Dos poemas
Buen día, amigos de Steemit. Quiero presentarles dos poemas que abordan una inquietud fundamental en los escritores: el tema de su propia tradición. Cuando los escribí indagaba en ese tema. Es por ello que escribí un poema a José Antonio Ramos Sucre, uno de los autores fundamentales de la poesía venezolana y que, además, es de Cumaná, mi ciudad. Ambos poemas se complementan en el sentido de abordar dos temas propios de la tradición, poeta y ciudad. Espero les guste. Aparecieron publicados por primera vez en libro Letra joven (2006) y pertenecen a mi poemario “Aire de los mares vencidos”.
Ramos Sucre
Encierro mi nombre en una piedra. ¿De quién lo oculto? No es que la rosa se llame rosa y punto. Ni que el objeto sea material y físicamente un objeto. No. Tampoco se trata de bañar la poesía con un cáliz embalsamado en tu ausencia. Es simple y llanamente una efigie que vive, un demonio que exorcizas abriendo la ventana donde reposa la llaga; la nave de la paciencia. ¡Cuántas cartas de amor infante no están perfumadas con tu poesía! ¡Cuánto de allá habrá en esta página que se aromatiza de ti!
Y sí, es cierto. Robé la bolsa que dejaste en la mesa sin darte cuenta. A lo mejor era el regalo que me dejabas y la infame no te dio tiempo para decírmelo. Sin embargo lo tomé prestado y no me arrepiento de ello. Es mejor pensar que sí. Que sea así, pues cuando se rompió la vena la sangre brotó a propulsión de velocidad increíble. Y no quedó nada para los vampiros que se apresuraban a correr tras del pájaro rojo. Los señores de la nocturnidad fenecieron impávidos ante el espectáculo. Se equivocaron cuando pensaron que sería fácil. Fracasaron con el aire impetuoso que desprendía, con el radiante sol que se asomaba al alba, y continúan fallando.
Después de todo me preguntó si será cierto. Cuarenta años para ver lo que miraban. Mirar sin ver parece absurdo, pero más absurdo es comenzar y ver y no percatarse, no darse cuenta del hecho. La sorprendente fugacidad, lo inevitable... Ramos, Ramos Sucre .
CUMANÁ
Me fundo en tu nombre, para hacerte el amor de diosa. Sin dilaciones que repercutan en tu sentir de mujer, te ofrezco la anciana estela perpetrada en la gracia de mi ingle juvenil.
Tu sonrisa, que es la sonrisa de las olas de tu mar, va y viene, caminando, tirando de una fuerza que se resiste. Y se mueve, se rompe horizontal, choca con mi arena, la salpica de tu canción–mar. Me vuelvo amalgama de tu nombre. El sol no lo evita.
Tú, implacable religión que me ortodoxas, me enfermas. Hago de ti lo que realmente soy. Porque lo que soy, es lo que fuiste y lo que eres. Me simbolizas en el excremento como una gota de sudor plateada.
Brillas, fulguras al ras de la tierra estercolada de mi corazón. Caballo que pasta en el hogar sin credo y se alimenta de falsas oraciones inventadas con barro.
Hola @morey-lezama. Los poemas describen la sensibilidad del poeta. Felicitaciones.
Hola, gracias por tu valoración.
Estimado @morey-lezama, que bueno lleerte otra vez. Por un momento temí que nos hubieras abandonado. Afortunadamente, decidiste regalarnos estos dos bellos poemas. Debo confesar que el que dedicas a Cumaná es mi preferido. Abrazos, y espero ver más textos tuyos pronto.
Muchísimas gracias por su lectura. Siempre es especial sabiendo que viene de alguien que sabe de lo que habla.