MISOGINIA, COMO DETECTARLA Y EVITARLA
El enamoramiento dura muy poco, por lo que la Luna de miel se acaba, generalmente, poco después que se establece una unión de compromiso entre la pareja. La convivencia diaria y la vida cotidiana hacen que veamos al otro, a nuestro compañero o compañera, con más realismo; por lo que le encontramos defectos que antes no notábamos, incluso pueden hacer que surja entre ambos el odio, objeto de estudio de la doctora Susan Forward, en su libro “Cuando el amor es odio”. A este punto se llega en las relaciones entre un misógino y una mujer con ciertas características emocionales.
¿CÓMO SABER SI ES MISÓGINO?
Misógino es el hombre que siente aversión por las mujeres, dice el diccionario. Además tiene una gran necesidad de controlar a las mujeres y lo hace de manera agresiva, valiéndose de insultos, intimidación, comentarios denigrantes destinados a hacer que ella se sienta incapaz e impotente.
Su estrategia también incluye someterla a una situación de inestabilidad a través de los cambios impredecibles de carácter, que van desde ser el más encantador y fascinante, hasta el más colérico e insultante.
El sometimiento no es completo si no contribuye activamente a desvalorar a su pareja, desgastando su confianza en si misma. En el principio de la relación pone a prueba la resistencia de su compañera. Frecuentemente, de manera inconsciente, agrede su autoestima.
Si en esa ofensa inicial ella no lo enfrenta ni cuestiona su comportamiento, le está otorgando, sin darse cuenta, el permiso para que la maltrate de ahí en adelante, aunque ella piense que así le está expresando su amor.
NECESIDAD DE CONTROL
Un misógino es muy inseguro. Llega a la relación de pareja con un miedo permanente a ser abandonado por su mujer, por lo cual, inconscientemente, fomenta en ella una dependencia, sojuzgándola para asegurare de que permanecer a su lado.
A medida que “hace menos” a la mujer, la imagen de él se acrecienta, logrando así el control que desea. La doctora Forward señala que en esas relaciones se establecen dos tipos de contratos o de acuerdos:
Explícito, que significa para ambos “te amo y quiero estar contigo”.
Implícito en el que el acuerdo de ella es: “mi seguridad emocional depende de tu amor y para conseguirlo estoy dispuesta a ser dócil y a renunciar a mis deseos y necesidades; mientras que el de él es: “mi seguridad emocional depende de que yo tenga el control absoluto”.
En la relación con un misógino existe desequilibrio de poderes, a favor de él por supuesto. La negociación y compromiso para resolver, entre los dos, asuntos comunes, no son frecuentes. El controlara o pretenderá controlar la forma de pensar, de sentir y conducirse de ella, pero si no lo consigue lo acompañarán la frustración y los estallidos de cólera.
Estará prohibido que ella se altere o llore, porque será interpretado como ataques hacia él y una prueba más de las deficiencias de la mujer. Pero si ella no da cauce a esos sentimientos normales, encontrará otras salidas dañinas, como la enfermedad física, la falta de motivación, la depresión o la pérdida de energía.
Los celos y la posesividad son señales previas a la violencia física, dice la doctora Forward. El alcohol exacerba los impulsos agresivos del misógino. Pero la mujer corre riesgos de ser agredida cuando se presentan situaciones de cambio o de estrés, con la muerte de los padres, un embarazo, la pérdida del trabajo o fluctuaciones en la economía familiar.
No se diga cuando ella consigue trabajo después de pasar varios años en casa, cuando reanuda sus estudios o encuentra nuevas amistades. Para el hombre son situaciones amenazantes, porque se siente excluido y representan una pérdida comparable a la humillación. Ante tales circunstancias, probablemente el misógino, luego de no obtener éxito portándose prepotente y amenazante, recurre a la violencia física ¿Qué hacer en este caso?
Habrá que tomar algunas medidas, irremediablemente, aunque para algunos resulte insólito dejar un hogar cómodo. Si hay violencia física, no hay vuelta de hoja.Para ello e debe estar preparada con:
a) dinero
b) un lugar seguro a donde se pueda llegar con los niños (si los hay)
c) un medio de transporte para llegar a ese refugio a cualquier hora.
SEXO Y DINERO, SUS ARMAS
El misógino intentará que la mujer renuncie a aspectos importantes como el trabajo, las clases o cursos, amistades o hasta la familia. Lo puede hacer de forma tan sutil que ella se sienta halagada. El problema es que no importa cuanto se acceda para llevar la relación en paz, nunca es suficiente.
Las dos formas más comunes con las que el hombre se asegura el control son:
#Sexo. El no tiene consideración hacia los sentimientos, necesidades y preferencias de la mujer. Hace crueles críticas a su debilidad, a su aspecto o a sus características sexuales. Frecuentemente la compara con otras. La castigará con la humillación y la denigración si se atreve a tomar iniciativas en ese terreno.
Algunos misóginos son adictos al sexo, con lo cual adormecen ansiedades muy profundas. También pueden descargar su hostilidad causándole dolor durante la relación sexual, por medio de pellizcos, mordidas o incluso la violación, siempre con el fin de herirla, no como acuerdo mutuo.
#Dinero. Puede convertirse en símbolo de autosuficiencia, competencia y libertad. La doctora Forward menciona dos tipos de misógino que controlan a su pareja a través de lo material:
a) El buen proveedor, de economía estable.
b) El héroe trágico, cuyo historial de desempleo y caos financiero lo atribuye a conspiraciones en su contra.
No importa quien de los dos haga el aporte financiero a la relación, él siempre decidirá como gasta el dinero.
EL MISÓGINO NO NACE
La forma en que un niño se relaciona con sus padres es determinante para que se defina su personalidad. En un medio disfuncional, propicio para el desarrollo del misógino, el padre es la figura aterradora o demasiado pasiva como para que resulte atrayente o para ayudar al sano distanciamiento madre-hijo.
Si la madre tiene que enfrentarse a un esposo colérico o cruel, o bien con aquel que le demuestra su agresividad por medio de su indiferencia y pasividad, en el marco de un matrimonio vacilante, es probable que no pueda atender las las necesidades de cuidado y de consuelo de su hijo y requiera que el niño satisfaga las necesidades de ella.
Es muy frecuente, dice Forward, que los hijos se vean obligados a mediar en los conflictos de los adultos. La madre fomenta que su vástago dependa exclusivamente de ella a través de exigencias desmesuradas, rechazo exagerado o un control sofocante.
La madre fomenta que su hijo dependa exclusivamente de ella a través de exigencias desmesuradas, rechazo exagerado o un control sofocante. Ella representa entonces, para el futuro misógino, alguien que tiene el poder de plantearle exigencias interminables.
Al llegar a la edad adulta, el hombre, inconscientemente, trasladará esa dependencia, temores y sentimientos de vulnerabilidad a la mujer con quien comparte su vida.
En el otro extremo, si el niño es criado por un padre rígido, violento, cuya madre acepta ese trato abusivo asumiendo un papel de víctima, aprenderá que un hombre debe controlar siempre a las mujeres, atemorizándolas, haciéndoles daño y humillándolas.
Si la madre permite que se le trate mal, asume una actitud infantil, que le niega al hijo una imagen materna fuerte y lo deja sin protección frente al padre, el niño preferirá identificarse con la única figura adulta en su entorno.
La madre víctima obligará al niño a desempeñar el papel de protector, para el cual no estaba preparado, surgirán entonces, sentimientos de frustración y culpa y se le irán acumulando profundos resentimientos que con el tiempo, se tornarán en coraje hacia las mujeres.
NO TODO ESTÁ PERDIDO
El misógino es un hombre inseguro, egoísta, terrible pero difícilmente aceptará que algo anda mal en su comportamiento. Por eso, la mujer es quien deberá provocar que él cambie su trato hacia ella, modificando sus relaciones, actitudes y comportamiento.
El objetivo no es cambiarlo, labor presumiblemente imposible. Pero es muy difícil que se pueda llegar sola a tal punto: se requiere de un terapeuta, especialista en relaciones de dependencia, para lograrlo.
El primer paso es que recobre su autoestima, que ponga límites al comportamiento abusivo del misógino, que entienda que una buena relación se basa en el respeto mutuo y en el equilibrio en el poder, prestando atención a los sentimientos y necesidades del otro e interesándose por encontrar maneras efectivas para solucionar diferencias de opiniones, discusiones y enojos.
En caso de que el misógino pretenda iniciar una discusión, las respuestas deben ser defensivas, de manera que le permitan tomar cierta distancia y control de la situación, sin verse arrastrada por las reacciones irracionales de su compañero.
COMO DETECTAR A UN MISÓGINO
Antes de relacionarte con un hombre presta atención a ciertos comportamientos:
a) cómo trata a su madre
b) si descalifica fácilmente a las mujeres,
c)cómo trata a las meseras, cómo pide que se lo atienda
d) cómo ha enfrentado frustraciones anteriores o rompimientos con otras novias o esposas.
Bibliografía
Fragmento del libro “Cuando el amor es odio”, de la Dra. Susan Forward: https://www.megustaleer.com.ar/libro/cuando-el-amor-es-odio/MX315/fragmento/