Lenguaje e imaginación (Parte II)

in #gems6 years ago

Amigo lector, presento la continuación (y cierre) de las consideraciones acerca del lenguaje y lo poético (puede ver post anterior).


"The difficult crossing" (1926), de René Magritte Fuente


Lo poético como rebelión del lenguaje

Podría decirse que lo poético es la rebelión del lenguaje contra las propias leyes de este. La operación poética no consiste en representar por medio de los signos, sino, precisamente, en la desconstrucción del signo y de la representación.

El ejercicio poético transgrede, en gran medida, las dos leyes principales que la ciencia lingüística atribuye al lenguaje:

  • la equivalencia directa entre significante y significado
  • la linealidad del significante

(*Si quiere ampliar el conocimiento de estas leyes, le recomiendo consultar el Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure)*

Lo poético implica un vértigo: el del lenguaje volviendo sobre sí mismo, actuando sobre su materia específica (sonidos, letras, palabras), en lugar de desplegarse linealmente, es decir, de sucederse de modo lógico y simple, como ocurre en el lenguaje comunicativo corriente.

En el orden normativo y lógico del lenguaje, la significación se da por acumulación y equivalencia entre los significantes (lo que materialmente hace al lenguaje) y los significados (p-i-e-d-r-a significa piedra, y el concepto establecido); de modo que una parte equivale directa y linealmente a la otra, sin desviación o quiebre.


"The conqueror" (1926), de René Magritte Fuente


Obviamente, frente a la incomodidad producida por el lenguaje poético, en la visión científica y lingüística dominantes surgen las interrogantes, las incertidumbres. Nietzsche problematizó el estatuto cerrado de las "verdades", llegando a formular que estas antes de ser conceptos fueron imágenes, que se fosilizaron y crearon, entonces, una esfera única, que es el concepto. Una sugerente analogía, que tomo de El libro del filósofo de Nietzsche, puede ilustrarnos:

Así como los romanos y los etruscos dividían el cielo mediante rígidas líneas matemáticas y conjuraban a un dios en un espacio delimitado como si se tratara de un templo, cada pueblo tiene sobre él un cielo similar de conceptos matemáticamente repartidos y desde ese momento entiende que, por imperativo de la verdad, el dios conceptual únicamente es buscado en su esfera.

Nuestra cultura, dominada por la objetividad y la logicidad del lenguaje, nos ha hecho incapaces de imaginar otro estado de este que no sea el de la abstracción combinatoria de un código (una lengua) provisto de una cualidad indefinida de manipulación de la palabra, sobre la base de una equivalencia general y de una circulación "libre", siempre bajo la ley de ese código.

Citemos al pensador Jean Baudrillard, quien lúcidamente dijo: "(…) lo poético es el lugar de nuestra ambivalencia frente al lenguaje, de nuestro impulso de muerte frente al lenguaje (…)".

En el discurso "normal" de la comunicación, de la significación, la palabra es lineal y estacionaria, y se agota en la descodificación, es decir, en la aplicación de las reglas de la lengua. Pero más allá de ese discurso, toda suerte de combinaciones es posible; como si se estableciera un juego del "escondite" con el significado, y ya no una simple y dura descodificación. Y piedra podrá ser también "pie de dragón", hiedra, cama, casa, corazón…


"The muscles of the sky" (1927), de René Magritte Fuente


En el discurso "corriente", los fonemas, las sílabas, las palabras, regidas por el sentido ("querer decir"), no se intercambian o juegan entre sí. En el discurso poético, una vez transgredida la relación normatizada del lenguaje, todos sus elementos constitutivos empiezan a intercambiarse. Desprendidos del deber de transitar como valores a través de los modelos que los engendran y reproducen, los elementos se renuevan, se entretejen e independizan simultáneamente. Su fin está en ellos mismos.

Veamos dos ejemplos magistrales, y con esto cerramos esta serie acerca de este tema. Uno tomado del siempre fascinante poema-río del inmenso poeta chileno Vicente Huidobro, Altazor, un fragmento de su Canto VI, donde se evidencia la descontrucción significante-significado :


Y otro ejemplo con dos poemas de Octavio Paz, donde la libertad del lenguaje (incluyendo el uso del espacio, lo que es ya otro tema) se manifiesta igualmente:




Referencias bibliográficas

Baudrillard, Jean (1980). El intercambio simbólico y la muerte. Venezuela: Monte Ávila Editores.
Nietzsche, Friedrich (1974). El libro del filósofo. España: Edit. Taurus.


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Agradecido por su atención

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