Agujeros negros
Atrapado a medio camino entre tu voz y tus ojos, recordé esas caricias que arañaban el alma y esos besos en silencio que susurraban ternura. Mordiendo tus labios le encontré solución a mi hambre y besando tu cuello le encontré descanso a mi ansiedad. Baños de espuma y de silencio donde te observaba dormir entre mis brazos. Aún ahora en mi cabeza todavía resuenan las notas de esa canción a la que llamábamos futuro. Restos de una melodía que todavía no tiene fin.
Canción que acaba sin esperarlo causando mil y una sensaciones en la piel. Como la tristeza de no saber como acabaría, nostalgia por las notas que no bailamos y amor a los estribillos llenos de entusiasmo. Esa canción que era el camino de la búsqueda insaciable de felicidad que nos llevó a querer siempre más. Como dos agujeros negros orbitando juntos y colapsando en una sola singularidad.
Casa construida ahora en ruinas dando paso a la transformación de lo que fue. Corazón hecho pedazos que ahora se reconstruye a si mismo. Como aquel que encuentra belleza en lágrimas de soledad, porque sabe apreciar cada momento no vivido y transformar toda esa ansiedad en amor para comprender que cada momento es único. Que evita la incongruencia de nuestros actos y deja de buscar aquello en lo que nada. Como niños buscando lo que siempre hemos tenido.
Cada beso, mirada, caricia y abrazo son los que una vez dados nos hace grandes, como el sentimiento de estar completo y saber que nuestra voluntad está en las manos adecuadas. Manos que saben dar sin recordar y recibir sin olvidar. Niños jugando con el amor de otros, inseguros, buscando apoyo y cariño allá donde pisan sin saber que nadan ahí donde quieren llegar.
No busques, pues el amor comienza y acaba en ti. Aunque parte del mio ahora es del mundo. Como una estrella de mar que se rompe y reconstruye, así es el corazón. Una vez confiado puedes dar y dar sin llegar a vaciarte nunca, sabiendo que cada nota, cada abrazo y cada beso... serán siempre tuyos, dados con amor.

Muy bonito.
Muchas gracias Laura! =)