claroscuro, entreacto, mientras tanto:
pruebas de un planeta en construcción;
madrugar o anochecer son variantes del mismo verbo en un
planeta en construcción.
Nosotros: nuestro paso rápido, nuestro intento de tener un
porvenir; los recuerdos que amamos, los que
sobrellevamos, los sentimientos que no debiéramos tener;
la utopía del éxito, el prestigio del fracaso,
la aceptación de lo que venga,
la propensión por el engaño:
no alcanza la sabiduría del mundo
para que éste deje de ser un planeta en construcción.
Los que hablan por teléfono, consultan su correo, y siempre
quieren estar en otra parte;
los que gastan un presupuesto en avisos fúnebres;
¿y la magia? ¿el ocultismo? ¿los trasmundos de este mundo?
Los lugares
cambian de lugar, nosotros con ellos,
y aquí terminan las constataciones
que podrían seguir:
más pruebas de que estamos en un planeta en construcción.
SANTIAGO SYLVESTER (Salta, Argentina, 1942)
Foto: Mario Lasalandra