Entre Gustos y Colores / Capítulo I
Les cuento, soy de las que escribe historias románticas con un toque de sensualidad y hoy he decidido dejarles un pedacito de una novela que escribí hace un tiempo para un proyecto de la universidad y que está publicada en mi blog personal Entre Gustos y Colores: https://entregustosycoloresweb.wordpress.com/. Espero les guste y no olviden dejar sus comentarios y votos. Gracias :)
Entre Gustos y Colores / Capítulo I
La historia que estás a punto de leer no es precisamente un cuento de hadas, tampoco está basado en hechos de la vida real, aunque para algunos pueda parecerle que sí, por eso les diré que cualquier parecido con la realidad, es solo coincidencia. Y es que Nadia (nuestra protagonista) era una chica como todas: alegre, estudiosa, no vestía a la moda, no salía de noche, no tenía novio… bueno, no exactamente como todas, pero algunas chicas se sentirán identificadas… ¿verdad?
Se levantaba muy temprano para ir a su trabajo en un periódico local donde se desempeñaba como redactora, allí pasaba la mayor parte del día hasta que se iba a la universidad donde estudiaba comunicación social. Un día de tantos cuando se disponía a trabajar, su mejor amiga y compañera de trabajo Joselyng llegó a su lado, Nadia sabía que, por la cara que traía, algo quería contarle.
Joselyng González, una muy conocida periodista de farándula que se codeaba con grandes artistas tanto nacionales como internacionales. No era una paparazzi cualquiera, ella lograba las grandes exclusivas de los famosos ya que los conocía personalmente y ellos eran quienes la buscaban para contarles su vida. Siempre estaba vestida a la moda, su hermoso cabello castaño por debajo de los hombros, piel blanca y rostro de niña bonita la hacían verse siempre joven. Tenía una bonita sonrisa y aunque muchos chicos se ilusionaban con ella, solo tenía ojos para su novio. Ese día había elegido una hermosa blusa de color fucsia, unos leggins negros y unas preciosas sandalias bajas que la hacían lucir relajada y joven.
Nadia al verla sonrió y dejando de teclear en su computadora se dio vuelta hacia su amiga y saludó:
-¡Hola! ¿Qué tal tu día?-
-¡Bien! Ya sabes, siempre hay algo que contar, la farándula nunca se detiene.-respondió Joselyng haciendo gestos despreocupados con las manos.
-Por eso me gusta tanto lo que hago, no me interesa andar pendiente de la vida de nadie, yo solo voy, cubro sus eventos, comento lo que ellos quieren y ya, hasta allí llega mi trabajo.-
-¿Me estás diciendo chismosa?-respondió con la boca abierta-
-¡No seas tonta!-sonrió Nadia-¡sabes que lo digo en broma!-
-Más te vale. Y ahora cambiando de tema, ¿ya sabes lo último?-susurró Joselyng
-No, ¿qué hay de nuevo? -preguntó poniendo los ojos en blanco.
-Ay amiga pues el rumor que corre por todos los pasillos de esta empresa.-respondió Joselyng en susurros y mirando alrededor para cerciorarse que nadie las estaba escuchando continuó- ¡lo escuché en el baño! Resulta que vamos a tener nuevo presidente en la empresa y el hombre está como le da la gana-dijo entre risitas cómplices.
-Y voy a creerte que tú lo miraste, si sólo tienes ojos para tu novio.-dijo Nadia aguantando las ganas de reír
-¡Obvio que no lo miré como dices que pude haberlo mirado!-respondió Joselyng poniendo los ojos en blanco y acomodándose un mechón de cabello que había escapado de su bien realizado peinado. Siempre estaba perfecta. ¿cómo lo hacía?-solo te lo digo porque se rumora también que junto a él vienen cambios en la empresa, y ya sabes a que me refiero
-Bueno, puede que sea cierto y ese hombre traiga su propio personal de confianza, aunque no sería ético que despidieran al personal, muchas de las personas que están aquí es porque esta es su única fuente de trabajo y otros porque aman la empresa.
-Es cierto pero no podemos confiarnos, igual nosotras somos las mejores y no creo que quieran prescindir de la mejor columnista de sociales y farándula de este país-dijo Joselyng guiñando un ojo y se levantó- nos vemos en el almuerzo, tengo que hacer unas llamadas.
Nadia se quedó mirando la pantalla de su computadora pensando en lo que acababa de contarle su amiga, sería bueno conocer al nuevo presidente y con suerte poder conversar con él, explicarle tantas cosas que quizás ignoraba de la empresa y que pudiera salvar los puestos de muchos empleados.
Describir a Sebastián Aguirre como un hombre guapo era quedarse corto. Alto, fuerte, cabello castaño claro y cortado a la moda, ojos grises, voz profunda y una inteligencia insuperable para un hombre de tan sólo 35 años. Vestía a la última moda masculina, ese día se decidió por una camisa blanca, con un traje de chaqueta azul oscuro y una corbata gris que hacia juego con sus hermosos y penetrantes ojos.
Hijo único y consentido, siempre obtuvo lo que quería, las mejores escuelas, los mejores juguetes y por supuesto, las mujeres más bellas. No era un cretino, trataba bien a todo el que lo conocía, pero se sabía que sus preferencias eran únicas, no salía con cualquiera. Se especializó en economía, ciencias políticas y comunicación social en la Universidad Central de Venezuela y luego hizo varios posgrados en España donde dirigió por muchos años un periódico madrileño, luego de eso decidió explorar nuevos horizontes y tener lo que siempre ansió: su independencia. Así fue como se mudó a los estados unidos. Tenía una hermosa mansión en Golden Beach donde sus vecinos eran los ricos y famosos. Un día en una cena en Miami con unos amigos, conoció a Gerardo Sánchez, quien para ese entonces era dueño de Diario Venezuela y se lo ofreció en venta, no tardaron en llegar a un acuerdo. Es por ello que ahora se encontraba allí, en esa oficina, en una ciudad nueva para él y dispuesto a sacar adelante aquella empresa que –como sus asesores le habían indicado- estaba a punto de cerrar por las deudas que poseía. Había tomado la decisión de viajar a Venezuela, comprar una hermosa casa en una urbanización privada pero no vendió la mansión de Miami, pensaba que podía ir y venir a su antojo.
Debía hacer cambios, por supuesto, remover personas de su cargo, no quería hacerlo pero había recibido información de que habían personas que tenían cargos altos y no trabajaban como debían, así como habían empleados que tenía años de servicio con el mismo sueldo y sin los beneficios que otorgaba la ley. Todo eso pronto cambiaría, tenía grandes planes para ese periódico y tenía en mente hacerlo uno de los mejores del país.
Estaba revisando unos papeles que su asesor le entregó esa misma mañana cuando decidió darse un descanso y conocer un poco más su nueva empresa, así que dejó todo de lado y se dispuso a dar un pequeño paseo. Estaba saludando al personal cuando de pronto sintió que algo chocaba contra él, un gemido y cosas que caían, se dio la vuelta y vio una chica arrodillada en el piso recogiendo un montón de carpetas, un celular y otros aparatos mientras se deshacía en disculpas. Se arrodilló para ayudarla y cuando ambos se pusieron de pie, él la estudió con cuidado, su aspecto, su figura, todo. Esa mujer de piel blanca, profundos ojos marrones, boca pequeña, nariz perfilada y cabello negro un tanto rebelde le pareció muy atractiva a pesar de no seguir los parámetros de mujer con la cual siempre salía. Nadia también se fijó en él, ¿quién sería ese hombre tan guapo que la estaba mirando? Y sin poder evitarlo se sonrojó.
-¡Buenos días! Le pido disculpas, no lo vi y yo…-intentaba explicar pero parecía que su lengua se había quedado pegada.
-Buenos días señorita…
-Nadia Álvarez, redactora de la columna de sociales-extendió la mano para saludarle.
-Encantado, Sebastián Aguirre-dijo con una sonrisa-
Oh dios mío ¡que guapo este hombre!-pensó Nadia.
-Sociales…-dijo en tono muy serio- y… ¿Cuánto tiempo tiene en la empresa?
-Cinco años exactamente… bueno se cumplirán la semana que viene.
-Vaya, felicidades-respondió sin dejar ver ninguna emoción.
-Bueno, creo que tengo que continuar-dijo nerviosa-estoy a la orden para lo que sea
-Gracias –y dicho esto se dio vuelta y siguió su camino.
Nadia se quedó mirando a Sebastián mientras éste se alejaba, en ese momento se dio cuenta que estaba perdiendo el tiempo allí parada como tonta y rápidamente se retiró a continuar con su trabajo, el cual, esa tarde estaba muy acumulado ya que había que entregar a su jefa para su revisión su columna especial del domingo con la reseña de la boda de la hija de un empresario muy importante del país, ella se había destacado en la redacción y el fotógrafo había conseguido unas gráficas estupendas del evento. Todos quedarían satisfechos con su trabajo, de eso estaba segura.
Las semanas pasaron y la rutina siempre era la misma: Nadia debía distribuir su tiempo entre las pautas de los eventos que debía cubrir, sus labores de la universidad y colaborar con la casa que compartía con su madre y si le sumamos a todo este stress que esa misma semana habían comenzado los despidos en diferentes departamentos, muchos empleados se pusieron nerviosos y con ellos los rumores de que estos nuevos dueños ya tenían a sus empleados y se iban a deshacer de todos los que estaban en la empresa cobraron más fuerza. Es por ello que Nadia no se atrevía a negarse a cubrir un evento aun así este le impidiera dedicarse algo de tiempo para sí misma, no quería perder su trabajo.
Una mañana llegó tarde al trabajo, se había quedado dormida y el tráfico propio de la ciudad no le ayudó en nada, llegó corriendo y se dispuso a trabajar de inmediato, si corría con suerte nadie se daría cuenta, hasta que Marta López-la asistente personal de su jefa-comenzó a presionar a nadia.
-¡Buenas noches Nadia! Estas no son horas de llegar al trabajo, son las diez de la mañana y creo, tu hora de entrada es a las siete.
Nadia mirándola y con ganas de matarla respondió muy sutilmente-se me hizo tarde, tú sabes cómo es el transporte público en esta ciudad.
-No, realmente no sé cómo es el transporte público porque yo no lo utilizo, para ello tengo mi hermoso carro esperándome en el estacionamiento
-Sí, lo imagino. Y, ¿en qué puedo ayudarte esta mañana marta?
-A mí en nada, solo vengo a decirte que Ángela quiere verte. Uy, creo que alguien está en serios problemas.-diciendo esto se fue contoneando las caderas como si estuviera en una pasarela de moda.
En seguida Nadia se puso nerviosa, sabía que estaban despidiendo gente y que cualquier resbalón le costaría su empleo, rezó a la virgencita para que no la abandonara y se dirigió a la oficina de su jefa.
Ángela Castillo, jefa de redacción e información de Diario Venezuela era una mujer carismática y sobretodo profesional, de piel morena, ojos marrones, cabello negro, el cual siempre llevaba alaciado lo que le daba una apariencia muy profesional. Vestía trajes ejecutivos de falda o pantalón, ese día llevaba uno color blanco que acentuaba su elegancia y el bello color de su piel. Al entrar a su oficina le indicó a Nadia que tomara asiento mientras terminaba una llamada, al finalizar colgó y con una sonrisa saludo:
-¡buenos días señorita! ¿qué te trae por aquí? Solo te veo a la hora del almuerzo, casi no te levantas de ese escritorio-
-¡Buenos días Ángela! Tu sabes que tengo que escribir mucho y trato de concentrarme así que si me levanto pierdo el hilo de lo que estoy haciendo y no es conveniente-dijo sonriendo
-Muy cierto querida-dijo Ángela
-Pero, creí que me habías llamado. Eso fue lo que me dijo marta
-¡Ah sí! ¡Uy que tonta soy! Con tanto trabajo casi lo olvidaba, esta mañana recibí un correo de un buen amigo mío pidiéndome que cubriéramos el cumpleaños de su hija, son sus quince y él quiere lo mejor para su hija, ya sabes cómo es esto. Voy a darte todos los detalles y necesito que quede precioso. Es un favor que le debo y ya sabes a qué me refiero.
-Si, por supuesto, confía en mí, envíame todo a mi correo y me pondré a trabajar ya mismo.
-Así me gusta. Bueno, a trabajar ¡no perdamos el tiempo!-dijo sonriendo
Nadia salió de la oficina de su jefa más tranquila y se sentó en su escritorio, abrió su correo electrónico y comenzó a revisarlo, se quedó fría al ver que tenía un mensaje del departamento de recursos humanos con fecha del día anterior, lo abrió y lo leyó:
recibido: lunes 06 febrero de 2012 – hora 04:30pm
para: nadia álvarez
de: dpto. Recursos humanos diario venezuela
asunto: reunión
De antemano reciba un cordial saludo, nos dirigimos a usted para informarle que debe presentarse en la oficina de recursos humanos para sostener una reunión con la licenciada Ana María Castro, jefa de recursos humanos el día de mañana martes 07 de febrero de 2012 a las 11:00am.
Sin más que hacer referencia,
lic. Gabriela Martínez
Asistente RRHH Diario Venezuela
Mirando el reloj de su computadora se dio cuenta que eran las 11:10 am. ¡oh por dios! –ya llevaba 10 minutos de retraso a esa reunión, no, eso no era bueno. Cerrando su correo y apagando el monitor de su computadora salió corriendo hacia el ascensor para bajar al piso 3, donde se encontraba recursos humanos, pero ya estaba esperando mucho cuando decidió que era mejor bajar por las escaleras, abrió la puerta de acceso y bajó corriendo los tres pisos que le faltaban, al llegar miró el reloj del pasillo y marcaban las 11:30am, había perdido 20 minutos entre la espera del ascensor que no llegó y correr por las escaleras, intentó tomar aire, y secarse el sudor pero fue imposible ya que la puerta de la oficina de recursos humanos se abrió y quien estaba saliendo era Sebastián Aguirre, el hombre que había conocido hacia unas semanas y que por más que había preguntado nadie sabía quién era o a quién ella se refería.
-Señorita Álvarez, que gusto verla nuevamente-dijo con su brillante sonrisa de comercial de televisión.
-¡Buenos días señor Aguirre! ¿cómo está?
-Muy bien, disfrutando de su presencia. Casualmente Ana María y yo estábamos hablando sobre usted y mire cual es mi sorpresa, aquí está.
-Hablando… ¿de mí? –preguntó Nadia confundida. Este hombre hablaba como si él y la licenciada castro se conocieran. Pero, ¿de dónde?-
-Así es, le comentaba a Ana María que tenemos personas muy valiosas en esta empresa, así como usted.-Nadia cada vez entendía menos. ¿Sebastián era alguien importante en la empresa? Miró a ambos antes de escuchar de nuevo a Sebastián
-Bueno, las dejo para que conversen y se pongan de acuerdo. Que tengan un grandioso día- dicho esto se dirigió hacia los ascensores, al momento salieron de la nada dos hombres vestidos de traje negro y lentes oscuros que lo acompañaron al ascensor. ¿dónde estaban aquellos dos? Todavía más confundida por todo lo que estaba pasando Nadia entró a la oficina de la licenciada Ana María y se sentó, lo que sucedió después fue toda una sorpresa para ella.
Continuará…
¿Qué les pareció? Espero sus comentarios y si se puede, iré subiendo más capítulos.

¡Esperando el segundo capítulo! :)
¡Gracias @aruska! Bueno si ustedes lo piden lo subo jejeje
Quiero ya el segundo:)
¡Ya se viene @lamorrocoya! Gracias por Apoyarme! Un abrazote