Soledad (Cuento) Segunda Parte - Final
Preferí no hacer comentarios, me sentía en inferioridad de condiciones ante mi interlocutora.
-¿No deseas compañía?
-Hay destinos diferentes para cada uno, el mío ha sido este.
¿Será también el tuyo?
Encogí los hombros y le tome una mano.
Me apretó como transmitiéndome algo de sus pensamientos.
Parecía tan frágil y a la vez tan segura que encantaba con esos aires de sabiduría
Me preguntaba si aceptaría acompañarme de regreso a mi casa y me respondía interiormente que no.
Hay seres que nacen para estar en el lugar adecuado y el momento justo para trascender pero que no forman parte de la cotidianidad porque pierden el encanto.
Hay espacios donde solo caben algunas palabras, algún consejo o alguna situación efímera.

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Encontrarla ya daba como frutos despejar la mente de los problemas económicos, de la situación que me atosigaba.
La lluvia parecía arreciar con cada segundo intentando llevarse las palabras.
-Creo que será mejor caminar un poco más, tal vez algún taxista se atreva a circular.
Seguimos desafiando a la naturaleza caminando tomados de la mano.
-¿Aun te sientes mal?
Me sorprendió.
-¿Tan mal era mi semblante? -pregunté.
Una extraña fuerza hizo que saliera esa noche de mi casa, los sentimientos encontrados lograban crearme momentos de depresión que finalizaban con lágrimas.
-A veces transmitimos lo que sentimos.
Apoyé esas conclusiones.
-Pero no todos saben interpretar esos signos.
-Si pudieran, no te gustaría ser tan obvio.
Me provocó detenerme y abrazarla pero me contuve porque podría disgustarla.

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-¿Cómo te llamas?
-Soledad. -me contestó.
-Bonito nombre y apropiado para ti ahora.
La luz de un taxi hizo que le soltara la mano y atravesara la calle para que me pudiera ver.
-Espera un momento.
Un señor de unos sesenta años era el conductor que se detuvo.
Busqué con la vista a mi compañera pero no la encontré.
-Espere un segundo, por favor.
Cruce la vía pero fue inútil, había desaparecido.
-¿Puede dar algunas vueltas para ver si logro ubicar a mi compañera?
Tras varios minutos me preguntó.
-¿Su novia o esposa?
-No, solo alguien que conseguí en medio de la lluvia.
-¿Era bonita?
-Hermosa.
-Seguro que se llamaba Soledad.
-¿Cómo lo sabe? -pregunté poniendo cara de asombro.
-No eres el único que se ha montado acá contándome de ella, han sido muchos hijo, ella no existe, es solo una aparición en medio de la noche y la lluvia.
Tal vez si exista, me dije, muy profundamente en cada uno de nosotros.
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Excelente trabajo :3
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