!Me cautivaste con tu amor¡
al ver tu insistencia y la confianza que depositaste en mí.
Son tus cuerdas que me atrapan y seducen por completo,
haciendo de mi corazón tu cetro,
inconmovible y eterno.
Más fuerte fuiste que yo,
aunque quise resistirme, no pude.
Intenté olvidarme de tu nombre,
trazar mi destino en dirección a otro camino,
quería algo más sencillo,
pero fue imposible,
¡Me venciste!
Quebraste mi obstinado corazón,
que se cerró en la idea de que me iría bien sin ti.
Fui el primero ¡Tan valiente!,
que se derritió en tu fuego envolvente.
¡Que duro! era lo que pensaba,
resistir al que me afrentaba por causa de este amor.
Avergonzados y confundidos,
todos los entrometidos,
entre mí y mi Señor.
El gigante va delante de mí,
Él pelea por mí.