Control
Hay un momento en nuestras vidas que entendemos que nadie y nada en realidad nos pertenece, no completamente y como tales pueden existir sin nuestra presencia. Esto no nos impide desear sentirnos dueños de las cosas, de las personas y las situaciones, pero es exactamente en esos momentos que caemos en esta trampa, en esta ilusión, que experimentamos dolor.
Mientras más tratamos de controlar las cosas, más dolor experimentamos. Estoy segura de que conocen a algunas personas a las que les gusta controlar todo lo que les rodea o lo intentan. ¿No te has dado cuenta de cuánto estrés soportan, cuán infelices se ven a veces, cuán decepcionados siempre están?
La verdad es que debemos aprender a dejar ir, a entender que por cada elemento de nuestra vida que podemos controlar, hay miles que no podemos. Al despertar de esta ilusión, y darnos cuenta que todo lo que sucede es por nosotros, debido a nosotros, para nosotros, es bastante liberador. De repente, no necesitamos sentirnos culpables por cosas con las que realmente no tuvimos nada que ver.
No estoy tratando de decir que todos debemos conformarnos con todo, eso es el otro extremo. Estoy hablando de separar nuestro ego de las cosas sobre las que no tenemos ningún control.
Como tratar de enumerar todas las cosas sobre las que no tenemos control, probablemente nos lleve un largo rato; voy a intentar enumerar algunas de las que podemos tener control: podemos controlar lo que hacemos con nuestra vida, podemos aprender a controlar cómo sentir cosas, podemos aprender a controlar nuestro enfoque y dedicación.
Ahora les pregunto ¿todos podemos hacerlo? ¿es algo inalcanzable? Estas preguntas son fundamentales para nuestra paz, para nuestro crecimiento y para nuestra salud.