PETER

in #spanish8 years ago (edited)

Queridos amigos!

He escrito varias historias pero a ninguna he podido darle el final que merece o tal vez el desenlace no fue el correcto, de tanto tiempo que ha pasado y de tanto esfuerzo dado, frutos todavía no he encontrado.

Te invito a conocer una de esas historias, de las que más adelante conocerás muchas más.

PETER

Las gotas repicaban en su ventana, el sonido de un sueño distante aun estaba en su mente, con los ojos cerrados empezaba a sentir que era hora de levantarse. Movió un poco el brazo para asegurarse que aun estuviera en su cama, el sueño latente no le dejaba abrir los ojos, al cabo de un momento abrió los ojos, miró al techo y deseó estar soñando.
Al levantarse de su cama aún algo soñolienta, peinó con descuido su larga cabellera color chocolate, se sentó en la cama y empezó a repasar aquello que había estado soñando. No era de esas personas que creen que lo que sueña es por algo pero había algo muy particular en el sueño: un chico de cabello color ébano.

  • Peter – dijo sin emitir ningún sonido.
    Después de estar un rato sentada se puso en pie, decidida a salir de la casa para ir a buscar a la oficina de correos el paquete que su madre había enviado, se vistió y salió con desgano. Al llegar a la oficina de correos, sin si quiera recordar haber recorrido el camino de su casa hasta ese lugar.
  • ¿Por qué hoy? – dijo algo molesta entre dientes.
    la oficina postal tenía un aviso en la puerta que por ese día abriría más tarde, y por tanto tendría que esperar a que abriera para buscar el dichoso paquete, que ella sabía que no era más que un suéter y un par de fotos de las últimas vacaciones.
    Se sentó en una banca en un parque, a una cuadra del correo, mientras comía algo que acaba de comprar y miraba algo absorta el movimiento de las hojas de los árboles. Había parado de llover por un momento, pero nuevamente caían tiernas gotas del cielo que empezaban a mojar todo lo que había, rápidamente se subió la capucha y siguió sentada como si nada ocurriera.
  • ¿no te molesta la lluvia? – preguntó una voz cercana.
    Cuando volteo hacia su izquierda vio que un chico la observaba con detenimiento, tenia hermosos ojos ámbar y estaba empapado por la fuerte lluvia que anteriormente había azotado la ciudad. Se sentó a su lado sin dejar de mirarla.
  • No – contesto ella algo alterada.
  • A mí tampoco – replico él tontamente, sonriendo – más bien me encantan los días así – miro al cielo y concluyó – son perfectos – una gota le resbalo por la frente.
    Ella no comprendía aquello que estaba ocurriendo, el chico con el cabello enmarañado bastante largo, que se hecho para atrás para descubrir sus ojos, volvía a mirarla y ella no sabía que decir, tal vez pensaba que aun estaba soñando.
  • Tienes un cabello muy lindo – rompió el silencio el chico, mientras con su mano quitaba un par de gotas que corrían por un mechón de su cabello que se había salido de la capucha, ya había parado de llover y parecía que venían unos buenos rayos de sol.
  • Realmente tienes costumbres extrañas – replicó entrecortadamente y algo atónita – ¿te sueles acercar a la gente que no conoces? – dijo ya algo molesta
  • Solamente – lo pensó por un momento – si son personas bonitas – rió un poco – me llamo Peter, y pues vivo en frente de ti – se apeno un poco y continuo – la vista de mi balcón da al tuyo, te he visto pasar interminables horas sentada estudiando o escribiendo – dijo algo avergonzado.
    Hubo un silencio algo incomodo, en el cual ella lo miraba atónita sin poder dar crédito a sus oídos, pero recordó que ella también se había fijado en él un par de veces cuando lo veía dormir por las tardes cálidas en el balcón de su apartamento mientras la brisa acariciaba su cabello y se ruborizo un poco.
  • Yo también te he visto desde mi ventana – aclaro con algo de aspereza, ya que no acostumbraba a hablar con extraños.
  • ¿Qué? – dijo sorprendido e interrumpiendo algo que ella iba a decir – desde que te mudaste te he querido conocer – dijo pasándose la mano por la negra melena, mientras miraba la copa de los arboles, sonreía tontamente y se sonrojaba un poco – pero honestamente nunca se me ocurrió como acercarme a ti – coloco sus manos tras su cabeza y recostó su espalda del respaldar del banco para poder ver mejor los arboles moverse.
    Ella no supo que decir, se quedo muda un momento mirándolo y luego desvió la mirada hacia un par de ardillas que correteaban en un árbol cercano. Cuando empezaron a bañarlos los primeros rayos de sol de la mañana, ella miró la hora y pensó que para ese momento ya estaría abierta la oficina postal.
  • Disculpa, Peter – hizo silencio un momento lo pensó y volvió a decir – tengo que ir a buscar un paquete en la oficina postal y luego tengo clases – antes de que pudiera terminar de hablar él dijo mirando su reloj y luego mirándola a ella sonriente:
  • No te preocupes, pero me tienes que hacer dos favores –
    Ella lo miro sin comprender y respondió: - ¿qué favores? –
  • Primero – hizo una pausa y rió ante la cara de su espectadora – tienes que decirme tu nombre y segundo – saco un papel de su suéter y le extendió la mano – ven conmigo esta noche a este lugar, a eso de las 7 ¿te parece? –
    Tomó el papel y lo miró, señalaba el lugar donde sería el festival de té de la ciudad donde habría una serie de cosas nuevas que probar, ella tenía días pensando en cuando seria para ir.
  • Está bien, nos veremos a las 7 en la entrada – dijo sonriendo y sonrojada, se quito la capucha dejando ondear su largo cabello en la brisa, despego sus labios y pronuncio con un tono dulce – me llamo Alicia –
  • Estoy muy feliz de poder conocerte – sonrió – Alicia – hizo una pausa para alborotarse el cabello – nos vemos a las siete te estaré esperando, no me dejes plantado – mientras se levantaba hecho una última mirada al cielo mientras decía en un tono más bajo – los días así son perfectos –
    Alicia se levanto del banco descuidadamente y trato de disimular que se iba cayendo, se mantuvo en pie mirando hacia el suelo.
  • Bueno yo ya me voy – dijo sin dejar de mirar al suelo.
    De pronto sintió una mano que le levantaba la cara por la barbilla, Peter la miraba de frente y le quito el cabello de la cara:
  • No escondas tu rostro, es muy lindo – sonrió – nos vemos luego – haciendo un gesto con la mano se fue al lado contrario al que ella se suponía que debía de ir.
    Se mantuvo un momento de pie con la mirada perdida, y luego emprendió su camino. Sin darse cuenta ya estaba en su casa, había buscado el paquete, ido a sus respectivas clases y ya eran las seis de la tarde, todo el día se mantuvo perdida en el recuerdo del chico del parque, miraba por la ventana de su habitación sin ver, solamente pensaba en el dichoso encuentro.
    Ya había pasado media hora, Alicia corría desaforadamente por su casa apresurándose en arreglarse para no llegar tarde, tiro al piso el paquete que había recogido en la mañana, el cual toda la tarde había estado sobre la mesa, al caer al piso salió una carta de él que fue a parar debajo de la mesa. Se le había hecho tarde, corría fuera de su casa deseando llegar rápido y que Peter aún no hubiera llegado.
  • ¿Será que llegue muy temprano? – dijo mientras caminaba en círculos - ¿será que le dije otra hora? – pensaba en voz alta mientras se despeinaba el cabello - ¿será que me dejó plantado? – se paró en seco, y se sentó en el suelo junto a un poste suspirando y un poco desanimado, Peter ya no tenía esperanzas en verla venir.
    Al cabo de unos minutos oyó una voz que lo hizo sonreír: - ¡lo siento! Se me hizo muy tarde – respiraba entrecortadamente, se notaba que había corrido hasta ahí, tenía el pelo alborotado y había perdido el aliento – no pensé que era tan tarde – respiro profundo y Alicia se sentó junto a Peter mientras se calmaba.
    Él no dejaba de mirarla sin poder contener una sonrisa, sin decir nada se levantó miró alrededor y le dio la mano para ayudarla a levantarse. Ya ambos entraron al festival e iban probando todo cuanto vieran, y hablando amenamente sobre todo lo que les había sucedido en el día, y diversas cosas mas mientras se conocían, pero ellos sentían que se conocían de toda la vida.
    Sentir que conoces a alguien desde siempre, es algo único que solamente ocurre una vez en la vida, cuando dos almas gemelas se conocen.
  • No creo que esta noche pueda dormir – replicó con una sonrisa.

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