Personalidad 7: Equilibrados
Observamos en el post anterior que el “siete” se desequilibra si se comporta como perfeccionista y es exigente como un “uno”.
Para equilibrarse, el “siete” debe fomentar las cualidades del “cinco”.
Recordemos que el “cinco” se modera a sí mismo para no lucir como tonto o ridículo, el “siete” le vendría bien este autocontrol, sobriedad y seriedad, de esta forma se alejará de las posibles consecuencias de un comportamiento despreocupado: alcoholismo, obesidad, consumo de drogas, otros…
El “siete” necesita poner los pies en la tierra y ver la vida con la misma atención que un “cinco”, también tiene que aprender a concentrarse en una sola cosa a la vez en vez de saltar de una actividad a otra constantemente.
Comenzar a vivir su presente sin eludirlo o imaginándose un futuro más agradable.
Una vez centrado, no espera que las cosas le caigan del cielo, o en mi caso que los artefactos se arreglen por arte de magia. Comprenden que la vida no les traerá regalos simplemente porque así ellos lo imaginan, entienden que tiene que esforzarse, tienen que trabajar, y muchas veces tendrán que hacer cosas que no son divertidas.
La insatisfacción por la realidad es reemplazada por el agradecimiento. Comienzan a apreciar los detalles, los regalos diarios, sin buscar emociones más intensas. La impaciencia se disipa, comprende que las cosas se obtienen paso a paso y que no se puede comer el mundo de un solo mordisco.
Deja de disfrazar la realidad para hacerla más bonita, se permite sentir su tristeza en vez de ignorarla e intentar taparla por medio de estímulos exteriores o por medio de la fantasía y de esta forma por fin logra liberarse de ella.