Berlín. Comer allí, mi experiencia.

in #spanish8 years ago (edited)

Regresado ya de Berlín, con multitud de notas tomadas, he decidido desestructurar la estructura tradicional de diario y mejor hablar sobre temas concretos basados en mis notas. Empezaré por la comida, no por más relevante(que considero que lo es) si no por empatía hacia el tema y mis impresiones de cómo tiene mucho que ver o decir sobre la forma de ser de los alemanes, en este caso, los berlineses.

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Llegando del aeropuerto a la Alexanderplatz, era temprano para hora española, las ocho, o quizás la ocho y media hora española, había multitud de puestos de souvenirs, comidas y demás bagatelas.Fue el primer contacto aunque fuera visual con la gastronomía berlinesa(no del todo cierto ya que en el aeropuerto había podido disfrutar un Milchkaffe con una berlinesa rellena de cereza).

El olor a curry, impregnaba el aire, aunque tiene mucha fama el kebab que se le atribuye por acá el origen, realmente el plato estrella del mercadillo, era la currywurst que no es más que la típica salchicha alemana roja grande, que la sirven cortada, en panecillo con salsa ketchup aderezada de curry, o una versión más llamativa en una especie de cuenco de patata frita en forma de oblea de helado gigante, rellena de la salchicha partida con la salsa de tomate y el curry y patatas fritas. Es la opción más económica de la gastronomía berlinesa, y pensaba que algo más para turistas y curiosos, pero no, es denominador común entre los alemanes su degustación. Pero vamos no deja de ser una salchipapa, a lo fino, se venden bien estos berlineses.

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Otra cosa que me llamó mucho la atención de inicio, es que no suelen sentarse a comer, van de un lado a otro con lo que sea y van comiéndoselo, es lo usual, lo de comer sentado en los restaurantes a la manera española, con largas sobremesas, olvidate, eso es algo para veladas románticas u ocasiones especiales. Tuve la impresión de que comer, para ellos, es algo muy accesorio en el día a día, que lo hacen por pura alimentación y piden sólo un mínimo de gusto, nada extraordinario.

Como ejemplo, en uno de los días que fuimos a un centro comercial, pues hay como en todos un área de restaurantes, allí son un poco monotemáticos, sección de salchichas, la omnipresente currywurst en mil formas y maneras(hasta la “original” versión de dos salchichas), hamburguesería, las dos consabidas que están hasta en el último reducto de la tierra, sitios de comida tai que es algo como muy fashion allí supongo, nada del otro mundo, os lo aseguro, noodles y más noodles. Algún puesto de pescado frito al estilo de los fish and chips británicos(cuya opción la ofrecen para llevar por los pedidos que vi, es también muy demandado dentro de la apretura alemana de comer mientras se va de aquí para allá)

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Algún italiano, y puestos de multitud de bollos variados y heladerías colman lo que podríamos decir el 90% de la oferta gastronómica que pude ver en Berlín(y os puedo asegurar que patee mucho mucho, 40 kms en dos días y nada de andar en círculos)

Bueno a lo que iba, comimos en el puesto de los pescados, uno de los días pedimos un arenque en panecillo que va con su cebolla marinada y pepinillo encurtido, rico, pero sin alaracas, nada que no puedas preparar yendo a cualquier supermercado y armar en dos minutos y un bagel de salmón con aderezo de algo que parecía salsa holandesa pero sin su gusto.

Bueno a lo que iba, yo suelo comer rápido, bastante rápido, termino siempre el primero de los comensales, y bueno después de sentarnos en la mesa de al lado se puso una chica alemana, con su plato, era un pescado frito con salsa de champiñones y nada acompañado de pan y unas papas fritas. De beber, la omnipresente cerveza de medio litro. Era un plato de tamaño grande, no muy apetitoso en su aspecto, pero grande y contundente, el tema es que antes de que terminase mi panecillo, ya la chica le dio tiempo a recoger la mesa de las bandejas de la comida anterior(eran maleducados, se dejaron las bandejas con todo), instalarse, beberse la cerveza, comerse el plato, recogerlo e irse, todo en un santiamén, como he dicho, comer para los alemanes, parece un acto administrativo más, muy lejos de nuestros tiempos y ritualidad.

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Como breve inciso, remarcar que clavarte una cerveza de trigo de medio litro aqui no es problema, incluso puedes beberla por la calle, pero los fríos berlineses yo creo que te permitirían beberte una botella de Jagger en cada comida sin enterarte del alcohol, horrible el frío, horrible el viento.

El tema es ese, comen mucho pero comen rápido, de beber multitud de cervezas alemanas, todas de medio litro, también había la anécdota de borracho máximo supongo de las latas de litro e incluso de dos litros por escasos 2 euros, al precio que está la vida acá, me hace pensar que la calidad de la cerveza, era cuanto menos dudosa. La cerveza, acá es barata comparado con el precio de otras cosas, el mismo agua por no ir más lejos, pero no esperes nada mucho más allá de la Edinger, Franziskaner o Paulaner, estas tres son totalmente representativas de las cervezas que puedes tomar, para cosas más especiales, pues como en todos los sitios, tiran de las belgas.

Otro dato curioso a mencionar es el agua, por dos temas, primero, porque al comprarla, lleva un sobre impuesto de 25 céntimos de euro sobre el precio marcado que te es devuelto en forma de ticket descuento una vez que has reciclado el botellín o botella en el caso. Para que entendáis, un botellín puede costarte como 11 céntimos pero con la tasa se pone en 36 céntimos que recuperas cuando reciclas(lo cual no siempre es tan sencillo, las máquinas están dentro de los centros comerciales, por lo cual, estás restringido a sus horarios comerciales)

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Otro tema, es que el agua común aquí, es con gas, Sprudelwasser, es decir de común el agua embotellada que beben es con gas, y tiene evaluada distintas durezas, también es lo más habitual. los sabores, hay multitud de sabores, desde la fresa hasta frutas que ni me imaginaba, en fin, para un paladar hispánico, resulta bastante chocante. El agua normal de toda la vida, la común, es un sabor más y no siempre sencillo de encontrar, tenía que ir mirando su composición química para asegurarme que no contuviese anhídrido carbónico añadido.

Para un próximo post les comentaré más impresiones sobre la forma de comer de los berlineses y de lo que vi en tiendas y supermercados.

Gracias por leerme

Sort:  

Excelente Post, ya me entraron ganas de viajar! 😆

Ya en próximos post, comentaré más sobre el tema, pero hazte a la idea que a finales de Marzo, como estamos he tenido mínimas de -3 grados por el día!!

Jajaja si pueder ser que ellos solo comen por pura alimentación y no por disfrute ni respeto a los alimentos, me encantó tu post.

Eche de menos tus verduritas @maastro jajajjaa. Fuera de broma, me ha encantado, espero tus próximos post.

Muy buena y detallada crónica de tu experiencia gastronómica en Berlín, @maastro. Una manera, como sugieres, de conocer la cultura de un pueblo, es conocer sus hábitos alimenticios. La tuya es una mirada incisiva que ofrece una visión a la que me alegra tener acceso y, con ella, a la cultura alemana. Espero poder algún día visitar Alemania y comprobar por mí mismo todas estas cosas que nos cuentas. Saludos y gracias por este post.

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