Anécdotas Musicales / La noche que aprendí a escuchar

in #spanish8 years ago (edited)
¡Hola! Saludos a todos mis amigos de Steemit. En estos días me encontraba revisando la biblioteca de mi casa y conseguí un pequeño libro que tenía mucho tiempo que no veía, es más, no recordaba que lo tenía; comencé a leerlo y, me resultó muy interesante y amena su lectura; así que, decidí compartir con uds. las historias y anécdotas que en este pequeño librito he encontrado.

Es muy interesante escuchar a algunas personas decir que no le resulta atrayente escuchar o apreciar la música académica; esta pequeña historia nos ayudará a reflexionar al respecto:

La noche que aprendí a escuchar

Cuenta Jerome Weidman que en cierta oportunidad fue invitado a cenar en la casa de un reconocido filántropo neoyorquino. Después de la cena la anfitriona los hizo pasar a una sala grande, en donde todos los invitados comenzaron a sentarse en las sillas que estaban dispuestas como en una sala de concierto, pues así sería, porque al final de la sala se encontraban los instrumentos musicales recostados de una pared. Weidman pensó: “lo que me espera”, ya que la música no era muy significativa para él.

Dice Weidman que: “Era casi sordo para la armonía, para repetir la tonada más sencilla tenía que hacer grandes esfuerzos y, en cuanto a la música seria, no era para mí más que la sucesión de ruidos”

Así que, se dispuso como en ocasiones anteriores, tomando una actitud de interés, pero cerrando sus oídos y sumergiéndose en sus más profundos pensamientos.

Al pasar un rato, escuchó aplausos, lo que lo hizo reaccionar e incorporarse en la silla; de pronto, escuchó una voz que se le acercó a su oído, y que le preguntaba: ”- ¿Le gusta Bach? –“. El pobre Weidman conocía de Bach tanto como podía conocer de fisión nuclear (ya que no era físico). En seguida se dio cuenta del rebelde mechón de pelo cano y la pipa (apagada) entre los dientes que tenía la persona que estaba a su lado, quien le había hecho la pregunta, resultó ser Albert Einstein.

Weidman comenzó a balbucear y a vacilar, con respecto a la pregunta que Einstein le había hecho. Al ver la forma como esperaba su respuesta y, sabiendo que no podía contestarle a este personaje de forma indiferente y ambigua; decidió ser lo más sincero que pudo: “No conozco nada de Bach, nunca he oído su música”.

Einstein ante tal respuesta quedo perplejo, dice Weidman que su cara reflejaba tal asombro como si le hubiera dicho que “jamás se había bañado”.

Einstein:

"¡Cómo! ¿No ha oído Jámas a Bach?"

Weidman:

"No es que yo no quiera entender a Bach, me apresure a contestar. Es que soy sordo a la armonía, o poco menos, y en realidad nunca he oído la música de nadie."

Einstein se mostró muy preocupado y, le pidió que lo acompañara, lo llevó hasta la parte alta de la casa en donde se encontraba la biblioteca. Lo hizo entrar; estando allí le preguntó:

”¿Desde cuándo siente tanto desamor por la música?”, a lo que Weidman contestó:
"Lo he sentido toda la vida”.
Luego, le hizo otra pregunta:
"¿No hay ninguna música que le guste?”
"Pues me gustan las canciones que tiene letra y las tonadas que yo pueda seguir”.
" ¿Me podría dar un ejemplo?"
"le cité al azar una cancioncilla popular”

Acto seguido, Einstein buscó entre la biblioteca y encontró un disco el que puso en el fonógrafo. Comenzaron a sonar las notas de la canción que Weidman había tarareado. Al poco rato Einstein le preguntó: “¿Qué acaba de oír?”; para Weidman fue muy fácil de responder, la cancioncilla que hace rato le había citado y, haciendo un esfuerzo se la cantó. A lo que Einstein repuso - ¿Lo ve ud? - ¡Sí tiene oído musical!

Weidman replicó diciendo, que esa era una de sus canciones favoritas y, que la había escuchado centenares de veces, y por esa razón le resultaba fácil cantarla. Einstein en seguida le preguntó ¿Recuerda ud su primera clase de aritmética en la escuela?, el maestro no le iba a poner a resolver divisiones o quebrados el primer día de clases, algo que no hubiese podido hacer, al contrario comenzó por enseñar algo elemental como la suma y la resta de números y luego, cuando estuviera más avanzado continuaría con los elementos más difíciles y complejos.

Luego de dar esta explicación, Einstein busco otro disco. La Áurea de John McCormack, que cantaba el trompetero, lo puso a sonar y, al poco rato le pidió a Weidman que lo cantara; no muy seguro lo intentó y pudo hacerlo, Einstein exclamó: “¡Excelente! ¡Espléndido!”. Luego le colocó otra obra un poco más compleja ”Cavalleria Rusticana”, le pidió que le reprodujera lo que cantaba el tenor, a lo que Weidman pudo representar más o menos; Einstein nuevamente lo felicitó.

Weidman se encontraba asombrado de que este personaje tan famoso, se encontrara tan concentrado en lo que estaban haciendo, como si él fuera su única preocupación en e ese momento.

Para finalizar Einstein le colocó grabaciones de música sin letra, a las que le pidió que tarareara, Weidman se esforzó en hacerlo y lo logró. Seguidamente, Einstein cerró el fonógrafo, abrazó al joven Weidman y le dijo: “Ahora, joven, ya estamos preparados para escuchar a Bach”

Regresaron a la sala de concierto, ocuparon sus puestos y se dispusieron a escuchar una nueva obra que comenzaba a sonar. Weidman dice que Eintein le dio una palmadita en la rodilla y le susurró: “Escuche usted. Eso es todo”.

En ese momento comenzó a la orquesta a tocar el Schafe könnet sicher weiden (Pueden pacer tranquilas las ovejas), de Bach. Weidman disfrutó escuchar aquella obra, que posteriormente escuchó repetidas veces sin cansarse de oír.

Al final del concierto se acercó la anfitriona de la cena, le dijo a Einstein cuanto lamentaba que se hubiera perdido gran parte del concierto, mirando con desagrado a Weidman. A lo que Einstein contesto:

"Yo también lo siento, señora. Sin embargo, mi joven amigo y yo hemos estado dedicados a la actividad más noble de que es capaz el hombre".

La dama asombrada pregunto: - “¿Y esa actividad cuál es? Einstein contesto:

- “"Descubrir un fragmento más del reino de la belleza"” -.

Una vez más por medio de esta historia podemos ver que la buena música fue hecha para todos. Einstein de forma clara y sencilla demostró cómo podemos aprender a generar un buen gusto por escuchar buena música.

Espero que haya sido de tu agrado la lectura.

Referencias, Imagen y texto:

  • Anecdotario musical. Seecciones del Reader’s Digest

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INTERESANTE TU POST, GRACIAS POR COMPARTIRLO...

Gracias amiga @mariarodriguez, por allí estaré compartiendo algunas otras anécdotas musicales

gracias por la historia muy ineresante @kiriatjb

Gracias, vale la pena poner en práctica los consejos de Einstein ;)

Te doy la bienvenida a Steemit, @kiriatjrb

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Muy bueno tu post kiriatjbr, te aseguro que volveré a leerlo con detenimiento. Muy interesante. Suerte. DTB.

Gracias @auralucy! amén :D

Mira que no cabe duda que Einstein amaba la musica, sólo así puedes entender que le dedicara un tiempo a alguien para enseñarle con toda la paciencia el gusto por escuchar una bella melodía, muy bella historia que nos compartiste @kiriatjrb!
Un abrazo!

Si mi querida @sulemna, este hombre de ciencias también fue músico, era violinista, por eso su gran amor a la música y el conocimiento de como aprender a escucharla e interpretarla.

Que genial Bach con su relajante y tranquilo: Allegro assai , definitivamente Brillante , me trajo gratos recuerdos tu post.
Gracias por compartir, como siempre sigo de cerca tu excelente trabajo .

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