😢 Sueños Rasgados #7 - Los Beaumont 👪
El 26 de enero de 1966 Jane, Arnna y Grant Beaumont, tres hermanos de 9, 7 y 4 años de edad respectivamente, desaparecieron de una playa al sur de la lejana Australia, y hasta el sol de hoy se desconoce qué sucedió con los niños.
Los padres, Jim y Nancy Beaumont, sabían que sus hijos tomarían un autobús hasta la playa más cercana, trayecto que solamente duraría cinco minutos y ya habían realizado con anterioridad. No sentían ninguna preocupación al respecto, pero sí fijaron una norma: si salían a las 10 a. m., debían volver a casa a las 2 p. m. Eso nunca ocurrió... Pasaron las horas y, al caer la noche, el teléfono de la estación de policía sonó a las 7:30 p. m. para recibir un nuevo reporte de desaparición que, sin querer, se convertiría en uno de los más mediáticos e influyentes del continente oceánico, al punto de cambiar por completo la forma de crianza impuesta en el lugar.
No hubo sospechosos directos en el caso; lo que se pudo extraer, gracias a unos testigos, es que los menores andaban con un hombre rubio y delgado de unos 30 años con el que parecían estar jugando y pasando un buen rato. También se supo que Jane, la hermanita mayor del trío, adquirió pastelitos y un pastel de carne, comida que no le había comprado antes al comerciante de la zona, y que, además, pagó con un billete que no le dieron sus progenitores... Ambas declaraciones concuerdan con la presencia de alguien más que pretendía ganarse la confianza de los ingenuos hermanos. Al fin y al cabo, ¿quién podría resistirse a un trato cortés y ricos alimentos?
El último en ver a los chicos fue un cartero. Al parecer, estaban tomados de las manos y riendo, dispuestos a devolverse al hogar.
Meses, años y décadas de supuestos avistamientos, acusaciones, cartas falsas e incluso intervención psíquica tenían a los agentes sin más tácticas resolutivas.
Los Beaumont no fueron catalogados de negligentes, ya que, en esa época, la libertad dada a los infantes era socialmente aceptable. Sin embargo, las futuras generaciones contaron con papás más estrictos que, guiados por esta experiencia, cambiaron su perspectiva por miedo a perder a sus seres queridos.
Es 2018, Jim y Nancy tienen 92 y 90 años, y más de 52 sin conocer el paradero de sus pequeños. Más de medio siglo de suplicio que muchos aún toman de lección.
Fuente https://horripilante.wordpress.com/1966/01/26/la-desaparicion-de-los-ninos-beaumont/