EL ARTE
El Arte.
Adolfo D’Erizans
Marzo, 2018
Introducción.
Entre los aspectos culturales, y sus creaciones los humanos hemos estado siendo provocados por manifestaciones de nuestro interior, tanto como perceptores, como también desde el lado de la composición, como creadores de obras, obras no en sentido del uso, sino de la exposiciones estimulantes de los sentidos, por ello la estética que viene del griego “αἴσθησις percepción; sentido” [1] nos vuelca en a las diferentes reacciones que tengamos de los entes de nuestro entorno, como podría ser aquellos que desde la perspectiva teológica sería la creación divina, como sin necesariamente ser opuesta, la perspectiva de las composiciones artísticas como la música, el teatro, la poesía, entre otros.
En tanto que lo estético parte de lo que tomamos de alrededor, pero también de nuestro interior, en consideración de las consecuencias que ellas provocan ante nosotros, y donde se busca lo bello, lo sublime, así nos dice Hume "La belleza no es una cualidad de las cosas mismas; existe únicamente en el espíritu que las contempla" [2] pero que al mismo tiempo, no es precisamente la condición de “belleza” lo que hace que algo sea arte, que aquella obra sea arte.
Si bien, no partimos desde una posición teológica, compartimos tal afirmación del filósofo inglés, donde no sólo es un humano quien contempla belleza, pues son también especies de animales, como los pavos reales que mediante su plumaje, su colorido, su baile, hacen de su atractivo, en algún sentido humanístico, belleza para su vinculación con el otro género sexual. Pero somos nosotros, quienes hacemos de nuestras composiciones, arte, jugando con la belleza, con los sentidos, con la materia, con sus formas.
Ahora bien, en cuanto a la relación de lo bello, como condición de lo artístico, lo estético como lo bello únicamente, no supone el centro ni lo único del arte, pues es otro lo que hinche a la obra de arte, que hace el artista, lo que se hace, lo que se proyecta, lo que se esculpe es alegoría, y no sólo canónicamente lo bello está allí en la obra. Por tal razón “Tratan de hacernos creer que las bellas artes han surgido de vuestra supuesta hacia la belleza del mundo que nos rodea” dice Goethe, pues es la apertura a contenidos diferentes, a ideas de la realidad misma de la que no está a la vista ordinaria, ni la vista reducida, ni sujeta de diversas ataduras epistémicas, la abstracción entre lo aparentemente simple, o bello, o lo que aparentemente sea inofensivo, pero que está allí brotando, floreciendo en su que aparentemente sea inofensivo, pero que está allí brotando, floreciendo en su congelamiento, lo vívido del hallazgo de una condición de libertad y realidad, por lo que “la obra hace conocer abiertamente lo otro, revela lo otro; es alegoría.” [4] pues es lo otro aquello que está al margen de un tiempo determinado, de un determinado pueblo, de una determinada epísteme.
La obra de arte.
Es allí donde se encuentra la alegoría, la que realiza el artista, donde despliega toda lo original de su abstracción, de su metáfora, y esta se hace en una materia, de la cual es la que toma la forma del microcosmos, o parte del microcosmos del ser que crea la obra, permitiendo así poder develar el ser de la obra.
En el lugar donde hace vida la obra, es la obra misma, que conjuga la intuición, y otros caracteres del que la compone, como su temperamento, sentimientos, representaciones, la memoria, la técnica, del resultado de su filosofar, siendo para algunos “lo único que importa es la intuición del artista y no la encarnación de esta intuición enun material especial” [5] nos menciona Croce, que muy bien, permite situarnos en la diversidad artística, tanto en la música, la literatura, la pintura, que como hoy en nuestra era digital, hay composiciones de arte digital: ilustraciones en medios como Photoshop, Illustrator, CorelDraw, entre otras plataformas en las cuales, se han manifestado actuales expresiones artísticas, propias de la actualización que se ha dado en la mutación del arte.
Pero en lo inanimado de la materia en la que se moldean las distintas tramas de las composiciones artísticas, son los seres que van haciéndose, de la vivencia y la práctica del humano que la ejecuta, “el establecimiento de un mundo y la hechura de la tierra son dos rasgos esenciales en el ser-obra de la obra” [6] es la “tierra” toda la materia y el microcosmos del artista, el “mundo” según Heidegger, que se hacen en una lucha, que las complementa, que las unifica. Así es el color, los pinceles, el óleo, la voz, el lápiz, las teclas de un piano, el bronce de un escultor, aquella tierra que expresa en la lucha el ser del arte, la obra misma.
Esto a τό “φάος” [7] la luz, a la luz de lo que se origina como develado, lo artístico, la realidad que no es arbitraria, sino de aquella línea que supera el tiempo, de un conocimiento dado por nosotros mismos, los humanos. Es así, la unidad de aquello que es para comunicar, y es comunicable porque está a la luz, es objeto de apertura, por resquebrajar los límites, y hacer añicos lo hasta ahora concreto, entre lo que se va rehaciendo, reconfigurando, al hacerse del microcosmos y la tierra misma, siendo todos aquellos elementos de nuestra realidad, los que se hacen obra, y los que son arte.
Es la unidad de la composición, en su vinculo comunicacional, interactivo con el otro, en el que enciende la fogosidad, y la fluidez, pues “el arte nos debe proporcionar siempre "moción" mejor que "emoción". [8] el tránsito del movimiento reflexivo, la flexión dimensional, de un todo que en su presentación estática o dinámica, sea la característica concreta de la obra, en el estallido de cada uno de sus elementos, de sus mixturas de sí misma, de su estructura.
Ahora bien, aquella mixtura que es la obra, entre el microcosmos y la materia, ellas envueltas, con las fuerzas del λογος y de la locura, que trasgreden los juicios, cuestionan lo instituido, profundizando en la constitución y configuración real, es la cuerda floja por la que se pende, y se deslizan las obras sobre el abismo pues “la fuerza de Dionisios estaba equilibrada por la fuerza de Apolo” [9] de la que resulta toda “obra de arte verdaderamente grande.” [10]
La verdad y el arte.
Hasta ahora se ha mencionado la develación de lo que supone la obra de arte, en su apertura y recomposición de la realidad, o la ruptura que es su fuerza destructora, y constructura que con su medio se manifiesta en la unidad del microcosmos y de la tierra que es el ser del arte, de la obra.
En la obra emerge, algo novedoso a los ojos del ser, lo congela, lo hace una estación de la constante andanza humana “la obra descollando sobre sí misma abre un mundo y lo mantiene en imperiosa permanencia.” [11] la dimensión que se abre, el mundo mismo que que en brecha en el pos, de donde se percibe la dislocación de lo caducado, y la actualización hecha arte, lo cripto de la composición.
Se habla de la verdad que brota en la obra, lo que la alegoría critica, lo que arte conversa. Es pues, opuesto a lo que es lo “bello” pues la cualidad de bello no es necesario en la estética, de la de hecho en algunas obras se manifiesta una estética oscura, y a veces manifiestan horror, dolor, angustia, entre otros.
De tal forma, la verdad es, en un sentido griego de ἡ “ἀλήθεια, como la desocultación del ente” [12] el fenómeno que es percibido, el ente apto para todos, y su infinidad del alcance del ser para nosotros, el artista penetra aun más allí donde los demás no ven cierta realidad, de la cual la alegoría desoculta, haciéndola manifiesta.
Toda la realidad está en constante develar, y cada especialidad se mueve de una manera determinada, que contiene parámetros que limitan su práctica y así su acceso a los entes, de tal manera “el lenguaje y la ciencia son abreviaturas de la realidad; el arte, una intensificación de la realidad.” [13] porque no hemos podido agotar, llegar al fin de los entes, de la realidad misma, como sería que “la ley de la gravitación de Newton, parece comprender y explicar toda la estructura de nuestro universo material” [14] pero que se anticipa que aquello es cuestionable y no ha capricho, “porque los aspectos de las cosas son innumerables y varían de un momento a otro.” [15] la propia rotación del mundo, la generalidad de las palabras de Heráclito, “todo fluye”, evidencian las propias mutaciones que fundamentan lo inagotable.
En este orden de ideas, traemos de nuevo partes del todo de la obra, en la que “la verdad existe sólo como la lucha entre alumbramiento y ocultación, en la interacción de mundo y tierra.” [16] la dinámica del filosofar del arte, es un aprovechar las luces del movimiento, y de los recursos que permiten dar luz en la realidad de un ente determinado, y jugárselas entre las tinieblas y las luces, entre lo encandilado y lo sombrío, pues el artista debe “habituarse, si tenía intención de ver el mundo superior.” [17] como en la caverna, de tal forma se da la desocultación en la práctica misma del pensamiento.
En la propia búsqueda de la verdad, acontece el querer que no sólo como un deseo sino, “querer es el escueto estado de resolución del existente ir-más-allá-de-sí-mismo, que se expone a la patencia del ente como puesta en la obra.” [18] el ir más allá de sí mismo es ese abordaje espacial del ser sobre los ontos, de que se actualiza en la composición, haciendo el ser de la obra, lo patente, que es aquello que permite ser comunicado, contemplado en su fuerza cortadora que como un bisturí abre, permitiendo penetrar al fondo.
De tal forma, la relación de de los humanos con la aleteia hacen “la contemplación de la obra no aísla al hombre de sus vivencias […] funda el ser-uno-para-otro” [19] por lo que deja manifiesto en el ser de la obra, esa patencia, se evidencia cuando Foucault hace interpretación del ser uno para otro, con “Las Meninas” de Velázquez, cuando nos dice que “quizá haya, en este cuadro de Velázquez, una representación de la representación clásica y la definición del espacio que ella abre.” [20] donde el filósofo francés, hace aquello expuesto por Cassirer y Heidegger, en la develación de la alegoría, lo gratuito del arte en la que se instala vivamente y congelado la ἀλήθεια, la desocultación, en el curso del difícil acto que es filosófico sin ser propio del dispositivo académico de la filosofía, el acto del artista. Foucault develando así, la epísteme clásica, expuesta por Velázquez.
Poesía y Arte.
Poesía en griego “ποίησις” [21] “expresa en general la causa que hace que una cosa, sea la que quiera, pase del no-ser al ser” [22] dice Diotima en “El Banquete” y continúa expresando de la poesía “todas las obras de todas las artes son poesía” [23] ahora bien, la creación que supone el arte, es la libertad rigurosa de la esencialidad, lo del fondo mismo de la creación y la desocultación, entre su juego de tinieblas y de luces, pues, “la esencia del arte es la Poesía” [24] nos dice Heidegger y lo riguroso de la libertad creadora, de su acción no es mero capricho, antojo del artista que hace la obra, pues en general “hace estallar e inyecta por anticipado en la desgarradura de la forma es lo abierto, al que deja acontecer. [25]
En cierto sentido es epistemológico el hacer poético del arte, que en su habitual práctica, en su goce de libertad, en su sensibilidad aguda, en la constante apertura y ruptura del ser mismo, que se abre al ser en cuanto ser, jugando a hacer añicos, haciendo de los trozos esculturas en cada obra que realiza donde manifiesta la patencia de lo que se descubre en sus vivencias, y que toma una acción a su vez ética, al comunicarla con responsabilidad la verdad que él halla, que él en su quehacer es capaz de hacerla para el otro, es un ser para otro, es clamor que menciona las sujeciones, las instituciones, y reclama la apertura, la soltura, exhortando al espacio, al cambio de lugar, de posición, al tránsito
Vale destacar que el arte, la poesía se opone a lo útil, es propiamente como es catalogada la filosofía: de inútil, pues no es, en épocas utilitaristas y donde impera el capitalismo. La poesía es despojo de reglas, como acto pueril, pues, “el juego y el arte guardan una estrecha semejanza; no son utilitarios ni mantienen relación alguna con ningún fin práctico.” Es un juego responsable, atrevido, provocador, que reta a las autoridades más representativas del saber, de la historia, a las instituciones en su demanda y patencia de la ἀλήθεια.
Es así como en la poesía de Baudelaire, se critica en su momento histórico de Francia, los asuntos de clase, de la discriminación, de la miseria y la ostentación y los lujos excesivos, y la patencia de traer la igualdad del goce del juego entre dos niños de estratos sociales opuestos:
[…] A través de los barrotes simbólicos que separan
ambos mundos, la calle y el castillo, el chico pobre
mostraba al rico su propio juguete, que éste observaba
ávido, como un objeto raro y desconocido. ¡El
juguete que el pequeño zaparrastroso provocaba,
agitaba y sacudía, era una rata viva! Sin duda para
economizar, los padres habían sacado el juguete de la vida misma.
Los dos chicos se reían juntos, fraternalmente,
con dientes de idéntica blancura. [28]
Así pues, de notable manifestación crítica ante lo instituido, y en su proceso de desocultación Baudelaire hace arte entre su poesía prosaica, que se vuelve intempestiva, de notable vigencia hoy, incluso en nuestra Venezuela de crisis.
Y concluimos citando una poesía que se manifiesta entre el juego alegórico de: La “Letanía”:
“Nosotros no nos realizamos nunca.
Somos un abismo que va hacia otro abismo - un pozo que mira al Cielo.” [29]
[1] Ygor: Léxico de la tercera declinación. (S/E) (S/L) pág. 4
[2] CASSIRER, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, pág. 130
[3] Ibidem, pág. 122
[4] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 41.
[5] CASSIRER, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, pág. 123
[6] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 79
[7] PABÓN, José: DICCIONARIO MANUAL GRIEGO. Edit. VOX, España, 1967, pág. 617
[8] CASSIRER, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, pág. 129
[9] Ibidem, pág. 141
[10] Idem.
[11] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 74
[12] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 83
[13] CASSIRER, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, pág. 124
[14] Ibidem, pág. 125
[15] Idem
[16] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 99
[17] PLATÓN: La República. Edit. Universidad Nacional de San Martín, Argentina (S/F) pág. 141
[18] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 105
[19] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 105
[20] FOUCAULT, Michel: Las Palabras y las Cosas. Edit. Siglo XXI Editores, S.A. Argentina, 1968, pág. 25
[21] PABÓN, José: DICCIONARIO MANUAL GRIEGO. Edit. VOX, España, 1967, pág. 487
[22] AZCÁRATE, Patricio: PLATÓN, Obras Completas. (S/E). España, 1871, pág, 341
[23] Idem.
[24] HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992, pág. 114
[25] Ibidem, pág, 111
[26] CASSIRER, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, pág. 141
[27] FOUCAULT, Michel: Las Palabras y las Cosas. Edit. Siglo XXI Editores, S.A. Argentina, 1968, pág. 25
[28] BAUDELAIRE, Charles: El Spleen de París. (S/E) (S/L) (S/F) pág. 59
[29] PESSOA, Fernando: Letanía. Recuperado de: https://www.poemas-del-alma.com/fernando-pessoa-letania.htm
Referencia Bibliográfica.
• AZCÁRATE, Patricio: PLATÓN, Obras Completas. (S/E). España, 1871.
• BAUDELAIRE, Charles: El Spleen de París. (S/E) (S/L) (S/F).
• CASSIRER, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1968.
• FOUCAULT, Michel: Las Palabras y las Cosas. Edit. Siglo XXI Editores, S.A. Argentina, 1968
• HEIDEGGER, Martín: ARTE Y POESÍA. Edit. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1992.
• PABÓN, José: DICCIONARIO MANUAL GRIEGO. Edit. VOX, España, 1967
• PESSOA, Fernando: Letanía. Recuperado de: https://www.poemas-del-alma.com/fernando-pessoa-letania.htm
• PLATÓN: La República. Edit. Universidad Nacional de San Martín, Argentina (S/F)
• Ygor: Léxico de la tercera declinación. (S/E) (S/L).
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