El Demonio | #DomingosdePeli
Un niño, de aproximadamente 12 años vivía en una granja con su padre y su hermano mayor. Mientras éstos trabajaban en el campo, el menor fue arrastrado por una bestia –parecido a un espantapájaros- con una fuerza tan brutal que, por más ayuda que el niño pidió, éste no pudo ser rescatado. A los ojos de su padre y hermano, ese extraño fenómeno lo abrazó y se lo llevó al infinito del cielo.
Este extraño sujeto aparece cada 23 años y durante 23 días se alimenta de seres humanos.
Y transcurrieron 23 años…
Un autobús amarillo inmenso de transporte escolar, transitaba por la calle principal de ése inmenso sembradío. Llevaba a bordo a un equipo de baloncesto de la secundaria Bannon junto a sus tres porristas.
El bus tuvo un desperfecto en la vía. Una de las llantas había sido atravesada por una extraña espuela de huesos. La conductora de la unidad y dos entrenadores del equipo se bajaron a resolver el incidente mientras los muchachos permanecían dentro del bus. Luego, algunos se bajaron a estirar las piernas, orinar, fumar y nuevamente recibieron la orden de abordar el transporte para continuar el camino.
Cayó la noche.
Otra espuela de huesos atacó a otra llanta del bus. La chofer y los entrenadores se bajaron a ver qué había sucedido. Los muchachos permanecían adentro. Uno de los entrenadores comenzó a colocar bengalas de la luz en la vía para poder guiarse y tratar de seguir el destino cuando de pronto una inmensa bestia con alas se llevó por los aires al profesor. Fue la primera víctima de este grupo.
Posterior y nuevamente a la vista de todos, se llevó al otro entrenador y a la chofer del bus.
Quedaban solamente los muchachos. Completamente solos. Desamparados.
¿Quién los iba a ayudar?
Una de las jóvenes tuvo una revelación y era que el demonio se iba a cobrar la vida de los que él escogiera y que cada 23 años volvería a alimentarse con la vida de humanos.
De pronto, apareció nuevamente la fiera y con una sonrisa detrás de uno de los vidrios del bus, fue escogiendo a sus próximas víctimas. ¡El terror abrazaba a los muchachos!
Uno de los jóvenes comenzó a pedir ayuda a través del radiotransmisor que portaban en el bus y recibió respuesta de un señor que trataba a de ayudarlos pero los muchachos no daban con la dirección exacta. Solo decían que estaban en la calle del este 9.
La desesperación les ganaba, el miedo los acechaba y la bestia los rondaba.
El Demonio se cobró la vida de otros jóvenes del equipo. Tres de los otros chicos, salieron corriendo huyendo de la feroz bestia. En plena huida, se encontraron con una camioneta abandonada. Para sorpresa de ellos, ésta tenía las llaves y decidieron arrancar en ella. Uno de los jóvenes, se montó en la parte trasera de la camioneta pero la bestia aceleró su paso, provocando que el carro se volcara, originando la muerte del joven que manejaba y la expulsión del otro que venía en la parte de atrás.
Éste muchacho sufrió una severa herida en su pierna que le impedía caminar, sin embargo, El Demonio quien también había sufrido algunos impactos, rastreó dónde se encontraba el muchacho y cuando lo consiguió, comenzaron a forcejear cuando un disparo de arpón atravesó a la bestia cayendo de un solo plumazo.
Lo había salvado el señor y su hijo, a quien la bestia le arrebató a su otro hijo hace 23 años. Éste mismo señor encontró a algunos muchachos del autobús y entre todos comenzaron a buscar a los restantes del equipo, cuando se encontraron a la bestia intentando matar a uno de los jóvenes.
El señor pasó 23 años creando una poderosa arma para acabar con El Demonio. Los muchachos, por la revelación que había tenido una de las porristas, no podían creer que esta feroz bestia había sido finalmente destruida.
Pero… transcurrieron otros 23 años, llegaron tres jóvenes al sembradío y…
¿Qué pasó?
Si lo tuyo es el terror, te invito a verla aquí:
Por: Lenys Carolina M. N. / @lenyscarolina
Yo vi esa pelicula es muy buena... La recomiendo.
La vi titulada como el despertar del diablo
¡Demasiado buena la condenada! Ahorita veré otra... del mismo género terrorífico jejeje. ¡Saludos, Raiza!