Realidad verde. Soneto.
--
Realidad verde.
--
Yo no puedo negar que no te extraño
y que nunca recuerdo tiempos viejos
que aunque ya están quedándose bien lejos,
no pierden la textura y el tamaño.
Tampoco he de decir que fue un engaño,
o que te di del sol solo reflejos
pues en mi alma están como unos espejos
que con evocación les paso un paño.
Recuerdo la dulzura de tus ojos
-par de perlas verdosas con antojos-
que daban a tu faz bello matiz.
Todo se terminó tan de repente,
que es triste para corazón y mente,
mas no puedo negar que fui feliz.
y que nunca recuerdo tiempos viejos
que aunque ya están quedándose bien lejos,
no pierden la textura y el tamaño.
o que te di del sol solo reflejos
pues en mi alma están como unos espejos
que con evocación les paso un paño.
-par de perlas verdosas con antojos-
que daban a tu faz bello matiz.
que es triste para corazón y mente,
mas no puedo negar que fui feliz.
Aunque la cosa esté fea,
Don Qujote y Rocinante
y contra viento y marea
siempre van hacia adelante.
Gracias, ingenioso hidalgo manchego.